No querían dar precisiones. Pero un informe fiscal de los expertos Nadín Argañaraz y Ariel Barraud, del Iaraf, según datos oficiales del Ministerio de Economía, indica que el superávit primario hasta noviembre fue de apenas $25.022 millones (0,11% del PBI) y el déficit fiscal incluyendo intereses fue de 594.004 millones (2,73%).
Pero en diciembre, el déficit primario sería de 201.816 millones (0,9%) y el del año total sería de 176.794 millones (0,8%). Aun así, el Gobierno pagó ayer vencimientos por 500 millones de dólares con reservas: Letras en dólares por 200 millones y Lecaps en pesos por 300 millones.
“Todos pensamos que no iban a pagar a la espera de la negociación con el FMI, pero pagaron”, celebró un importante banquero. “Macri le dejó a Alberto una mejor situación que la que Cristina Kirchner le dejó a Macri”, agregó el ejecutivo.
Cerca de Sergio Massa consideran que “el Gobierno está tardando en arrancar” porque “asumió casi sin trabajo de transición”. Hasta el 9 de diciembre, Alberto Fernández y los designados ministros hicieron política: no se metieron en los números de la gestión.
“Ahora la firma es digital, y no hicieron los trámites para gestionar el token”, dijo un funcionario. No se pueden firmar imprescindibles resoluciones y decretos fácilmente. No están designados los secretarios y subsecretarios de Estado: sólo hay ministros. Nadie tiene firma de un expediente. “Todavía se están sentando”, dijo otro funcionario.
Alberto Fernández muestra un estilo poco delegativo: todo lo quiere controlar y supervisar. Los funcionarios lo siguen a sol y a sombra y nadie mueve nada sin su permiso. Este miércoles, Alberto dejó esperando a la delegación diplomática de los Estados Unidos para una reunión porque antes fue a saludar a los mozos del comedor.
En medio de eso, los cortes de energía eléctrica dejaron sin luz a 400 mil usuarios y abrieron otro debate interno. Los funcionarios de La Cámpora se lamentaron de que el presidente y el secretario de Energía, Sergio Lanziani, hubieran anunciado que no aumentarán tarifas.
“Ahora las empresas nos están apretando”, interpretan. “Néstor Kirchner nunca hubiera anunciado nada; lo hacía directamente”, dicen. Desde el despacho del jefe del Gabinete, Santiago Cafiero, emanó otra explicación: “Ahora habrá otro esquema de comunicación”.
El Gobierno dio la sensación de asumir sin plan económico. Todavía se espera el proyecto de ley para tratar en extraordinarias las leyes de solidaridad y reactivación productiva, emergencia económica y emergencia sanitaria. La primera medida que se anunció fue la reglamentación del protocolo de aborto ILE, lejos de las prioridades económicas que se prometieron en la campaña.
En estas horas vertiginosas, Alberto Fernández y Martín Guzmán definieron que Daniel Marx y Adrián Cosentino, ex secretarios de Finanzas, serán negociadores de la deuda en un Consejo Asesor junto a Sergio Chodos, que será representante ante el FMI. Guzmán y el secretario de Finanzas, Diego Bastourre, estarán al frente.
Para Guzmán, la prioridad es la deuda. La pregunta que flota en el aire es quién definirá las políticas macroeconómicas. En la Casa Rosada aseguran que serán Guzmán y su secretario de Política Económica, Haroldo Montagú. Otras voces aseguran que Raúl Rigo, secretario de Hacienda, administrará la relación presupuestaria con ministros y gobernadores. Es el que firma los cheques o los demora. Y las medidas macroeconómicas se definirán entre el presidente; Guzmán; la vicejefa de Gabinete, Cecilia Todesca; el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas; el secretario de Política Tributaria, Roberto Arias; y la titular de la AFIP, Mercedes Marcó del Pont.
Persisten las heridas políticas. Pese a que no se conoce nada de la intervención en la AFI (inteligencia), Cristina Kirchner colocó a Juan Martín Mena como segundo de la ministra de Justicia albertista, Marcela Losardo. Y para muchos es una señal de que la AFI seguiría ligada a la Justicia porque Mena, además de secundar a Julio Alak (Justicia) en el gobierno cristinista, también acompañó a Oscar Parrilli en la AFI. Mientras se debate, la AFI sigue acéfala.
La vicepresidenta, además, logró poner en Ceremonial de la Presidencia a Gustavo Navarro, ex funcionario del área en el gobierno cristinista, al igual que a Nelson Periotti como director de Ceremonial del Senado.
El secretario de Energía, Sergio Lanziani, estuvo a punto de no asumir. El jefe político de Misiones, Carlos Rovira, no cumplió con la promesa de nombrar a su segundo Osvaldo Arrúa como secretario provincial de Energía. Entonces, Lanziani lo nombro como subsecretario de Energía Eléctrica.
En tanto, quien comenzó a tener el mando total del funcionamiento de la Casa Rosada es Miguel Cuberos, subsecretario general de la Presidencia, segundo del secretario General, Julio Vitobello. “El que la va a mover acá es Cuberos, lo maneja todo él”, se escuchó.