Política internacional

EE.UU, vacunas y FMI: Alberto intentará convertirse en el "mediador" con Venezuela para mejorar su imagen internacional

La idea es ubicarse como un interlocutor entre Washington y Caracas y así encontrar una "salida negociada y democrática" al conflicto venezolano.
por Mariano Obarrio |
Fuentes oficiales niegan que los dos gestos recientes de la Argentina en favor de Venezuela y en contra de Israel tengan impacto negativo en la renegociación por la deuda (Foto: archivo).

Fuentes oficiales niegan que los dos gestos recientes de la Argentina en favor de Venezuela y en contra de Israel tengan impacto negativo en la renegociación por la deuda (Foto: archivo).

La política exterior del Gobierno se radicalizó y podría afectar las negociaciones por la deuda y por las vacunas. El presidente Alberto Fernández intentará ahora revertir los recientes gestos conflictivos hacia los Estados Unidos e Israel con la idea de convertirse en un mediador entre Washington y Venezuela para una “salida negociada y democrática” del régimen de Nicolás Maduro.

Según pudo saber A24.com, la Cancillería de Israel se quejará este martes ante la Argentina. Citó al embajador, Sergio Urribarri, para “una conversación aclaratoria” sobre el apoyo argentino en la ONU a una investigación contra Israel por violaciones a los derechos humanos en el conflicto con Hamas.

Fuentes oficiales afirman que el canciller Felipe Solá desestima que los dos gestos recientes de la Argentina en favor de Venezuela y en contra de Israel tengan impacto negativo en la renegociación por la deuda con el FMI y el Club de París, y en la llegada de vacunas. “No será así, Estados Unidos valora nuestra previsibilidad en derechos humanos, donde siempre votamos igual, y esas negociaciones van por otro lado. La relación con Estados Unidos está bien, tanto por el FMI como por las vacunas”, dicen.

Sin embargo, diplomáticos cercanos a Alberto Fernández admiten que los gestos “no fueron prudentes”. Pero aseguran que los puntos fuertes con el gobierno de Joe Biden son el apoyo del Presidente a las políticas contra el cambio climático y la posibilidad de convertir a Alberto en un “interlocutor o mediador” entre Estados Unidos y el régimen de Maduro para encontrar una salida al conflicto venezolano “negociada y democrática”.

En noviembre habrá elecciones regionales en Venezuela y el Gobierno le pidió a la oposición que participe, al igual que lo hizo Henrique Capriles y en contra de Juan Guaidó.

En sintonía con el ala dura del kirchnerismo, la Cancillería retiró su apoyo a la denuncia que el Grupo Lima hizo por violaciones a los derechos humanos contra Venezuela ante la Corte Penal Internacional. Esa denuncia había sido respaldada por el gobierno de Mauricio Macri. Alberto Fernández cambió la postura.

Por otro lado, la Cancillería respaldó en la Comisión de Derechos Humanos de la ONU el informe de la comisionada Michelle Bachelet, que propuso una comisión investigadora sobre violaciones a los derechos humanos de Israel y de Palestina y Hamas.

El grupo terrorista palestino lanzo 4000 misiles sobre Tel Aviv e Israel respondió en defensa propia al ataque. La comisión de la ONU busca investigar posibles crímenes de guerra.

La Cancillería asegura que la Argentina tiene una política permanente de apoyo a las denuncias de violaciones a los derechos humanos tanto a Israel como a Palestina, y antes en Venezuela y en Nicaragua. “Nicaragua también citó al embajador argentino, pero no salió en ningún diario”, dicen en el Gobierno.

Alberto Fernández recibió el lunes en la Casa Rosada al presidente de la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA), Jorge Knoblovits, junto a una delegación judía que lamentó la decisión argentina contra Israel. Estaban el canciller Felipe Solá y el secretario de Culto, Guillermo Olivieri. Fernández explicó la política exterior argentina sobre DD.HH. durante más de una hora.

“La reunión fue honesta, cordial, ágil y transparente. La DAIA sostuvo que hay otras maneras de condenar al terrorismo, aunque aceptó la explicación del Presidente. El Gobierno planteó que atendió el informe Bachelet y se lo ha morigerado. La DAIA propuso que la abstención hubiese sido el escenario más prudente”, informaron fuentes de la Casa Rosada.

