Una tarde de juegos que terminó en pesadilla: el horror entre dos compañeritos de 11 y 12 años
La Guardia Civil y la Fiscalía de Menores investigan una denuncia por una agresión de extrema gravedad. La familia de uno de los niños exige justicia mientras avanzan las actuaciones judiciales y el menor recibe atención médica y psicológica.
Una tarde de juegos que terminó en pesadilla: el horror entre dos compañeritos de 11 y 12 años.
La denuncia cayó como un mazazo en la tranquila localidad de Los Barrios, en la provincia de Cádiz, España. Un hecho de extrema gravedad, protagonizado por dos menores de edad, sacudió a la comunidad y activó la intervención inmediata de la Guardia Civil y de la Fiscalía de Menores. Un niño de 11 años habría sido retenido contra su voluntad, amenazado, torturado y quemado por quien hasta ese mismo día era su mejor amigo, un compañero de clase de 12 años.
Todo ocurrió el sábado pasado. Según el relato aportado por la familia de la víctima, el menor salió de su casa para ir a jugar a la consola a la vivienda del otro menor. Compartían el colegio, actividades deportivas y formaban parte del mismo círculo de amistades. Nadie imaginó que ese encuentro terminaría convirtiéndose en una pesadilla.
De acuerdo con la denuncia presentada por el padre del niño, Jonathan Rodríguez, una vez dentro de la vivienda la situación cambió de manera abrupta. Siempre según su testimonio, el menor agresor cerró la puerta con llave, escondió la llave del domicilio y comenzó a amenazar a su hijo con un cuchillo, impidiéndole salir o pedir ayuda.
“Es muy difícil imaginar por lo que pasó un niño de 11 años”, expresó el papá, todavía conmocionado, al relatar los hechos ante los medios. Según explicó, el agresor habría intimidado a la víctima para que no gritara ni llorara, bajo la amenaza de hacerle aún más daño si intentaba resistirse.
Las agresiones habrían continuado durante varias horas. En ese lapso, el niño fue sometido a quemaduras en distintas partes del cuerpo, utilizando un cuchillo calentado con un encendedor y, en otro momento, un aerosol combinado con fuego, generando un efecto similar al de un lanzallamas.
Las lesiones, siempre según la denuncia, se localizaron en pies, glúteos y zona genital, un dato que profundiza la gravedad del caso.
Tortura nene
El menor agresor cerró la puerta con llave, escondió la llave del domicilio y comenzó a amenazar a su hijo con un cuchillo.
El momento de la huida
El calvario terminó cuando el agresor permitió que el niño saliera a la calle con una excusa insólita: mojar a otros chicos que pasaban por la vereda. Esa distracción fue suficiente para que la víctima escapara y regresara a su casa.
Al llegar, relató lo ocurrido entre lágrimas. Sus padres notaron de inmediato las lesiones y lo trasladaron de urgencia a un centro médico, donde se constataron las quemaduras. Tras la atención inicial, la familia radicó la denuncia ante la Guardia Civil.
La Comandancia de la Guardia Civil confirmó que los hechos están siendo investigados y que el caso quedó bajo la órbita de la Fiscalía de Menores, que deberá reconstruir lo sucedido y evaluar las medidas correspondientes conforme a la legislación vigente para este tipo de delitos cometidos por menores de edad.
El impacto emocional y el silencio del niño
Más allá de las lesiones físicas, el impacto psicológico es profundo. Según explicó su papá, el nene aún no dimensiona completamente la gravedad de lo vivido. “Él lo vive casi como si no fuera real”, señaló. La familia, en cambio, atraviesa una situación de angustia, impotencia y dolor, intentando contener al menor mientras asimilan lo ocurrido.
El niño se encuentra actualmente bajo tratamiento médico y psicológico, acompañado por profesionales especializados. Los padres solicitaron además medidas de protección, temiendo posibles consecuencias emocionales a largo plazo.
“Estamos destrozados. Nadie está preparado para algo así.Queremos justicia”, insistió Jonathan Rodríguez, consciente de la complejidad legal que implica que tanto la víctima como el agresor sean menores, pero convencido de que “alguien tiene que responder por lo que pasó”.
Investigación en curso y un entorno conmocionado
Por el momento, las autoridades mantienen la investigación bajo reserva, dada la edad de los involucrados. La Fiscalía de Menores deberá determinar qué medidas aplicar, que pueden incluir desde seguimiento psicológico y medidas educativas hasta otras disposiciones previstas en el sistema judicial juvenil español.
Mientras tanto, la familia de la víctima insiste en que el foco debe estar puesto no solo en la sanción, sino también en la prevención y el acompañamiento. “No puede volver a pasar. Ningún chico debería vivir algo así”, repiten.