Marcela Acuña, una de las principales detenidas por el femicidio de Cecilia Strzyzowski, difundió este jueves una nueva carta en la que indicó que ni ella ni su esposo, Emerenciano Sena, tienen “las manos manchadas de sangre”.
Marcela Acuña, una de las principales detenidas por el femicidio de Cecilia Strzyzowski, difundió este jueves una nueva carta en la que indicó que ni ella ni su esposo, Emerenciano Sena, tienen “las manos manchadas de sangre”.
“Bajo ningún concepto, dado todo punto de vista, ni Emerenciano ni yo tenemos las manos manchadas con sangre, no hay antecedentes, ni historias que puedan justificar semejante barbaridad”, expresó la excandidata a intendenta de Resistencia que se encuentra detenida en la comisaría 6ta. del barrio Santa Inés, en una carta dirigida a la comunidad, donde además afirma que “la justicia parece desconocer no solo nuestra forma de pensar y de vivir que da testimonio de lo que somos, sino también desconocen las pruebas que muestran a las claras nuestra inocencia”.
“Ahora, si la fiscalía supiera o sabe que somos inocentes, ¿por qué desde un primer momento instaló contra Emerenciano y quien escribe otras versiones?”, se preguntó Acuña y aseguró que ni ella ni su esposo “jamás asesinaron a nadie”, y culpó a “los medios sensacionalistas” que “así lo señalan”.
En otro de los fragmentos de la misiva, la madre de César Sena, el principal acusado, comparó a su esposo con la dirigente social jujeña Milagro Sala, condenada a 13 años de prisión por el delito de "fraude a la administración pública, asociación ilícita y extorsión que fue confirmado por la Corte Suprema de Justicia".
“El milagro de Emerenciano de haber construido casas, bibliotecas, escuelas, jardín de infantes, centros recreativos, es el mismo castigo que le dan a Milagro Sala en Jujuy. Es lo mismo, la diferencia es el adjetivo calificativo, Milagro es chorra, Emerenciano es asesino, que aunque se demuestre que no lo es, igualmente es el padre del que podría ser asesino”, indicó.
Cecilia fue vista por última vez a las 9.16 de la mañana del 2 de junio último, cuando una cámara de seguridad registró su ingreso, en compañía de su marido, a la casa de sus suegros, Emerenciano Sena y Marcela Acuña, en la calle Santa María de Oro 1460, de Resistencia.
Según la resolución de los fiscales, Cecilia fue asesinada entre las 12.13 y las 13.01 en una de las habitaciones de la casa aparentemente por estrangulamiento en momentos en que se hallaba junto a César, Emerenciano y Acuña. Su cuerpo fue luego trasladado por Obregón y César Sena envuelto en una frazada a bordo de una camioneta hasta la chanchería, propiedad de los principales imputados, donde fue calcinada.
Finalmente, sus restos fueron esparcidos en distintos sectores, entre ellos junto a una de las márgenes del Río Tragadero, que linda con la chanchería de los Sena. Además de los tres integrantes del denominado Clan Sena, por el caso permanecen con prisión preventiva Gustavo Obregón y su esposa Fabiana González (ambos asistentes de los Sena), y Gustavo Melgarejo y su mujer Griselda Reinoso (caseros de la chanchería, propiedad de los principales acusados del femicidio).
La causa es investigada por el Equipo Fiscal Especial (EFE) conformado por Jorge Cáceres Olivera, Jorge Gómez y Nelia Velázquez, quienes imputaron con prisión preventiva a la familia Sena por el delito de homicidio triplemente agravado por el vínculo, por femicidio y por el concurso premeditado de dos o más personas, mientras que a los restantes acusados por el "encubrimiento agravado" del hecho.