Además, vaticinó que la inflación podría llegar al 120% este año, contra el 88% que había estimado en abril.
Según el organismo, la suba de precios será del 120% según informó la subdirectora del Departamento de Investigación del FMI, Petya Koeva Brooks, en la conferencia de prensa desde Washington
La proyección “se basa en la implementación de las políticas que hemos acordado” con el país, dijo la funcionaria luego de que el FMI elogiara las medidas tomadas en las últimas horas por el ministro de Economía, Sergio Massa, respecto al mercado cambiario, las importaciones y las reservas del Banco Central, mientras avanzan los términos de un nuevo acuerdo con Argentina que sería anunciado formalmente entre jueves o viernes de esta semana.
Cabe señalar que las estimaciones de las consultoras privadas proyectan en el rango del 140 al 150% la inflación para este año. Al respecto, la funcionaria señaló que esta meta “se basa en políticas macroeconómicas estrictas”.
La crisis por la inflación y recesión a nivel mundial, según el FMI
A nivel global -según ese reporte- la inflación "está cediendo en la mayoría de los países pero sigue siendo alta, y se observan divergencias de un país a otro y en la forma de medirla".
En ese aspecto, consideró que la inflación mundial va a disminuir del 8,7% registrado en 2022 a 6,8% en 2023, mientras que para 2024 se ubicaría en 5,2% anual.
También dijo que el crecimiento mundial "se desacelera, con cambios en su composición. Se proyecta que la media anual de crecimiento global disminuya de 3,5% en 2022 a 3% en 2023 y 2024".
"El nivel también es inferior a la media histórica en los grupos generales de ingreso, en términos tanto del PIB global como del PIB per cápita. Las economías avanzadas siguen siendo la causa principal del descenso del crecimiento entre 2022 y 2023", explicó el organismo.
Para las economías emergentes y en desarrollo estimó que el crecimiento llegará a 4% en 2023 y 4,1% en 2024; por caso, proyectó que en América latina y el Caribe, el PBI caerá de 3,9% en 2022 a 1,9% en 2023, y del 2,2% en 2024.
Para Brasil, el principal socio comercial de la Argentina, se espera un aumento del PBI de 2,1% este año, impulsado por la producción agricola.
"El descenso entre 2022 y 2023 obedece a la reciente moderación del rápido crecimiento registrado en 2022 debido a la reapertura tras la pandemia, así como al descenso de los precios de las materias primas; la revisión al alza para 2023 es consecuencia de un crecimiento más fuerte de lo previsto en Brasil, impulsado por el aumento de la producción agrícola en el primer trimestre de 2023, que ha repercutido positivamente en la actividad del sector de servicios", puntualizó.
Se prevé que el crecimiento global caiga de un 3,5 % estimado en 2022 a un 3,0 % tanto en 2023 como en 2024. Si bien el pronóstico para 2023 es ligeramente más alto de lo previsto en la edición de abril de 2023 de Perspectivas de la economía mundial (WEO), sigue siendo débil según los estándares históricos.
El aumento de las tasas de política del banco central para combatir la inflación continúa lastrando la actividad económica. Se espera que la inflación general mundial caiga del 8,7 % en 2022 al 6,8 % en 2023 y al 5,2 % en 2024.
Se prevé que la inflación subyacente (básica) disminuya de forma más gradual, y las previsiones de inflación en 2024 se han revisado al alza.
La reciente resolución del estancamiento del techo de la deuda de EE. UU. y, a principios de este año, la fuerte acción de las autoridades para contener las turbulencias en la banca de EE. UU. y Suiza redujeron los riesgos inmediatos de turbulencia en el sector financiero.
El mismo informe indica que "esto moderó los riesgos adversos para las perspectivas. Sin embargo, el balance de riesgos para el crecimiento global sigue sesgado a la baja".
La inflación podría permanecer alta e incluso aumentar si se producen nuevos shocks, incluidos los derivados de la intensificación de la guerra en Ucrania y los fenómenos meteorológicos extremos, lo que desencadenaría una política monetaria más restrictiva.
La turbulencia del sector financiero podría reanudarse a medida que los mercados se ajusten a un mayor endurecimiento de las políticas por parte de los bancos centrales. La recuperación de China podría ralentizarse, en parte como resultado de problemas inmobiliarios no resueltos, con efectos de contagio transfronterizos negativos.
El problema de la deuda soberana podría extenderse a un grupo más amplio de economías. En la mayoría de las economías, la prioridad sigue siendo lograr una desinflación sostenida y al mismo tiempo garantizar la estabilidad financiera.
Aconseja que "los bancos centrales deben seguir centrándose en restaurar la estabilidad de precios y fortalecer la supervisión financiera y el control de riesgos".
También aconseja que los países "deberían construir amortiguadores fiscales, con la composición del ajuste fiscal asegurando un apoyo específico para los más vulnerables". Y señala que "las mejoras en el lado de la oferta de la economía facilitarían la consolidación fiscal y una disminución más suave de la inflación hacia los niveles objetivo".