El presidente electo Alberto Fernández se refirió a la situación de caos en Bolivia, luego de la renuncia de Evo Morales. El futuro mandatario refirió la situación como un "golpe de Estado" y pidió que "las actuales autoridades actúen preservando la integridad física de quienes puedan resultar perseguidos por el golpismo y colaboren hasta el 10 de diciembre con la recuperación de la democracia en Bolivia".












