Vale señalar un dato: Misiones fue siempre una provincia alineada con el oficialismo de turno. Sucedió con Néstor y Cristina Kirchner, continuó con Macri y se extendió con Alberto Fernández y, ahora, con Javier Milei.
Mientras tanto, en el entorno de Manuel Adorni, candidato de La Libertad Avanza, se insiste en que era fundamental frenar al PRO para evitar ceder una bandera que podría haber fortalecido al espacio opositor en la Ciudad de Buenos Aires. Para el Gobierno, mantener la figura de Cristina como contracara es central en su narrativa política, consolidando un esquema de confrontación que ordena al electorado entre kirchnerismo y antikirchnerismo.
Un resultado que tensiona alianzas
El fracaso de la ley dejó heridos en varios frentes. Por un lado, el PRO perdió una oportunidad para presentarse como abanderado de la transparencia política. Por otro, Misiones, bajo el liderazgo de Rovira, quedó expuesta en su doble juego entre respaldar al Gobierno y reclamar mayores recursos.
Para La Libertad Avanza, en cambio, fue una victoria táctica que refuerza su estrategia electoral, aunque profundiza las divisiones dentro del oficialismo y con sus aliados coyunturales.