Aseguró que Carrizo tenía una pistola “en su casa de Moreno”, provincia de Buenos Aires, y que él le había dicho que era para “autodefensa”, aunque aseguró que nunca la vio.
La testigo aceptó haber frecuentado al grupo, que desde abril se reunía los fines de semana en la casa de Carrizo. Definió a los imputados como “marginados de la sociedad”, declaró que Sabag Montiel decía odiar al expresidente Mauricio Macri y que, cuando él hablaba de matar a Cristina Kirchner, ella lo tomaba como una idea, pero no le prestaba atención.
También relató que “Nando” -como lo conocía a Sabag Montiel- “idolatraba” al líder nazi Adolf Hitler y que solía hablar del nazismo.
La testigo identificada como “Lía” fue convocada luego de que en el teléfono de Carrizo se detectaran mensajes que él le había mandado en la madrugada posterior al atentado a Cristina Kirchner.