Senadores y gobernadores del PJ decidieron esta semana cerrar filas alrededor del kirchnerismo, en una estrategia que en el peronismo “racional” calificaron como “conservadora”.

La decisión de cuidar a Cristina en el Senado y no habilitar los allanamientos a sus domicilios partió de un cálculo básico que hicieron algunos gobernadores: “Sin el kirchnerismo nuestras chances de retener el poder en nuestras provincias son nulas”.

Hay que repasar la lista de los ausentes de aquella sesión para entender qué es lo que se juega. Rosana Bertone -gobernadora de Tierra del Fuego y una de las primeras aliadas de Macri además de impulsora de la candidatura de Urtubey- pidió a sus senadores que no acompañaran los allanamientos. En 2017 su fuerza salió tercera en una provincia muy perjudicada por las políticas de Cambiemos.

La lista sigue con Entre Ríos, Chaco, La Pampa, San Luis, La Rioja, San Juan… Todas provincias en las que los oficialismos provinciales no pudieron. Cambiemos ganó o estuvo a punto de ganar en 2017.

Quienes se desmarcan de Cristina son los que no tienen nada que perder. Los “sin tierra” o los que no tienen reelección en sus provincias: Urtubey, decidido a encarar la carrera presidencial; Schiaretti con el peronismo cordobés siempre al margen del kirchnerismo; el santafesino Perotti, que sabe que es imposible ganar la provincia encubriendo hechos de corrupción; y los representantes del peronismo de Chubut y Corrientes.

Más allá de este cálculo de política electoral, hay un dato judicial que también aparece en escena. “Estas empresas tuvieron obras por todo el país. La coima funcionaba en todos lados”, explica una dirigente política que investigó profundamente las causas de corrupción durante el kirchnerismo.

Esto significa que no solo Néstor y Cristina habrían usado el mecanismo de retornos para financiar sus campañas. ¿A quién más puede salpicar el kirchnerismo duro si empieza a hablar?

Existe una preocupación adicional por el impacto que el escándalo de los cuadernos y sus derivados pueda tener en la economía. Tanto la oposición como el ministro de Hacienda tienen como referencia lo que pasó en Brasil con el Lava Jato: caída del PBI del 4% durante dos años.

Cuentan que mientras la mayoría de funcionarios del Gabinete veían con aire triunfalista cada una de las revelaciones, Nicolás Dujovne estuvo muy nervioso por las implicancias que el escándalo tendría en la economía diaria. Recién se relajó un poco a mediados de esta semana cuando se controló –parcialmente- la denominada “crisis turca”.

El peronismo tomó un camino similar al que habían  tomado hace dos años los intendentes del conurbano. Con el peronismo partido, por qué quedar pegados a un candidato que mide 5%. A los que jugaron antes con Randazzo no les fue bien. ¿Por qué jugarían hoy con candidatos que no llegan a los 10 puntos en las encuestas?

El peronismo “recuperado” por José Luis Gioja hizo su primer encuentro el jueves pasado. ¿Quiénes estuvieron?

  • Los kirchneristas “sin prontuario” y parte de la Cámpora
  • Los gobernadores más combativos.
  • Adolfo Rodríguez Saá.
  • Los vicegobernadores de las provincias “dialoguistas” o racionales.
  • Representantes del Movimiento Evita, hasta ahora críticos.

Si rascamos un poco, estaban todos menos los salteños y cordobeses.

Hay que ver también quiénes no estuvieron en la sesión del Senado pero que habían firmado el dictamen de comisión. Uno de los nombres que llama la atención es del Juan Carlos Romero, habitual aliado del oficialismo en el Senado. ¿Una estrategia de diferenciación respecto a su rival provincial, Juan Manuel Urtubey? Junto a Adolfo Rodríguez Saá habían sido los primeros peronistas en oponerse al kirchnerismo.

Del otro lado de la grieta peronista quedaron Massa y Urtubey. El gobernador de Salta confía en su estrategia de diferenciación. “Nosotros somos la alternativa del futuro. Con la estrategia conservadora de ir con Cristina el peronismo perdió las últimas tres elecciones”, dice a los suyos. Por eso, propone hablar del “futuro” y se despega también de la estrategia de Massa.

“La idea de la ‘ancha avenida del medio’ no funcionó, porque lo obliga a Sergio a estar todo el tiempo hablando de Cristina y de Macri. Nosotros somos la opción del futuro”, predica Urtubey, que se entusiasma cuando mira las encuestas: es el dirigente peronista de mejor diferencial de mejor imagen.

El problema es que los que lo valoran positivamente son los mismos que valoran positivamente a Macri. Y los que quieren votar oficialismo, ya tienen su candidato… “Por ahora”, responde Urtubey. Cree que no hay plan y que la economía no va a mejorar.

En el Gobierno hay desconcierto. Como siempre, siguen confiados en el rumbo. Pero no saben cómo salir de esta situación. El programa económico del PRO (exitoso o no) depende fundamentalmente de la inversión para crecer. Hoy parecen no quedar empresarios en la Argentina que no estén ligados a hechos de corrupción.

Dujovne creía que la recesión terminaría en noviembre. Ahora, después de la crisis de los cuadernos, no hay plazos para que vuelva el crecimiento.