"Nosotros somos el Estado, somos seres libres, aún cuando por decisión social hemos dispuesto que quien delinca merezca una pena como el encierro en una cárcel, le incluimos a ese encierro ciertos límites éticos" dijo el Presidente.
Agregó que "el encierro es una penuria muy grande para quien lo padece y no puede haber más penurias que esa. La Constitución prohíbe penas que dañen en exceso a la persona condenada".
Fernández defendió la "necesidad de construir y mejorar las condiciones de detención en las cárceles" porque dijo: "No podemos seguir impávidos las condiciones de hacinamiento en que están hoy las cárceles en Argentina".
Reiteró el concepto del ex fiscal general Esteban Righi que "dice que a los gobiernos se los mide por las condiciones en que están las cárceles" y pidió que "el encierro no se convierta en un padecimiento tal que lo vuelva más violento, que lo animalice y se capacite para encontrar un futuro" cuando el que delinquió culmine la condena.
Por su parte, Kicillof salió al cruce de las críticas de la oposición y de sectores que advierten sobre la liberación de presos en la pandemia que vuelven a delinquir aumentando la ola de inseguridad en el conurbano:
Kicillof aclaró que "no es el Gobierno nacional ni el bonaerense el que define cuando se otorga la libertad a los detenidos "es la Justicia" y coincidió con Fernández en señalar que lo que es responsabilidad de los Poderes Ejecutivos es que "se garanticen los derechos" de los detenidos.