Los problemas de agenda del Senado
En el Senado el panorama aparece más complejo. Este martes a las 11 de la mañana se realizará la primera reunión de labor parlamentaria entre la vicepresidenta Victoria Villarruel y los jefes de bloque, con el objetivo de ordenar la conformación de comisiones y una agenda de trabajo.
La presidencia de la comisión de Presupuesto quedaría en manos de Ezequiel Atauche, su actual presidente y de Legislación del Trabajo, será para Patricia Bullrich, encargada de encabezar el debate sobre la reforma laboral.
Pero también van a intentar ponerse de acuerdo con la oposición sobre el cronograma de trabajo. Y ahí la cosa está más complicada. Los tiempos para el Presupuesto están muy justos y para apurarlos hacen falta votos; el oficialismo no cuenta con mayoría y ni siquiera es primera minoría en la Cámara Alta.
Los líderes libertarios en el Senado proyectan iniciar el tratamiento del Presupuesto el lunes 22, con dictamen al día siguiente “sin debate”, y buscar la sanción definitiva la semana del 30. Desde el entorno presidencial aseguran que el Gobierno no cederá en su calendario: “Si no quieren presupuesto no hay problema... gobernamos con el del 23”, fue la frase repetida por voceros del bloque oficialista.
En la oposición hay dos bibliotecas. Una que dice que es mejor esperar lo más posible y dilatar los tiempos de todo, para exponer los problemas de gobernabilidad del oficialismo.
Otra que plantea que hay que rechazar el Presupuesto pero se le puede dar una mano al Gobierno aportando los 2/3 para habilitar el tratamiento sobre tablas. Esto es que si el oficialismo consigue rápido el dictamen en el Senado, no haya que esperar hasta el 30 para hacer la sesión. Nadie quiere pasar la noche de año nuevo debatiendo en el Congreso.
La reforma laboral, sin plazo
En el oficialismo reconocen que la reforma laboral llevará más tiempo. Quieren iniciar el debate en comisiones e incluso sueñan con tener un dictamen. Pero saben que los tiempos no dan siquiera para la media sanción en el Senado.
Por eso amenazan con abrir el Congreso para el 20 de enero aproximadamente. Una misión difícil que pocos gobiernos han logrado en democracia. Más realista, se ve la opción de retomar el debate en febrero, descansados después de las largas vacaciones.