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Diego Santilli, el bombero inesperado frente al primer “cisne negro” de Larreta en un equipo sin banco de suplentes

Pablo Winokur
por Pablo Winokur |
Diego Santilli, el bombero inesperado frente al primer “cisne negro” de Larreta en un equipo sin banco de suplentes

La crisis de la seguridad producida por los bochornosos hechos del superclásico generó un problema inesperado en un gobierno porteño que nunca tuvo una crisis: sin oposición política real, con la gimnasia de los 8 años previos de gestión como Jefe de Gabinete y manejando el distrito más rico de la Argentina, Larreta gestionaba un gobierno casi sin problemas, donde todo parecían buenas noticias.

Además, había recibido de Macri un último regalo inesperado que políticamente también ayuda: la mudanza de la jefatura de Gobierno a Parque Patricios, que evita que cualquier reclamo paralice el microcentro porteño. Era casi como el sueño alfonsinista de mudar la Capital a Viedma. Nada podía estar mejor.

Pero los cisnes negros (como se les dice en política a los hechos inesperados que pueden cambiar el panorama) aparecen. Y con eso se puso en evidencia el principal problema político de Horacio Rodríguez Larreta: la falta de funcionarios con peso propio y –por lo tanto- la ausencia de un “banco de suplentes” en caso de una crisis.

Martín Ocampo era, además del ministro de Seguridad, uno de los pocos ministros con perfil propio dentro del gobierno porteño. Junto a Soledad Acuña (Educación) era el funcionario de más alto perfil y uno de los que podía poner la cara frente a una crisis.

Su salida dejaba un bache importante: no había nadie que pudiera hacerse cargo políticamente de este conflicto porque se necesita alguien con cierta espalda que ningún otro funcionario tiene. Ahí entra a jugar Diego Santilli, vicejefe de Gobierno que ya actuó como bombero en otras situaciones tanto de este gobierno porteño como del nacional: fue nexo con Moyano, nexo con los radicales, negociador con gremios, negociador con movimientos sociales, actuó frente al conflicto del Buenos Aires Design, maneja algunos temas de espacio público… todos asuntos en los que tiene poco para ganar y mucho para perder.

Al asumir esta bomba de tiempo (como es la seguridad en cualquier distrito de la Argentina) se adquiere un problema institucional adicional: cuando algo falla en un área, el ministro responsable renuncia. ¿Qué pasa si falla el vicejefe de gabinete? ¿Quién actuará como fusible? ¿Estaría obligado a renunciar como pasó con Ocampo?

Lo que está en el fondo de la cuestión es cómo trabaja la gestión de un jefe de gobierno excesivamente personalista (una topadora, por cierto) pero que tiene serias dificultades a la hora de hacer crecer a sus propios funcionarios.