Quizás este martes Urribarri la pase peor. El embajador argentino fue citado por la Cancillería por el voto argentino en la ONU. La diplomacia israelí expresará su malestar de que un país que sufrió dos atentados antijudíos haya votado aquella resolución. También fueron convocados los otros 23 países que votaron esa moción.

Argentina votó junto a México, Bolivia, Cuba, Venezuela y varios países de África y Asia. Pero el malestar viene de antes, cuando la Cancillería había calificado de “desproporcionada” la respuesta de Israel al ataque terrorista de Hamas.

“La votación contra Israel no fue prudente. Abstenerse era lo prudente”, dijo un diplomático albertista. Sin embargo, aseguran que estos gestos no tendrán impacto negativo en la relación con Washington. Existe una relación buena con Juan González, delegado para el Hemisferio Occidental del Consejo de Seguridad de EE.UU; con John Kerry, enviado norteamericano para el Cambio Climático; y con el presidente Joe Biden. “Kerry y Biden son católicos y tienen sintonía con el papa Francisco, que nos acerca”, dijo un allegado al Presidente con mirada diplomática.

Los puntos fuertes de la relación de Fernández con Washington son precisamente la agenda de cambio climático y un acuerdo en marcha con el Departamento de Estado para que Alberto pueda arbitrar una “solución” en Venezuela como principal interlocutor de América latina con Caracas. Otras visiones diplomáticas aseguran que el Instituto Patria lleva al Presidente a procurar la impunidad de Maduro en sus violaciones a los derechos humanos.

“Las negociaciones de un apoyo con el FMI y al envío de vacunas seguirá su curso”, señalan los diplomáticos argentinos.

“El gobierno de Biden está preparando un anuncio de distribución de los 80 millones de dosis anunciadas. No hay todavía precisiones de cuánto y cuándo y para qué países, pero la Argentina estará entre ellos”, dijo un alto embajador. Solá le dijo a Juan González la semana última en Ecuador que la Argentina tiene aviones porque uno de los problemas para el envío era la logística. “La decisión política está tomada, faltaba la logística”, dicen en Cancillería.

Por su parte, la ministra de Salud, Carla Vizzotti, sigue negociando la llegada de la vacuna Pfizer, cuyo fracaso fue un escándalo nacional, y promueve las vacunas de Cuba en un reciente viaje a La Habana que también tuvo impronta ideológica radicalizada.

La negociación con Washingtón por la renegociación de la deuda con el FMI es territorio del ministro de Economía, Martín Guzmán, pero con un tiroteo permanente del Instituto Patria. “No hubo quejas formales de EE.UU, como dijeron”, dicen en Cancillería. Y esgrimen una declaración de la diplomacia norteamericana de estas horas que “valora los esfuerzos continuos de la Argentina para respaldar la estabilidad regional, la democracia y los derechos humanos en Bolivia y Venezuela”.

Explican en la Cancillería que el retiro de la denuncia a Venezuela fue consecuencia del abandono de la Argentina al Grupo Lima que había impulsado Macri en línea con el gobierno de Donald Trump y que Biden discontinuó. “Ellos valoran nuestra opinión moderada sobre Venezuela porque no pueden contar con los duros Jair Bolsonaro de Brasil ni con Iván Duque de Colombia para negociar con Maduro; tiene sustento la posibilidad de ser negociadores de una salida democrática en Caracas”, señalan.

“La denuncia a Venezuela sigue su curso independiente de la Argentina y del Grupo Lima”, dicen en Cancillería. “En la Comisión de DDHH, antes de Israel, también votamos por investigar a Venezuela hace un año y contra Nicaragua hace un mes. Maduro también se enojó y Nicaragua citó a nuestro embajador, pero no salió publicado”, dicen. En el caso de Israel y Palestina, varios países de Europa, Francia y Brasil, en cambio, se abstuvieron. La Cancillería asegura que Estados Unidos no condena la decisión argentina porque no integra la Comisión de Derechos Humanos de la ONU. Sin embargo, no es ajeno a lo que allí pasa.

En otras usinas diplomáticas aseguran que el “mandamiento número uno” del Departamento de Estado es fijar la política exterior norteamericana de acuerdo al porcentaje de coincidencias de los países con la política de los Estados Unidos. “EE.UU. mide la amistad de un país de acuerdo a las votaciones en las Naciones Unidas y eso es lo que justifica lo que se hace después”, señaló un alto embajador, con experiencia, cercano al peronismo.