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POLÍTICA

Alberto busca esta semana superar los problemas de gestión que debilitan la cuarentena

Alberto busca esta semana superar los problemas de gestión que debilitan la cuarentena
Alberto Fernández anuncia la extensión de la cuarentena obligatoria

Luego de varios traspiés que debió soportar la última semana en su batalla contra la pandemia del Covid-19, el presidente Alberto Fernández se recluyó el lunes en Casa Rosada para analizar la manera de superar los reiterados problemas de gestión que debilitaron la cuarentena y, en lo posible, no volver a caer en ellos. Más allá del resurgimiento de tensiones internas con el kirchnerismo y con algunos ministros, el jefe del Estado reunirá este martes en la residencia presidencial a la CGT y a los empresarios para buscar una salida ordenada al aislamiento sanitario y a la parálisis económica.

Una enorme cadena de errores de gestión comprometió la lucha contra el Covid 19 y el Presidente está muy ofuscado con su ministro de Salud, Ginés González García; el director ejecutivo de la Anses, Alejandro Vanoli; su segundo Santiago Fraschina, de La Campora; el presidente del Banco Central, Miguel Pesce, y ahora se sumó el ministerio de Desarrollo Social, Daniel Arroyo, que quedó envuelto en un escándalo por sobreprecios para la comida de los sectores mas castigados por la crisis que deja la pandemia.

Por estas horas, según pudo saber A24.com, Fernández está obsesionado con la aparición de dos fantasmas: una crisis sanitaria y un desborde social. Le teme a una posible trepada de la inflación, despidos masivos y falta de ingresos de los sectores más humildes. “Cualquiera de las dos crisis, sanitaria o económica, pegan sobre los sectores medios y bajos, que es su electorado”, señalan en el oficialismo con preocupación.

Para blindarse contra cualquiera de esos escenarios, el Presidente agudizó su acercamiento a la vicepresidenta Cristina Kirchner y al jefe del sindicato de Camioneros, Hugo Moyano. Una le garantiza apoyo popular y el otro el control de la calle y del abastecimiento.

El principal objetivo que tendrá la convocatoria de este martes por la tarde a Olivos a los empresarios de distintos sectores, a la conducción de la CGT y a los infectólogos consiste en determinar las actividades que serán liberados el 13 de abril luego del fin de la cuarentena obligatoria. Seguramente, se abrirá a varios sectores de la industria, el comercio y la construcción, con mecanismos que eviten grandes aglomeraciones que pongan en peligro el aislamiento social y den por tierra con tantos esfuerzos.

También se definirán qué sectores permanecerán aún aislados, o abrirán a medias, como el caso de la educación, la gastronomía o ciertos rubros comerciales. En cualquiera de los casos, habrá que adoptar medidas de prevención. Otro debate abierto es el uso obligatorio del barbijo, que se disparó a nivel mundial y en el plano local las provincias de Jujuy y La Rioja lo impusieron para la vía pública.

La potencialidad de una crisis sanitaria y otra social que tendría fuerte impacto en su base de sustentación política llevó a Alberto Fernández a cometer errores que lo desenfocaron del consenso nacional que había logrado con la decisión de anticipar la cuarentena. En eso habían acordado los partidos y los diversos sectores sociales en una fuerte unidad. La pelea con Techint por los 1450 despidos; los cacerolazos para que los funcionarios se bajen sueldos; los elogios a Moyano; el caos en los bancos para el pago a jubilados y AUH, y la falta de créditos al 24% para las Pymes que deben afrontar sueldos de marzo, reabrieron varias grietas que ahora el Presidente quiere suturar en la medida de lo posible.

Según pudo saber A24.com, Cristina Kirchner le pasó la factura al Presidente por el posible foco infeccioso de coronavirus con miles de jubilados agolpados en los bancos. Sin embargo, la Anses, que conduce Alejandro Vanoli, es un bastión de La Cámpora en sus segundas líneas. Y el presidente del Banco Central, Miguel Pesce, también fue bendecido por ella: Pesce era vicepresidente del BCRA cuando ella echó a Martín Redrado en 2010.

No obstante, la ex presidenta aprovechó el mal momento para pedirle a Alberto que ayude económicamente a Axel Kicillof, su pichón y gobernador de la provincia de Buenos Aires. También ella habló con varios intendentes para contenerlos en su embestida contra Kicillof, a quien acusan de no resolver temas municipales. “Les pidió que no lo ataquen a Axel y que lo ayuden”, contó un allegado a intendentes. Más allá de ello, Cristina está desencantada con la gestión Kicillof, aunque lo seguirá apoyando porque es su núcleo duro.

