En ese contexto, definen la intromisión de desconocidos en el Comité Central como "una apretada" y descartan que estuvieran buscando alguna documentación específica: "Acá no hay nada importante; sólo papeles del partido, actas de reuniones, todo muy aburrido, nada relevante como para un operativo de este tipo".
Sobre la investigación, un primer expediente tramita en la órbita del Ministerio Público de la Ciudad por las presuntas figuras de "daño" y "allanamiento de morada". Hay un segundo expediente, que tramita por ahora ante la Justicia Penal de Instrucción, por el delito de "robo".
Robo no hubo
Desde la creación de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires se viene desarrollando un lentísimo y farragoso proceso de transferencia competencias sobre delitos desde la Justicia Nacional al fuero Penal, Contravencional y de Faltas de CABA. "Daño" y "allanamiento de morada" pasaron a la órbita local, pero el robo sigue estando en la jurisdicción nacional, lo que genera que una misma secuencia fáctica se divida en dos investigaciones simultáneas y hasta paralelas.
Esa coexistencia, que a menudo complica y obstaculiza el esclarecimiento de una secuencia delictiva, se solucionará –en este caso específico- rápidamente en las próximas horas: tras constatar que no hubo "robo", la Justicia Penal nacional tiene la posibilidad de cerrar su investigación por inexistencia de delito o bien declinar la competencia para que siga interviniendo sólo el Poder Judicial de CABA por el resto de las hipótesis.
El martes circuló la posibilidad de que todas las investigaciones confluyeran en el fuero federal porteño por una multiplicidad de razones: la hipótesis de participación de algún integrante de una fuerza de seguridad o una agencia de inteligencia, la teoría del espionaje a una fuerza política de alcance nacional y la adulteración de un sistema informático, correos electrónicos y otro tipo de datos privados y confidenciales de un senador nacional, tal el caso de Lousteau, cuyo despacho fue uno de los objetivos de los invasores.
Nada de ello ocurrió. La investigación principal sigue tramitando en CABA.
De hecho, entre lunes y martes efectivos de la Policía de la Ciudad estuvieron en la sede de la UCR realizando peritajes de todo tipo por disposición del titular de la Unidad de Flagrancia Este, fiscal Federico Tropea, y de la fiscalía general a cargo de Javier Martín López Zavaleta.
Pronta identificación
Fuentes cercanas a la investigación deslizaron su optimismo en la identificación y eventual detención de los responsables de la invasión a la sede del Comité Central de la UCR. Para ello, se insinúa como fundamental la utilización del sistema de reconocimiento de datos biométricos, del que dispone la Ciudad, pero que está atrapado en un añejo conflicto judicial por su supuesta utilización no ya para la detección y detención de prófugos sino como presunta herramienta de espionaje e invasión de la privacidad.
El sistema de datos biométricos debía buscar a unos 40 mil prófugos, pero según un expediente judicial fue utilizado para detectar los movimientos de unos nueve millones de personas, entre ellos dirigentes políticos, sociales, de derechos humanos, religiosos de distintos credos, figuras de la farándula y del deporte.