Irreconocible

El editorial de Eduardo Feinmann después de las elecciones: "Ellos dicen que volvieron distintos pero no les creo nada"

El editorial de Eduardo Feinmann después de las elecciones: Ellos dicen que volvieron distintos pero no les creo nada

Eduardo Feinmann abrió su programa en A24 con un extenso editorial sobre las elecciones de ayer:

Yo siempre digo que después de una elección yo siento felicidad. Felicidad porque vivimos en un estado democrático, republicano. En un Estado que elige presidente sistemáticamente.

El 50% que está feliz era el 50% que se amargó en el 2015 y en 2017. En el 2015 votaron a Macri para sacar a Cristina y compañía porque eran unos corruptos pero ahora volvieron a votar a una manga de corruptos para sacar a Macri.

Yo había dicho que no vuelven más. Claro, cuando Cristina perdió en el 2017 con un simple ministro de Educación, Esteban Bullrich. Pero nunca digas nunca porque te puede salir el tiro por la culata. Tenían toda la razón del mundo. Volvieron. Ellos dicen que volvieron distintos pero no les creo nada. Lo que ví de Cristina ayer no me dio la sensación de ver a una mujer distinta. Lo que vi de Kicillof no me pareció ver a un ser distinto.

Ayer nació otro país y espero que no vuelva la Argentina a esos 12 años de penurias, persecuciones, escraches. Ojalá. Eso va a depender pura y exclusivamente del presidente electo Alberto Fernández.

A usted ayer el 48% le dio una lapicera por cuatro años. Ojalá utilice bien esa lapicera. Puede ser un cambio de época. El publo volvió a elegir, la ciudadanía volvió a elegir y eso se respeta a rajatabla. Hay que respetar la investidura presidencial.

Ganó la primera minoría. Ahora, qué verguenza que el país tenga a partir de ahora una vicepresidente electa con 12 pedidos de procesamientos por altísima corrupción, seis pedidos de prisión y tres pedidos de desafuero. Qué verguenza que vaya a representarnos al exterior con el ropaje de vicepresidente. Y cuando Alberto Fernández viaje ¿quién va a estar sentada en el sillón de Rivadavia? Cristina. Otra vez sopa.

Señores se terminó el modo campaña y se lo digo respetuosamente a Macri y a Fernández. Basta. Lo mismo le digo al señor Kicillof que todavía cree que está dando vuelta con un Clio.

Ahora pasamos al modo transición responsable. Después Alberto Fernández va a pasar al modo gobierno. Pero hay seis semanas de muchísima responsabilidad.

Un caballero el presidente Mauricio Macri (en la foto junto a Alberto Fernández de esta mañana). Parece una foto de otro país. Y pensar que ayer Cristina Kirchner, la que no entregó la banda ni el bastón presidencial, le pedía en el discurso encarecidamente a Macri que sea responsable y entregue el poder como se debe.

Que la distancia entre Macri y Fernández haya sido de ocho puntos es un dato político relevante. Aquí hago un aparte. Señores encuestadores, dejen de chorear. Dejen de comerle la billetera a los políticos. No mientan más. No quiero un solo encuestador más sentado en mi mesa. Mentirosos. Chantas. Chantas de cuarta.

Las charlas de Mauricio Macri indudablemente influyó. Un apartado para Rodríguez Larreta en Capital que supo salvar la ropa del PRO. Se ha consolidado como la figura de mayor poder propio. Con una elección histórica. Fue un triunfo aplastante.

Vidal indudablemente conserva un capital político importante a pesar de que recibió un palazo enorme de el gobernador electo Kicillof.

Horacio Rodríguez Larreta, Emilio Monzó, María Eugenia Vidal, Lousteau, Santilli, Ritondo, creo que se van a convertir en la mesa más fuerte de este espacio. Del 40% de la Argentina. Yo creo que ya a esta altura Macri y Cristina deberían correrse y dejarle paso a las nuevas generaciones. Wado de Pedro, Sergio Massa, Vidal, Lousteau. Creo que van a ser el futuro. Creo que cualquiera de ellos puede llegar a ser el próximo presidente de la Argentina.

Creo que es tan bueno en el país que la cosa esté tan equilibrada en el Parlamento que los Fernández no van a poder hacer uso de la hegemonía del poder. Eso es muy sano y eso es gracias a usted, que votó. Apareció el bipartidismo y eso es saludable

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