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Cuarentena obligatoria: el gobierno en alerta busca verificar que se cumpla la medida en el área metropolitana

Pablo Winokur
por Pablo Winokur |
Cuarentena obligatoria: el gobierno en alerta busca verificar que se cumpla la medida en el área metropolitana

Lo que por estas horas los intendentes le preguntan a la Nación es cuál es el plan en el fondo para contener un eventual desborde social en el conurbano bonaerense. La hipótesis de conflicto es que a mitad de semana se puede disparar el conflicto social. “¿Cómo se van a contener los saqueos? Las changas murieron”, se preguntan cerca de un barón del conurbano. Esto podría ser el miércoles o el jueves.

Las preocupaciones son muchas: por supuesto, evaluar todos los posibles caminos para contener la emergencia sanitaria y la alimentación de la gente. Pero incluso en un importante municipio bonaerense están buscando stock de cajones para crematorios. “El Estado se tiene que hacer cargo de que la gente no guarde a los muertos en su casa”, dice un funcionario.

El acatamiento de la cuarentena en el conurbano fue dispar. Por la mañana del viernes se cumplió poco. Incluso muchos aprovecharon la cuarentena para ir a los grandes supermercados a comprar sin recargo con la tarjeta alimentaria: en algunos comercios de barrio cobran pequeñas comisiones.

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Colas en el conurbano
Colas en el conurbano

“El segundo y tercer cordón de la Matanza fue una fiesta el primer día de cuarentena: Laferrere, Castillo, Virrey del Pino, González Catán…”, dice un viejo dirigente matancero que analiza con preocupación lo que puede pasar ahí. También pone como fecha clave el miércoles o jueves que viene, después de los supuestos feriados cuando la gente no tenga más dinero en el bolsillo.

Hace 20 días en ese distrito se conformó un Consejo Sanitario de Emergencia integrado por miembros de la intendencia, la oposición local, la iglesia y representantes gremiales, entre otros.

Según el cálculo de este dirigente, en La Matanza habría apenas 10 o 12 camas para terapia intensiva por cada hospital provincial, es decir 30 en total. Los municipales no tienen terapia. Se suman las clínicas privadas, pero claramente no alcanza para una población de más de 2 millones de personas. “El Hospital de Laferrere está destruido y hasta entraron a robar. Debe haber 50 respiradores en toda La Matanza y 400 en la provincia. Pero no hay datos o los ocultan”, se queja el viejo dirigente.

La producción parada

En la provincia de Buenos Aires los atraviesa esta preocupación. Saben que en las localidades del interior, con menos densidad poblacional por habitante, la cosa puede ser más fácil de controlar. En el conurbano, la tensión es minuto a minuto. El sábado por la mañana en Ituzaingo tiraron piedras y botellazos contra un patrullero.

Una dependencia de la provincia está dedicada a hacer relevamiento de empresas productoras de insumos médicos. El panorama no es bueno.

Las fábricas de alcohol en gel están desabastecidas. El alcohol destilado, de acuerdo al relevamiento que hizo un funcionario, pasó de 30 pesos a 150: es el insumo clave para hacer el gel.

Insumos sanitarios al margen, la preocupación de este funcionario bonaerense dedicado a temas productivos es pensar “cómo vamos a manejar la catástrofe social que significa no producir nada”. “Me preocupa lo que les pasa a los sectores, a las cámaras. Y por supuesto, el intendente que no se le mueve la economía, que no tiene guita para impuestos no puede brindar asistencia”, explica.

El problema es que no hay medidas suficientes que se puedan tomar para esto: “Por más que haya 38 cuotas sin interés, si la gente no va a la calle no compra”. Mientras algunos se preocupan por mediados de la semana que viene, hay otra fecha clave que es fin de mes: ¿cómo van a pagar los salarios las empresas –especialmente las pymes- si no facturaron? Muchas no pueden ir a un banco a acceder a créditos porque son irregulares o porque tienen problemas con la AFIP.

El Gobierno nacional va a tener que lanzar en los próximos días alguna moratoria especial de fácil acceso a través de internet.

El control de la calle

La previa a la cuarentena en Merlo fue complicada. Veinte metros de cola en una carnicería, media cuadra de cola en un cajero. En negocios de limpieza pedían $3500 por un bidón de alcohol en gel. A todo esto, se sumó –según un preocupado dirigente político local- cierta animosidad contra los chinos en los supermercados.

