Poder Judicial

Causa vialidad: ¿se "manchó la pelota" porque jueces y fiscales jugaban al fútbol en la quinta de Macri?

En el juicio contra Cristina Kirchner los magistrados gambetearon la recusación con argumentos legales. En Tribunales descartaron que la pelota se haya manchado con el lobby judicial.
Rosario Bigozzi
por Rosario Bigozzi |
Las fotos de la polémica: jueces y fiscales jugando fútbol en la quinta de Macri.

Las fotos de la polémica: jueces y fiscales jugando fútbol en la quinta de Macri.

En términos futbolísticos, podría decirse que el fracaso de la recusación a los dos fiscales y a dos de los jueces del Tribunal Oral Federal 2 (TOF2), marcó un gol en contra para Cristina Fernández de Kirchner y otros imputados en el juicio Vialidad. Podrían buscar su revancha con una apelación ante la Cámara de Casación, aunque no está garantizado que puedan dar vuelta el resultado.

Este incidente procesal se inició por la difusión periodística de fotos donde aparecen el fiscal federal Diego Luciani, y el juez federal Rodrigo Giménez Uriburu integrando un mismo equipo de fútbol, en un torneo disputado en la cancha de Los Abrojos, la quinta del expresidente Mauricio Macri.

También los procesados habían pedido el apartamiento del fiscal Sergio Mola y el juez Jorge Gorini en base a una serie de encuentros o reuniones con exfuncionarios del gobierno de Cambiemos.

Cuando le tocó jugar, Luciani salió con los tapones de punta para rechazar la imputación de falta de objetividad. Argumentó que coincidir en una actividad deportiva con otros magistrados no es causal de recusación “sencillamente porque la ley no lo contempla”.

Aunque no lo dijo con estas palabras, para Luciani se trató de un intento de embarrar la cancha justo en el momento en que está planteando el alegato acusatorio. En este sentido, sostuvo que se montó una campaña mediática en su contra, y de su colega Sergio Mola.

El juez Giménez Uriburu coincidió con los fundamentos de Luciani y señaló que haber compartido eventos deportivos “en modo alguno constituye una conducta que presente relevancia como para tener por acreditada una relación como las contempladas entre las causales de recusación previstas en la norma procesal”.

Por su parte, Mola también se opuso, asegurando que si le imputan haberse juntado con un funcionario a hablar temas de trabajo o por una foto, eso muestra que la verdadera razón es “querer callarnos, distraer nuestra atención, y la de toda la gente, de donde tiene que estar puesta, en el trabajo, en el alegato”.

En cuanto al juez Gorini también salió al choque de la duda de parcialidad, y en la audiencia aclaró que las reuniones objetadas con Patricia Bullrich estuvieron relacionadas con evitar la difusión de imágenes de los detenidos en la causa del Tren de Once, y su propia seguridad tras sufrir amenazas cuando integró el tribunal de la causa AMIA.

Con todo, cuando la pelota la tuvo el TOF 2, analizó los planteos y los rechazó in limine, entre otras cosas porque las vinculaciones personales entre los magistrados recusados con integrantes del macrismo es “a todas luces, carente de elementos de prueba que permitan validar”.

¿Es aceptable que jueces y fiscales hayan jugado al fútbol en la quinta de Macri?

Más allá de los sucedido en la audiencia del juicio Vialidad, la difusión de las fotos del torneo de fútbol en Los Abrojos encendió el alerta entre los magistrados. Se mostraron molestos porque esos partidos nunca fueron un secreto, ni fueron cuestionados como una amenaza a la independencia de poderes.

Fuentes judiciales consultadas por A24.com coincidieron en respaldar el trabajo de Luciani y de Mola, al tiempo que descartaron que “la pelota se haya manchado con el lobby judicial”.

Muchos defendieron los torneos en Los Abrojos de Villa de Mayo o en el Club Atalaya de Boulogne, como eventos deportivos habituales donde asistieron siempre los judiciales, “desde los más pinches hasta jueces camaristas”, sin mezclar sus roles profesionales con el entretenimiento.

