“Si vos te vas, yo me voy con vos”, fueron las últimas palabras que su hermano escuchó antes de que ella desapareciera bajo la corriente. A pesar de sus esfuerzos, Yessica no logró salir del río.
El hermano de 13 años, que logró salir del agua con vida, fue quien narró los desgarradores momentos finales que vivieron juntos. “Él me dijo que la corriente se lo estaba llevando, y ella no dudó en ir a su rescate”, relató el padre. Aunque el hermano intentó advertirle que no se lanzara, Yessica decidió acompañarlo. “Donde vos estés, yo me voy con vos”, fueron sus palabras, una muestra del amor incondicional que sentía hacia su hermano.
El joven logró salvarse gracias a su resistencia y a un poco de suerte, pero el destino de Yessica sigue siendo incierto.
Desde el momento de su desaparición, las autoridades locales, familiares y vecinos se unieron en una intensa búsqueda. Equipos de buzos y personal especializado recorren el río Limay en un intento por localizar a la niña. La familia mantiene la esperanza de encontrarla con vida, aunque las horas pasan y la angustia crece.
El papá de Yessica hizo un llamado desesperado para que la búsqueda no se detenga. “Queremos que sigan buscando. No podemos perder la fe”, expresó, acompañado por vecinos que también exigen que las autoridades intensifiquen los esfuerzos en la zona.
El río Limay, aunque atractivo por sus paisajes y tranquilas áreas de recreación, esconde peligros mortales. Su corriente, a menudo traicionera, puede cambiar repentinamente, atrapando incluso a los nadadores más experimentados. Las tragedias en esta zona no son inusuales, y las autoridades locales han emitido advertencias en múltiples ocasiones sobre los riesgos de nadar en lugares no habilitados.
En este caso, la tragedia podría haberse evitado si los niños hubieran estado acompañados por un adulto o si se hubieran mantenido en una zona segura. Sin embargo, el accidente resalta la importancia de la supervisión en actividades cercanas al agua y la necesidad de reforzar las medidas de seguridad en ríos y balnearios.
La desaparición de Yessica no solo ha afectado profundamente a su familia, sino también a toda la comunidad de Balsa Las Perlas. Vecinos y amigos se han acercado para brindar apoyo, tanto emocional como logístico, en la búsqueda de la niña. Además, el caso ha encendido una discusión sobre la seguridad en áreas recreativas y el rol de las autoridades para prevenir tragedias similares en el futuro.
La solidaridad del pueblo se refleja en las muestras de cariño hacia la familia Antelo, quienes enfrentan este doloroso momento con la fuerza que pueden encontrar en la unidad de su comunidad. “Estamos todos juntos en esto, no vamos a descansar hasta encontrarla”, dijo un vecino que participa activamente en la búsqueda.
La historia de Yessica Antelo es un recordatorio desgarrador de los riesgos que implica subestimar la fuerza de la naturaleza. Su valentía y amor por su hermano quedarán como un ejemplo imborrable, pero también como una advertencia para otras familias que disfrutan de los ríos y lagos de la región.
El caso ha dejado en evidencia la necesidad de concientizar a la población sobre los peligros del río Limay, especialmente en sectores no habilitados para bañistas. Es fundamental que las autoridades locales trabajen en conjunto con la comunidad para establecer medidas de prevención más estrictas, como señalización adecuada y patrullajes en zonas críticas.