Cristina primero y Kicillof después les preguntaron a los intendentes cómo están y qué necesitan. Sobretodo a los peronistas, a la propia tropa. La ex presidenta comprende que ellos son el poder real de los votos en el territorio. En este contexto, el Presidente comenzó a colocar en todas las fotos a Máximo Kirchner, diputado e hijo de Cristina, y a Kicillof, que ahora comenzó a visitar a varios intendentes por día.

Alberto se comprometió con Cristina a darle asistencia económica al gobernador. Los municipios tienen caídas en las recaudaciones de hasta 50% y necesitan adelantos.

Todo este plan traerá aparejada una fuerte emisión monetaria, que ya comenzó y que también genera tensiones entre el equipo económico y el presidente del Banco Central, Miguel Pesce.

Para afianzar ese acercamiento, el Presidente lanzó al debate una idea de Máximo Kirchner de sancionar un proyecto de ley para crear un impuesto extraordinario a las grandes fortunas y a quienes hicieron un blanqueo de sus bienes ocultos en la informalidad en 2017 y a quienes el Estado les había prometido no gravarlos. También, en el mismo reportaje concedido a Horacio Verbitsky, del portal Cohete a la Luna, instó a los bancos a colaborar con el otorgamiento de los créditos al 24%. El Presidente se radicalizó y ante la cercanía de momentos delicados decidió volverse más kirchnerista que durante todo su mandato.

Alberto Fernández tiene que solucionar fuertes problemas de gestión que complican la guerra contra el virus. Padece una feroz interna, disimulada, con el ministro de Salud, Ginés González García, quien dice y hace a su antojo y no todo está saliendo como se espera. Superada la crisis con las prepagas, ahora faltan respiradores artificiales. Las empresas nacionales (Tecme, la más grande, y dos más) producen solo hasta 130 artefactos por semana. El sistema de salud tiene 8900. La ciudad de Nueva York está construyendo 37.000. Un proyecto de empresas nacionales como Mirgor, Toyota y el Instituto Tecnólogico de Buenos Aires (ITBA) están por lanzar la fabricación de ventiladores (no respiradores) para ciertos casos de coronavirus. Pero la burocracia todavía no permite el lanzamiento.

Los testeos van demasiado lentos aún. Se hicieron en más de un mes 10.062 para arrojar 1554 positivos (hasta ayer a la tarde). Y diariamente se hacen entre 600 y 1100 según el día. Chile, con un tercio de población hace 1000 por día y ya tiene 34.000 test desde el 1ro de marzo. Brasil compró 22 millones de test rapidos. Ginés recibió una donación de China de 200.000 test rapidos y compró 500.000 test PCR (los más precisos), pero todos ellos llegarán en las próximas semanas. Hasta ahora, la Argentina recibió una partida de 35.000 de un total de 57.000 iniciales.

Mientras que la Nacion se demora, la Ciudad de Buenos Aires, que conduce Horacio Rodríguez Larreta, compró 5000 test PCR y 300.000 test rápidos para liberar a Salud de la distribución.

El caos de los bancos desató las internas entre el núcleo duro de Fernández con Vanoli y Pesce. Pero el cierre total de los bancos paralizó la economía y la cadena de pagos, con cheques que no se pueden cobrar ni pagar. Este error de gestión deberá enmendarlo con una ingeniería cuidadosa para que la reapertura no sea otro caos como el de la semana última. Además, las Pymes y las empresas grandes piden acelerar y agilizar el otorgamiento de créditos por parte de los bancos a tasas del 24% para el pago de sueldos. Las grandes piden ampliar los beneficios que recibieron las Pymes para pagar sueldos y reducir cargas patronales. Todo eso se conversará hoy en Olivos.

Es posible que el Presidente también les pida a los empresarios, luego de ordenarles un operativo de control a los intendentes, que moderen los precios durante la crisis. Una de las grandes preocupaciones de Alberto Fernández es la remarcación que daña el tejido social.

Por otra parte, Alberto Fernández le pidió al ministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo, que tenga mayor cuidado en la compra de alimentos por encima de los precios máximos que había fijado el propio Gobierno. Arroyo explicó públicamente que por la emergencia debió aceptar precios más altos que los que fijaban los topes.

Ante el crecimiento de la demanda de 8 a 11 millones de personas urgidas por alimentos, las empresas se “plantaron”, dijo, en precios excesivos. Estudiará ahora cambiar los mecanismos, comprar a los fabricantes y no a intermediarios, mejorar las licitaciones y descentralizar la compra en los diversos comedores para que no sea una compra centralizada.

por Mariano Obarrio
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