La tercera jornada del juicio oral y público por el crimen de Fernando Báez Sosa dejó como una de las escenas más fuertes el testimonio de Pablo Ventura, el joven al que los acusados intentaron implicar en el asesinato y que finalmente fue sobreseído tras estar cuatro días detenido. Pero más allá de los dichos del joven, el dato llamativo del día fue la actitud que los rugbiers acusados, quienes se mostraron algo más distendidos en comparación con lo sucedido durante el lunes y el martes y, según se señaló desde la prensa, se rieron ante la presencia de Ventura y su testimonio.
