Nahir Galarza es una de las pocas presas que no tiene celular, por lo que sólo accede al teléfono en horarios establecidos. El resto del día, sus horas transcurren en la celda (que comparte con tres internas), donde posee una bicicleta fija y lee los textos que recibe al ser estudiante de inglés y de Psicología.
“Cuando hablo de la causa con Nahir, siento que ella tiene un gran desconocimiento de la situación que está viviendo. Como como si no comprendiera que fue condenada a perpetua. La lectura y la escritura son dos actividades canalizantes para Nahir”, remarcó Hermida.
La joven entrerriana Nahir Galarza fue condenada a cadena perpetua el 3 de julio de 2018 en medio de un juicio que siguió todo el país. Su abogada busca que revoquen la condena y afirmó que las otras internas acosan constantemente a su defendida.