Durante su acto en La Plata, la vicepresidenta Cristina Kirchner dejó varias definiciones políticas y económicas, y cerró su discurso con un mensaje que puede interpretarse hacia el presidente Alberto Fernández, con quien mantiene una interna.
Durante su acto en La Plata, la vicepresidenta Cristina Kirchner dejó varias definiciones políticas y económicas, y cerró su discurso con un mensaje que puede interpretarse hacia el presidente Alberto Fernández, con quien mantiene una interna.
La vicepresidenta consideró que "es necesario que vuelva a haber un programa, tenemos que hacer un programa de gobierno. Discutamos estas cosas de las cuales estuvimos hablando hoy, no hay que pelearse".
"Se vienen momentos donde vamos a tener que estar preparados para grandes cambios. La gran discusión va a ser quién conduce los procesos de producción, para no dañar tanto el medioambiente. Si los dejamos a los mercados o el Estado vuelve a tomar la dirección", explicó.
Luego, aseguró que tiene "un amor infinito hacia nuestra patria, como millones de argentinos", y remarcó "la obligación de dar debate". Pero advirtió: "Cuando les dije en Avellaneda que sacaran el bastón de mariscal, pero no es para dárselo por la cabeza a otro compañero".
"No utilicen el bastón para dárselo por la cabeza a otro compañero, si no para poder ayudar a pensar una sociedad diferente", reiteró.
Con esta frase hizo referencia al mensaje que dio durante un acto en Avellaneda en diciembre del año pasado, cuando le pidió a la dirigencia del peronismo que saque "su bastón de mariscal".
"Cada militante tiene su bastón de mariscal en la mochila: sáquenlo, sáquenlo, sáquenlo. Y no pidan permiso a nadie para sacarlo. En todo caso, si se equivocan, pidan perdón. Pero permiso, no le pidan permiso a nadie", dijo en ese entonces.