El 20 de julio de 2009, después de una discusión con Scott, Ottys se mudó a casa de su madre con su bebé. Su condición mental empeoró rápidamente, con alucinaciones y delirios cada vez más frecuentes. Su familia intentó conseguir ayuda, pero el sistema de salud no respondió. Ottys fue examinada en un hospital, pero, al no considerar urgente su internación, fue dada de alta.
El 25 de julio de 2009, la joven, bajo el pretexto de recoger pertenencias del bebé, visitó a Scott. Una discusión sobre la custodia y cuidados del niño desencadenó una crisis. Esa noche, las voces en su mente la convencieron de que su hijo era un demonio. En un ataque de psicosis, Ottys tomó una terrible determinación.
Ottys Sánchez y un final macabro
Según el sitio Historia Criminal, a las 4:30 de la madrugada, la mujer tomó un cuchillo y atacó a su propio hijo. Cuando le sobrevino un momento de lucidez que le permitió ver hasta qué punto había llegado, tomó de nuevo el arma blanca y se causó heridas en el estómago y el corazón con el propósito de quitarse la vida. Sus gritos lograron despertar a Priscilla, su prima, quien dormía en una habitación continua.
Al ver la macabra escena, la familiar hizo una angustiosa llamada al 911. La policía llegó rápidamente, arrestó a Ottys y la trasladó al hospital. Por esos días, el jefe de la policía de San Antonio, William McManus, habló con la prensa y dijo que la mujer se había comido el cerebro de su hijo y algunas partes de su cuerpo.
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La escena del terrible crimen (Foto: AP/San Antonio Express-News, Eva Ruth Moravec).
También, contó que la mujer había decapitado al infante antes de acuchillarse. En rigor, los agentes que acudieron a la casa de Sánchez detallaron que la encontraron sentada en el sofá "gritando que había matado a su bebé". Los uniformados hallaron los restos del niño en un cuarto.
La mujer finalmente fue trasladada a la cárcel del condado de Bexar con una fianza de un millón de dólares. Durante su estadía allí, las alucinaciones persistieron, y su salud mental siguió deteriorándose. El juicio posterior concluyó que sufría de esquizofrenia y psicosis postparto. En julio de 2010, fue declarada inocente por demencia y enviada a una institución mental de máxima seguridad en Vernon.