Si bien la central renovó sus estatutos para garantizar el cupo femenino en sus distintas secretarías, tampoco puede descartarse que una mujer termine sentándose a la mesa de conducción junto a los otros veteranos. En ese punto, crecen las acciones de Vanesa Siley, diputada de Unidad Ciudadana y secretaria general del Sindicato de Trabajadores Judiciales (Sitraju) de la Capital, una de las dirigentes más valoradas por Cristina.
Como sea, los gremialistas de mayor peso dentro de la vida interna de la CGT tienen claro qué quieren para el segundo tramo del mandato de Alberto. “A partir del 14 de noviembre arranca otra historia donde el sindicalismo va a ser la columna vertebral del Gobierno”, dijo Daer la semana pasada durante un acto del Frente de Todos porteño. Lo escuchaba el ministro de Trabajo, Claudio Moroni, otro albertista.
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Héctor Daer, cotitular de la central. (Foto: pensa)
En la misma línea se había expresado anteriormente Andrés Rodríguez, jefe de UPCN: “Los trabajadores son una parte vertebral de la comunidad organizada y queremos sentarnos en la mesa donde se toman las decisiones”, dijo el dirigente de los estatales al participar de una inauguración encabezada por el propio Presidente en Costa Salguero. Una definición fuerte ante un auditorio selecto.
Aunque los sindicalistas quedaron disconformes por el cierre de listas, la fractura en la coalición es vista como una posibilidad de integrarse al Gobierno de la mano del Presidente, quien a su vez necesita rodearse de aliados fieles para contrarrestar embates del kirchnerismo como la estampida de renuncias post-PASO.
En el medio quedan los Moyano, de buena relación con Alberto pero alineados desde hace tiempo a Cristina. Por el momento, los camioneros se concentrarán en asegurarse una silla en la CGT y concretar la vuelta al redil. Nadie quiere aventurar qué pasará después.
Hay, de todos modos, un elemento que funciona como aglutinador en el disperso mundo sindical: la posibilidad de que Juntos por el Cambio avance con modificaciones del régimen laboral que incluyan la eliminación de indemnizaciones. Ese es el “espanto” que hoy obliga a todos a estrechar lazos.
Una novela de intrigas
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Máximo, junto a Manzur y la CATT en la Rosada. (Foto: prensa)
La temperatura en el peronismo había subido en las últimas semanas a raíz de las versiones que señalaban que algunos gremios le habían asegurado su apoyo a Alberto en caso de que se rompiera el Frente de Todos. Una suerte de albertismo 2.0.
Distanciada de la órbita K en muchos temas, la CGT no quiere que los delegados cristinistas se metan en las discusiones propias de la central. Hasta Pablo Moyano pueden aceptar, por la tradición de su familia en el sindicalismo. Más no.
De hecho, el propio Máximo habría tenido un gesto que los enfureció cuando intentó proponer que la fecha de renovación de autoridades se pospusiera hasta después de las elecciones, en lo que fue leído entre los gremios como un intento del camporista por “colar” en la conducción a un sindicalista afín en caso de que los resultados de las urnas fueran favorables.
Nada de eso parece tener mucho sentido tras los resultados de las PASO, y de todos modos la CGT mantuvo la fecha de su congreso para el 11 de noviembre, sobre el filo de la veda para la campaña.
Calendario caliente
Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner, se volvieron a mostrar juntos en un acto en Casa Rosada tras la crisi de gabinete derivada de la derrota del Frente de Todos en las PASO 2021..jpg
Alberto, Cristina, Manzur y Julián Domínguez en el Museo del Bicentenario. (Foto: archivo)
Pero hay otro tema que puede alterar los ánimos entre el sindicalismo y la cúpula del Frente de Todos, porque el jueves próximo coincidirán el congreso cegetista en Parque Norte y el acto de cierre de campaña del peronismo en Merlo.
Los gremialistas tenían su fecha definida desde hace semanas, y el kirchnerismo se sumó a último momento a ocupar el mismo casillero del candelario. El acto del Frente de Todos iba a ser el sábado pasado, en una muestra de innovación porque la tradición política marca que todos los cierres se hacen los jueves previos al inicio de la veda.
Pero, sorprendentemente, el oficialismo anunció por redes sociales que la convocatoria se pasaba al jueves 11 para contrastarla con el acto de cierre de Juntos en La Plata, donde Diego Santilli y Facundo Manes oficiarán de maestros de ceremonia. Además, ese desplazamiento permite especular con la supuesta participación de Cristina, que ya se recupera de su operación. Será un jueves de superacción.