Panorama

Cruces y pases de factura en el Frente de Todos por la situación de inseguridad en la Provincia

La crisis por el asesinato del colectivero y las agresiones contra Sergio Berni volvieron a desatar las internas en el Gobierno. ¿Puede renunciar el funcionario bonaerense?
Pablo Winokur
por Pablo Winokur |
Sergio Berni. Así quedó el ministro de Seguridad bonaerense luego de la brutal agresión (Foto: archivo).

Sergio Berni. Así quedó el ministro de Seguridad bonaerense luego de la brutal agresión (Foto: archivo).

El asesinato de Daniel Barrientos, colectivero de 55 años, volvió a desatar una interna total en el Frente de Todos. Especialmente después de que el ministro de Seguridad bonaerense, Sergio Berni, bajara en helicóptero a contener la protesta de los choferes que exigían más medidas. La actitud de Berni no cae nada bien entre sus pares de gabinete, ni entre dirigentes con responsabilidades ejecutivas.

Aunque Berni cumple una función central en el ecosistema político: su presencia mediática es tan fuerte que actúa como pararrayos frente a una situación de inseguridad. Nadie en el Frente de Todos quiere abordar la problemática de inseguridad de fondo. Si hay un hecho delictivo, y hay que buscar responsables, siempre está Berni para poner la cara.

Los cruces en el Frente de Todos

Frente a este conflicto, a Axel Kicillof no lo rozó ninguna bala. Recién sobre la noche del martes dio una entrevista, responsabilizando a la oposición por la crisis. Denunció que Patricia Bullrich está detrás de todo.

No hubo muchos pares del gabinete que salieran a bancar a Berni. Julio Alak, ministro de Justicia bonaerense, hizo una presentación judicial. Pero no mucho más.

Tampoco se escuchó a los intendentes del conurbano. El asesinato del colectivero se dio en el corazón de La Matanza. El intendente Fernando Espinoza no habló del tema: es un asunto que compete a la Provincia porque la seguridad es un tema provincial y es Sergio Berni quien debe dar respuesta. Fin del asunto. La misma respuesta se replica con distintos hechos delictivos que se dan en distintas zonas del territorio.

Desde Nación también miran para el costado:

  • Aníbal Fernández insistió en que él no tiene nada que ver. Se solidarizó con Berni, pero aclaró que no recibió nunca una nota pidiendo más gendarmes. Es la misma pelea que antes había tenido con la provincia de Santa Fe. No queda claro cuál es el rol del Ministerio de Seguridad, si es que no puede asistir en ningún territorio en emergencia.
  • Gabriela Cerruti, vocera de Alberto Fernández, se desligó también del tema: "La verdad es que la seguridad de la Ciudad de Buenos Aires es responsabilidad de Rodríguez Larreta; la de la provincia, de Axel Kicillof; y la de Santa Fe, es de Omar Perotti", planteó. Y volvió a vincular la situación de inseguridad a la cuestión social: "Donde hay más desigualdad, hay más inseguridad”.
  • También habló Gabriel Fuks, exviceministro de Seguridad de la Nación: "Se metió en una jurisdicción que no es la suya. No puede meter la nariz por tentación de mostrarse ante a las cámaras", criticó a Berni en una entrevista con el programa Muy Lunes, de Radio Con Vos. "Hace todo a la vista de las cámaras". Esa gestión del ministerio nacional padeció los arranques de Berni.
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Aníbal Fernández se desligó de lo ocurrido con el asesinato del colectivero (Foto: NA).

Aníbal Fernández se desligó de lo ocurrido con el asesinato del colectivero (Foto: NA).

La respuesta de Provincia

El gobierno de la Provincia planteó tres medidas concretas como reacción frente al crimen del colectivero:

Apurar a las empresas para que pongan las cámaras de seguridad. Denuncian que ya desembolsaron $2.500 millones desde que rige la ley que obliga a las unidades a tener esas cámaras. Y que además giran $260 millones por mes en concepto de medidas de seguridad en el marco de los subsidios al transporte.

Las empresas ya fueron intimadas en febrero y hay distintas instancias de sanción en caso de que no cumplan.

Por otro lado, la Provincia se propuso implementar un sistema de monitoreo online para poder hacer seguimiento a las unidades. Esto permitiría verificar en todo el momento el recorrido o tener un sistema de alerta en caso de que un colectivo se detenga en un tiempo inusual. Aunque no hay plazos para la puesta en marcha de esta iniciativa.

También, van a seguir insistiendo en el pedido de que el Gobierno nacional mande más gendarmes.

Y por último un pedido a los intendentes para que colaboren en el reclutamiento de más policías. Ellos son los que tienen conocimiento más cabal del territorio y los que podrían aportar los recursos humanos. Es una queja recurrente de Provincia que verbalizó el propio Berni.

Intendentes preocupados

Desde sectores tradicionales del peronismo bonaerense no cayó bien la crítica de Berni a los intendentes. No quieren quedar pegados como que no colaboran. Un jefe comunal salió a defender en reserva a su par de La Matanza. Plantearon que los municipios colaboraron con la inscripción de agentes.

Desde los foros de seguridad de La Matanza consultaron cuántos policías egresarían en los próximos meses. Fuentes de la policía bonaerense respondieron que de los 3.500 policías a punto de egresar, más de 800 tienen su dirección particular en La Matanza.

Por otro lado, desde esos mismos foros plantearon que recientemente se hizo una ceremonia en Namuncurá con los 1000 primeros cadetes que reclutó el Ministerio y que todos eran de ese distrito. Hay malestar.

El perfil de Sergio Berni nunca cayó bien entre los líderes municipales. Algunos por celos: su figura pública recibe mucho apoyo en los barrios populares, donde enarbola la bandera de la seguridad, algo que muchos no pueden hacer por temas ideológicos.

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Aunque es una figura cuestionada, ni el propio Kicillof se atreve a criticar a Berni (Foto: archivo).

Aunque es una figura cuestionada, ni el propio Kicillof se atreve a criticar a Berni (Foto: archivo).

Otros no lo quieren por su estilo personal. Dicen que es un "caballo solitario" y que es muy complicado trabajar con él. Pero ninguno se anima a criticarlo en público. Saben que es el pararrayos.

Lo mismo pasa con muchos compañeros de su gabinete. Incluso con el propio Kicillof. ¿Quién reemplazaría a Berni si él se fuera?

La crisis por la inseguridad desatada por el crimen del colectivero dejó en evidencia una fractura externa. Por un lado, una coalición de gobierno que no puede ponerse de acuerdo en un plan ni siquiera ante la peor de las tragedias. Por el otro, entre la sociedad y una clase dirigente que no logra dar respuestas a ninguno de los problemas que se plantean.

Una reciente encuesta de la Universidad de San Andrés le preguntó a la gente por su acuerdo con la política de seguridad del Gobierno. El 89% dijo estar "insatisfecho". Se les preguntó además cómo ven la marcha general de las cosas. Solo el 9% dijo estar "algo o muy satisfecho".

Pero la dirigencia no acusa recibo. Y la única política parece ser la de echarse culpas unos a otros.

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