En ese contexto, como estrategia para negociar aparte con algunos gobernadores, el Gobierno decidió no incluir el Impuesto a las Ganancias en la ley de bases de la libertad, como la llamó el presidente Milei, al paquete de medidas enviadas al Congreso para ser tratadas en las sesiones extraordinarias en enero.
Fuera del ámbito legislativo, la principal disputa del mandatario sobre este punto es con los gobernadores provinciales. El jefe de Estado busca que el tributo recaiga sobre un mayor número de contribuyentes con el objetivo de reducir el déficit fiscal.
Entre los gobernadores la opinión está dividida y en consecuencia, el ministro del Interior, Guillermo Francos, quien lleva adelante las conversaciones, aún debe anudar acuerdos para que la propuesta no se trabe en el Congreso.
Los jefes provinciales no quieren quedar como los impulsores de un nuevo descuento salarial a los trabajadores, mientras que el Gobierno nacional no está dispuesto a perder recaudación impositiva distribuyendo el impuesto a los créditos y débitos.
La discusión por estas horas estaría centrada en el mínimo no imposible que tendría el impuesto –o sea desde que monto se empieza a pagar- y cómo serían las alícuotas crecientes a mayor salario.