Emocionante

Alberto, el exilio “forzado” y el control de la crisis desde la “Puerta de Hierro”

Nicolás Poggi
por Nicolás Poggi |
Alberto, el exilio “forzado” y el control de la crisis desde la “Puerta de Hierro”

Desde que Mauricio Macri llegó al poder, la política argentina pareció volver a los tiempos en que los referentes de la oposición digitaban la política “desde afuera” de la centralidad. Primero fue Cristina, que tras la derrota de 2015 se recluyó en Río Gallegos, hasta donde iban a visitarla, con la cabeza gacha, aquellos seguidores que querían reconstruir un frente con ella incluida. Después le tocó el turno, desde la distancia vaticana, al papa Francisco, con las excursiones completas de dirigentes, empresarios y sindicalistas en busca de la brújula que marcara el norte del “país peronista”.

Y ahora llegó el turno, quizás forzadamente, de Alberto Fernández. El candidato del Frente de Todos, respaldado con un 47% de los votos en las PASO. Convirtió su viaje académico a Madrid en una suerte de visita “de Estado” y un remanso de la escalada verbal en la que se había enredado con el Gobierno.

Desde allí, el “proto-presidente” hace el seguimiento de la crisis y se comunica con su gente en modo “Puerta de Hierro”, la mítica residencia en el exilio de Juan Domingo Perón.

Si bien el viaje estaba pautado desde antes de que la decisión táctica de Cristina lo dejara en el podio de los candidatos, esta excursión europea resultó la oportunidad ideal para generar distensión en un momento en que todos los focos estaban (y siguen) puestos en su figura.

Cuidadosos, desde el albertismo desestiman igualmente otras lecturas en torno al viaje. “La campaña empieza el 7 de septiembre”, recuerdan ante A24.com, con el calendario electoral en la mano, e insisten con el compromiso asumido con anterioridad para impartir clases en la Universidad Camilo José Cela. Pero tampoco le escapan al diagnóstico de la actualidad: “Los problemas económicos de la gestión del Gobierno son responsabilidad de ellos, y las medidas también”.

Cerca del candidato apuntan ante este portal que esta salida al exterior “distiende por razones objetivas, no porque haya sido buscado. La demanda de los medios sobre él es muy fuerte. Aunque todavía falta, y no ganamos nada, para muchos Alberto es el presidente virtual, y para el poder real también. Y eso genera mucha presión sobre él”.

Por eso, subrayan que si bien la asistencia a Madrid estaba “programada”, también se aprovechó el viaje para “desarrollar una agenda política importante” que incluye encuentros con los presidentes de España y Portugal, Pedro Sánchez y Antonio Costa, respectivamente.

De hecho, en el albertismo valoran especialmente la cita con el primer ministro portugués porque ese país representa un “caso emblemático del no seguimiento de las recetas del FMI, y que ha tenido resultado exitosos”.

Respaldo

En la lectura “positiva” del viaje en términos de distensión coinciden distintas voces del peronismo. Lo piensa Sergio Massa, que después de la carambola inesperada que le permitió tener una silla en la mesa del poder cree que la ausencia de Alberto por estos días resulta “lo mejor”. “Sergio habla mucho con él, el vínculo es inmejorable”, reconocen desde el entorno del tigrense ante la consulta de este portal.

También comparten esa mirada cerca de Daniel Scioli, quien ya se puso a disposición del candidato y está “muy cerca” de su equipo. “Hay que mantener prudencia”, repiten los (ex) sciolistas.

Del otro lado

Pero siempre hay filtraciones. Como ya fue reconocido por las propias voces del Instituto Patria, en el nuevo esquema (que es un grupo de poder pero a la vez sigue en una zona gris hasta octubre) no todos son tan fáciles de disciplinar. Y Juan Grabois, con su agite de una “reforma agraria”, se reveló como uno de esas voces. ¿Falta de organicidad? ¿Simple provocación? ¿Desprolijidades tácticas de un pan-peronismo al que no le conviene dar ningún paso en falso?

“Se corta solo”, reconocen, con pesar, desde La Cámpora, y van a lo sencillo: “Si no hablamos, sumamos”. A24.com quiso saber si el comando de campaña K le llama la atención a Grabois o si, por el contrario, le da “soga” para que lance sus propuestas por “izquierda”. “En eso no tenemos línea –responden cerca de Máximo--. Hay charlas, pero esas son cosas de él”.

Esta clase de intermitencias serían como el reverso de la moneda de la ausencia del candidato, de cuyas capacidades para aplacar diferencias internas en tiempos de campaña nadie duda. “Hablen conmigo”, les dijo a las entidades del agro cuando Felipe Solá las asustó con la vuelta de la Junta Nacional de Granos. El viaje a Europa lo sacó del ojo de la tormenta, pero a la vez mostró algunas porosidades. Una nueva muestra de la tradición argentina de “Puerta de Hierro”.