Según el testimonio de Zárate ante la fiscal del caso, Isondú y Villalba se conocían desde hacía muchos años, ya que eran del mismo barrio en Curuzú Cuatiá. Villalba fue capturado el domingo por la Policía de Corrientes en una zona de montes cercana al lugar del crimen. Actualmente, se encuentra hospitalizado en Curuzú Cuatiá y se niega a comer.
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El acusado había llegado a Parada Acuña en busca de trabajo en alguna de las estancias de la zona, y la pareja decidió alojarlo en su pequeña casa. Todo cambió el domingo a la tarde, cuando Isondú, tras levantarse de la siesta, creyó ver a su hermana con los pantalones bajos mientras jugaba con Villalba. La mujer, entonces, le pidió a su novio que hablara con el hombre para que buscara otro lugar.
Los investigadores creen que el presunto asesino escuchó la conversación y, al día siguiente, decidió vengarse. El martes al anochecer, cuando el novio de la joven retornó de su trabajo, vio a Villalba salir corriendo de la casa. Al ingresar, encontró a Aitana agonizando en una cama y a Isondú con numerosas heridas de machete en los brazos y dos profundas heridas de cuchillo en el pecho.