Las autoridades de la institución se comunicaron con profesionales para determinar si la pistola es una réplica y la situación generó preocupación en los padres de los alumnos que asisten al mencionado colegio.
En declaraciones televisivas, el representante legal y dueño del colegio, Ignacio Ferrandi, explicó que tras identificar a los estudiantes que participaron del episodio, se convocó a sus familias y se decidió apartarlos durante dos semanas "mientras los especialistas realizan un abordaje individual y grupal, para definir si existe un patrón violento" en los adolescentes.
El propietario del colegio lamentó el hecho, analizó que da cuenta "de un elevado nivel de violencia" entre los jóvenes y contó que la escuela ya trabaja junto a un equipo interdisciplinario para abordar esa problemática.