Pero más allá de estas postales hay otro problema latente. “El (tren) Sarmiento todos los días sale colmado de gente que va a trabajar a la ciudad: todos los textiles, empleadas de casas particulares, prestadores de servicios varios... Toda esa gente en el barrio es un potencial peligro”, dice este dirigente. “Los pibes organizados pueden salir a pudrirla”, agrega.

Por ahora, hubo una “respuesta light” por parte de la policía para aquellos que violaron la cuarentena, muy inferior a lo que se vio en la Ciudad de Buenos Aires. Como en otros distritos, están trabajando para evitar potenciales saqueos. Saben que falta una semana para que termine el mes.

“Las empresas que no facturen dos semanas: ¿no van a recortar personal?, ¿no van a recortar horas extra, presentimos, y recortar suplencias?. Queda todo muerto. Esto no se termina a principio de mes y a la hora de garpar nadie va a querer pagar nada”, pronostica.

La preocupación de los intendentes

Un intendente de la primera sección electoral, que pidió reserva de su identidad para no generar pánico, explicó que en su ciudad también a la gente le costó respetar la cuarentena inicialmente. A pesar de eso, los controles se van a ajustar de manera gradual. Es más complicado que en la ciudad de Buenos Aires concientizar a la gente y saben que los primeros días la gente pudo salir a comprar las cosas que le faltaban.

Hoy su prioridad es ver cómo conseguir más camas para las internaciones. Está trabajando con clubes de barrio para poder hospitalizar ahí a los pacientes menos críticos. Su localidad tiene 22 respiradores más 6 pediátricos a los que se podría recurrir. Viven ahí más de 500 mil personas. Lo grave es que según su visión es el segundo mejor distrito del conurbano.

Según su pronóstico (¿optimista?) necesita tener lugar para atender 55 personas críticas y otro espacio para 1000 contagiados leves.

Sabe que en los próximos días va a tener que empezar a trabajar en la emergencia social, además de la sanitaria: tiene que ver cómo darle de comer a 50 mil personas sin un peso.

“Los municipios podemos sostener esta situación un mes después tenemos que tener asistencia del Estado nacional o provincia”, dice.

El factor La Matanza

La mayor preocupación siguen siendo las 2 millones de personas de La Matanza, el distrito más poblado de la provincia de Buenos Aires y del país.

Es también la principal preocupación del Presidente Alberto Fernández que por eso esta semana fue a visitar los hospitales para ver en qué estado están.

“Estamos haciendo controles para que se respete la cuarentena pero resultan insuficientes es las zonas donde se acumula más gente. Se cerraron cosas esta mañana”, explican cerca del intendente. Ven estos 10 días de cuarentena como una “primera etapa”. Saben que lo que viene es peor.

Por eso el foco de la construcción hospitalaria está ahí. De los 8 hospitales nuevos que está armando la nación, 5 son en provincia y 2 en La Matanza.

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Fernando Espinoza, intendente de La Matanza con Sabina Frederic, ministra de Seguridad
Fernando Espinoza, intendente de La Matanza con Sabina Frederic, ministra de Seguridad

Llamó la atención esta semana que el intendente Fernando Espinoza se juntó con la ministra de seguridad Sabina Frederic. Acordaron cómo será el desembarco de la Gendarmería en la zona.

Era un viejo reclamo de Espinoza que ahora – como por arte de magia – se hará realidad. Las fuerzas de seguridad se preparan para contener desbordes. Otra vez, la pregunta es qué pasa si empiezan los saqueos.

Llamó la atención la ausencia de Sergio Berni, el ministro de seguridad de la provincia, en los días previos al dictado de la cuarentena obligatoria. Hacia el viernes apareció con un video y un mensaje dramático con tono militar. “No hay lugar para los librepensadores y mucho menos para aquellos que crean que esta cuarentena es un concurso de creativos”, dijo.

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La ministra de seguridad también amenazó: “El estado de sitio no está descartado. Está como posibilidad y se analizó, pero por ahora el gobierno eligió esperar. Es una medida extrema que se está evitando llegar”, dijo en Radio La Red AM910.

Esta semana va a ser clave. No solamente porque van a seguir aumentando los casos de manera natural, sino que además se van a poner en funcionamiento 24 centros de test.

Es probable que los positivos se multipliquen también por 24 y no hay que alarmarse: de hecho, es una buena noticia saber realmente donde estamos parados para poder ajustar mejor las medidas.

En el conurbano preocupa el presente pero también el futuro, si es que lo hay: “En la poscuarentena la crisis va a ser tremenda. Esto es todo 2020, y si encuentran una vacuna a principio de 2021 vamos a estar felices”, analizan cerca de otro intendente.