A lo largo de su carrera trabajó en importantes proyectos de energía eólica y solar, incluso en países como Uzbekistán, lo que le permitió alcanzar un elevado nivel de vida.
Dos meses antes de su muerte había comenzado un nuevo empleo y lo había celebrado públicamente con un mensaje en redes sociales: "Con muchas ganas de empezar este nuevo capítulo y afrontar los desafíos que están por venir".
Tras el crimen, sus restos fueron trasladados al tanatorio de Fuengirola, en Málaga, donde familiares y amigos le dieron el último adiós.
Cómo fue el crimen
El cuerpo de Rico fue encontrado el martes de la semana pasada, luego de que vecinos alertaran a la Policía por un fuerte olor a un producto químico que salía del departamento.
Bomberos ingresaron a la vivienda por una ventana al no obtener respuesta desde el interior y encontraron al ingeniero gravemente herido en la cocina. Presentaba 13 puñaladas distribuidas entre el abdomen, la espalda y un omóplato.
Los equipos de emergencia intentaron reanimarlo durante 45 minutos, pero finalmente confirmaron su muerte.
Durante la inspección, los investigadores encontraron un cuchillo de unos 20 centímetros y detectaron restos de una sustancia irritante en el ambiente y en las paredes, lo que hace presumir que el agresor utilizó gas pimienta para atacar a la víctima.
La principal hipótesis de la investigación
En un primer momento se evaluó la posibilidad de un suicidio, aunque esa teoría fue descartada rápidamente por los peritos. La investigación quedó a cargo del Grupo V de Homicidios de la Policía Nacional, que identificó como principal sospechoso a A. J., un hombre de 65 años.
Según la reconstrucción del caso, el acusado estaba convencido de que su esposa, de 50 años, mantenía una relación con Rico. La mujer había manifestado su intención de separarse y el hombre comenzó a investigar a posibles terceros.
En ese contexto, descubrió que ambos asistían al mismo gimnasio y, convencido de una supuesta infidelidad, habría decidido asesinar al ingeniero.
Sin embargo, la investigación dio un giro pocas horas después: el sospechoso se suicidó al día siguiente del asesinato, lo que interrumpió el avance de la causa y dejó sin posibilidad de juzgar al presunto autor del homicidio.