Remarcaron que habiendo establecido vínculos de camaradería por el intercambio laboral, ese afecto nunca impidió que cada funcionario cumpliera con su tarea, concediendo o rechazando recursos, aplicando los criterios profesionales.

Además, indicaron que se jugaron durante años partidos de fútbol en el predio de la familia Macri. Los equipos se armaban por convocatoria entre conocidos, aspirando a tener una buena perfomance. No había copas ni premios, y abonaban un monto de dinero para cubrir los gastos, incluidos los árbitros.

Sin embargo, estos argumentos resultaron insuficientes para las defensas de Cristina Fernández, Julio De Vido, Lázaro Báez, Nelson Periotti y Carlos Kirchner, pues consideraron que esos encuentros sembraron dudas de imparcialidad y objetividad sobre los fiscales y los jueces.

El abogado de la vicepresidenta, Carlos Beraldi, afirmó que “todo esto ha herido de muerte la credibilidad de este juicio y cualquier cosa que se resuelva va a incrementar la desconfianza que tiene la sociedad del sistema de justicia".

Por su lado, el letrado de De Vido, Maximiliano Rusconi, aseveró que “si los magistrados hablaran con los fiscales como hablan en un partido, entonces nos sentiríamos por lo menos incómodos”.

El fiscal Diego Luciani respondió en la audiencia oral, buscando que todo el público pudiera conocer su descargo. Rechazó la recusación porque “el hecho de compartir una cátedra, ser socio de un club, no implica que se afecte la objetividad de las personas que están en ese grupo”.

Se refirió a que compartió actividades académicas con jueces, fiscales, y con integrantes del Poder Ejecutivo. En esa lista incluyó al actual ministro de Justicia Martín Soria y el viceministro Juan Martín Mena.

Sin ofrecer mucho detalle sobre el uso de la cancha en la quinta de Macri, Luciani depositó en los organizadores la responsabilidad de elegir el espacio para los partidos.

Fue enfático al decir que “no tenía ningún tipo de animosidad contra los imputados y que su actuación se limitaba al cumplimiento del deber que como representante de los intereses de la sociedad y en defensa de la legalidad le tocaba desempeñar”.

El juez Giménez Uriburu respondió en el mismo sentido. y finalmente ambos magistrados lograron gambetear su recusación.

En su resolución de rechazo al planteo de los imputados, el TOF 2 se basó en el artículo 56 del Código Procesal Penal de la Nación, que configura el grado de amistad para disponer el apartamiento de jueces: “Nos encontramos ante la evidencia de que la 'íntima amistad' por la que las defensas pretenden su recusación, no es más que un relato construido sobre la base de imágenes de las que difícilmente pueda colegirse esa conclusión”.

Asimismo, sostuvo que “una cancha de fútbol en el marco de un torneo deportivo abierto a la comunidad, en el que participan una variedad de equipos según la época en la que se trate, acabó convertida sin mayores miramientos ni esfuerzos argumentales en la mesa chica de un ex primer mandatario del país -que por cierto no tiene ni ha tenido intervención alguna en este proceso-”.,

Sobre el hecho de que los encuentros deportivos cuestionados fuera en la quinta “Los Abrojos”, tuvieron en cuenta la explicación de Gimenez Uriburu, quien relató que “en las canchas existentes tanto dentro de la finca como en otro terreno contiguo, conocido como La Quinta del Fútbol, se habían desarrollado desde la década del ‘80 diversos campeonatos abiertos de fútbol amateur, en formatos de fútbol 11 y fútbol 7”.

Entendieron que, por esas canchas pasaron “gran cantidad de equipos y cientos de jugadores de distintas categorías, circunstancia que descarta la posibilidad de que las personas que participaron de aquellos tuvieran una particular relación, amistad, conocimiento, o siquiera simpatía personal, política, futbolística o de ninguna índole con los dueños del lugar”.

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