Inseguridad

"No quiero morir en la cárcel": el llanto del motochorro que mató a la psicóloga

Alejandro Miguel Ochoa se quebró frente al fiscal que investiga la muerte de María Rosa Daglio. Sin embargo, se negó a declarar.
24 de mar de 2021 - 10:55
Ochoa había sido beneficiado con prisión domiciliaria en medio de la pandemia del coronavirus (Foto: archivo).

Ochoa había sido beneficiado con prisión domiciliaria en medio de la pandemia del coronavirus (Foto: archivo).

"No quiero morir en la cárcel" , dijo llorando el motochorro Alejandro Miguel Ochoa (55) ante el fiscal de Homicidios de La Matanza, Federico Medone. El detenido por el violento robo -quien además tiene un amplio abanico de antecedentes- se negó a declarar el martes por el crimen de la psicóloga María Rosa Daglio (56), cometido el viernes en Ramos Mejía.

Ochoa había sido beneficiado con prisión domiciliaria en medio de la pandemia del coronavirus. Estaba prófugo desde octubre, cuando fue aprehendido por un robo y se hizo pasar por su hermano para evitar que las autoridades supieran que era un condenado.

La defensora pública de Ochoa señaló entonces que el hombre presentaba una afección pulmonar y que la domiciliaria era "la única herramienta adecuada para garantizar fehacientemente el derecho a la salud".

Cinco meses después, en las calles de Ramos Mejía, el motochorro atacó a la psicóloga social María Rosa Daglio y la violencia del robo terminó con su vida. El martes a la noche la policía bonaerense lo detuvo en su domicilio de la localidad de Castelar, tras una meticulosa investigación llevada a cabo por el fiscal Medone.

Mientras tanto, la autopsia realizada al cuerpo de la víctima lo incrimina severamente. María Rosa golpeó duramente su cabeza contra la vereda cuando intentó retener sus pertenencias. Fue trasladada de urgencia al Hospital Haedo, donde luego de unas horas se confirmaría su muerte. En la autopsia realizada en la Morgue Judicial de Morón se reveló que murió a causa de los golpes recibidos.

Ochoa tiene un prontuario que incluye los delitos de robo, hurto, desobediencia y violación de domicilio y atentado a la autoridad, entre otros, cometidos entre 1990 y 2016.

Se habló de