Oficialismo

El Frente de Todos pone fin a su "segunda luna de miel" y vuelve la interna "todos contra todos"

Los cambios de gabinete precipitaron las peleas internas. Las diferencias entre Massa y Cristina. El rol de Alberto Fernández y el loteo del Gobierno.
Pablo Winokur
por Pablo Winokur |
El presidente Alberto Fernández junto a Cristina Kirchner

El presidente Alberto Fernández junto a Cristina Kirchner, Sergio Massa, Tolosa Paz.

Pasaron dos meses desde la asunción de Sergio Massa como superministro de Economía y ahora sí se acabó la "pax" del Frente de Todos. Fueron dos meses de calma donde cada uno sabía qué rol le tocaba jugar: Sergio Massa, el virtual "primer ministro" a cargo de toda la gestión; Alberto Fernández, el presidente a la europea (o Rey) en actos protocolares; Cristina Kirchner apoyando a la distancia, en silencio, y aceptando los nuevos tiempos políticos. En el medio, pasaron cosas: el intento de magnicidio, aunque grave, le dio oxígeno a la coalición. En el repudio al hecho se acompañaron entre todos.

Pero a dos meses de aquella asunción volvieron los problemas. Porque el germen de la descomposición está en el origen mismo de la coalición: una líder que no se animó ella misma a liderar, un presidente débil y socios menores que no terminan de encajar. Todos puestos en una licuadora sin reglas institucionales, ni mecanismos de toma de decisiones, ni forma de resolución de problemas.

Los cambios en el Gabinete decididos por Alberto Fernández durante el fin de semana pusieron en evidencia que la cosa no estaba demasiado bien. El presidente puede armar su gabinete como quiere, pero en este esquema de coalición con una líder del espacio y un "premier", los nombres de los ministros de Desarrollo Social y Trabajo no pueden ser decididos de manera inconsulta.

Alberto dejó trascender el fin de semana que como los que se iban "eran suyos" (es decir, eran dirigentes de su línea interna) entonces los que debían entrar debían ser de él también. Un razonamiento que hasta acá nunca se había aplicado: siempre que salió uno de Alberto, entró uno de Cristina.

Pero como siempre, las ínfulas de poder se quedaron a mitad de camino. Victoria Tolosa Paz asume el jueves en el ministerio de Desarrollo pero no tocará a los funcionarios inferiores del gabinete. Como anticipó A24.com hace dos domingos, uno de los motivos que precipitó la salida de "Juanchi" Zabaleta fue la ausencia de poder.

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Cambios en el gabinete: Victoria Tolosa Paz, la principal candidata para reemplazar a Juan Zabaleta en Desarrollo Social (Foto: NA).

Cambios en el gabinete: Victoria Tolosa Paz, la principal candidata para reemplazar a Juan Zabaleta en Desarrollo Social (Foto: NA).

Desarrollo Social tiene una estructura particular. El ministro a cargo del área, Zabaleta, solamente manejaba 2 de las 6 secretarías del ministerio.

Maria Eugenia Zamarreño es la secretaria administrativa, casi una apoderada legal, que no tiene presupuesto a cargo. Y Gustavo Aguilera, que es el único que maneja planes sociales: apenas ejecuta el 5% del presupuesto.

El resto de las secretarías tiene plena autonomía.

  • Emilio Pérsico, líder del Movimiento Evita, es secretario de economía social y ya no responde ni siquiera a Alberto Fernández.
  • Laura Alonso (no confundir con la del PRO) es secretaria de Inclusión Social. Es de La Cámpora. Administra sus propios fondos.
  • Micaela Ferraro (secretaria de Abordaje Integral) responde a Massa
  • Y Fernanda Miño, que responde a Juan Grabois. Maneja el Fondo para la Integración Socio Urbana, que son 70 mil millones. El enfrentamiento de Grabois con el ministro es total.

“Son ministerios paralelos a los que no se les puede dar ninguna orden”, describe un dirigente que frecuenta esos pasillos.

Victoria Tolosa Paz asumirá el ministerio que mantiene esta estructura, aunque sin el peso político que tenía Zabaleta. Su nombre además no fue consensuado con Cristina -que no la quiere- ni con Sergio Massa -que deberá aprobarle las partidas presupuestarias-. No queda claro cuánto margen de maniobra tendrá la nueva ministra. O sí.

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El ministerio de Trabajo quedó a cargo de Kelly Olmos, una dirigente que supo ser de las más ultramenemistas del menemismo. Como pasó con tanto otros, después se convirtió en ultrakirchnerista. Alberto Fernández buscaba a alguien del peronismo porteño para reemplazar a su amigo Claudio Moroni, que tuvo que salir anticipadamente del ministerio. No estaba en los planes, no se fue por motivos políticos ni por problemas con la Cámpora: su cuadro de leucemia se complicó en las últimas semanas y su familia exigió que renunciara para poder empezar el tratamiento a fin de octubre. No todo es política.

La designación de Olmos le solucionó un problema al presidente, pero le abrió otro frente de batalla que tenía controlado: se le complicó con los sindicatos que esperaban en ese lugar, quizás, a otro tipo de dirigente.

La Cámpora también pataleó: “No es bueno que haya trascendido que no todo el frente haya sido consultado”, dijo "el Cuervo" Larroque sobre los cambios de gabinete.

El peronismo bonaerense se reunió este martes en La Plata y decidió que acompañará uno de los actos del 17 de octubre. Será el de Plaza de Mayo, al que convocan el Frente Sindical de Pablo Moyano y la CTA. Son los sectores más duros de la coalición. La Cámpora y los intendentes del conurbano acompañarán la consigna "Unidad nacional por la soberanía y la justicia social". Va a ser un acto que, seguramente, no cuente con la presencia del presidente.

El kirchnerismo además empieza a mirar de reojo algunas políticas de Sergio Massa. Pide más ayuda para los sectores más vulnerables. Por ahora el ministro mira los números y espera. Tuvo que poner más cepos al dólar para que no se le escapen las reservas extras que había conseguido con el dólar soja.

Ahora viaja otra vez a Estados Unidos. Seguramente va a tener que explicar por qué la segmentación de tarifas no va a ser posible por ahora.

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