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Congreso

El Gobierno no encuentra la salida para el laberinto político en que se metió con la ley ómnibus

Se estira el tratamiento de la Ley Bases que propuso el Gobierno. Las negociaciones para llegar a sesionar el martes y el debate que se viene en el Senado.
por Pablo Winokur | 24 de enero de 2024 - 21:47
El Gobierno no encuentra la salida para el laberinto político en que se metió con la ley ómnibus

La propuesta de Javier Milei con la ley ómnibus resultó tan ambiciosa que fue inabordable para los legisladores (Foto: archivo).

Era una ley con más de 664 artículos que iba a refundar la Argentina, que tenía que votarse de manera exprés para respetar la voluntad popular, que no se iba a negociar una coma, que había sido redactada por un equipo de notables e inspirada en las fuerzas del cielo; era un paquete que Milei tenía desde agosto, preparado para ser presentado en el Congreso. No hacía falta debate, porque la voluntad de los "argentinos de bien" -encarnada en el presidente Milei- no requiere la menor discusión. Así se empezó a tratar la ley "bases" u "ómnibus" que -según el Presidente- en 45 años nos iba a poner en el nivel de desarrollo de Irlanda.

De todo aquel mamotreto, quedaron solo 525 artículos por ahora. De esos, unos 170 son rechazados incluso por los que firmaron el dictamen de mayoría. O sea que solo 355 tienen chances de ser aprobados así como están. Podría haber sido una estrategia de negociación, pero no lo fue. En el Gobierno realmente creían que con el aval de las urnas, la oposición iba a acompañar sin mayores trabas.

En el medio se perdió un tiempo enorme en que el Gobierno va a ir perdiendo capital político. Cuando asume un nuevo presidente, suele ser el momento de mayor estima en la opinión pública. Es el momento para imponer su agenda de gobierno. A medida que pasa el tiempo y los resultados no llegan, la cosa se empieza a poner un poco más difícil y es más complicado plantear reformas. Sino, pregúntenle a Macri.

Milei se tomó casi 20 días para presentar el proyecto. La propuesta resultó tan ambiciosa que fue inabordable para los legisladores; incluso para los propios que en la mayoría de los casos no conocían los detalles de la ley.

Las negociaciones fueron interminables y en muchos planos. Una parte de la "oposición dialoguista" quiso y quiere ayudarlo a que tenga las herramientas para gobernar. Pero una cosa es darle facultades administrativas para reformar el Estado y otra para cambiar a su antojo el sistema electoral, bajar jubilaciones y aumentar retenciones al campo.

El oficialismo insistió en que había que aprobarlo en año nuevo, en que se iba a sesionar el fin de semana cuando Milei llegara de Davos, en que habría dictamen el lunes y sesión el martes antes del paro, que el dictamen sería el martes temprano... Al final el dictamen llegó en la madrugada del miércoles a horas del inicio del primer paro general de la CGT.

Fue un dictamen de mayoría único en la historia: tuvo 55 firmas pero solo 21 firmas apoyaron el proyecto que quería el oficialismo. 34 plantearon "disidencias". Es decir, la mayor parte de los que votarían el proyecto en general rechazarían buena parte de su articulado.

La sesión no pudo ser el jueves. Se planteó hacerla el viernes o el sábado o el domingo. Pero aparecieron varios problemas: primero no estaba el número para aprobar los artículos centrales de la ley. Además ,aparecieron otros inconvenientes prácticos: por el paro, las reprogramaciones y el cambio de quincena, no había siquiera vuelos disponibles para traer a la sesión a todos los legisladores.

Se apostó todo para el martes. A matar o morir. Ni siquiera están seguros en la Libertad Avanza de que para ese día los votos estén.

Las diferencias

Para entender el conflicto vale mirar todo junto y ponerlo en perspectiva. Así fueron los dictámenes:

  • Mayoría: 55 firmas: LLA, PRO, Creo, Unión mendocina, PyT, Avanza Libertad, UCR, Hacemos, Innovación. (34 firmas en disidencia parcial)
  • I Dictamen de minoría: 45 firmas: UxP
  • II dictamen de minoría: 3 firmas CC
  • III dictamen de minoría: 2 firmas (Stolbizer y Fein)
rodrigo de loredo.jpg

De qué hablamos cuando se dice "disidencia". Un ejemplo es el dictamen de la UCR que dice lo siguiente:

ARTÍCULOS QUE SE RECHAZAN Y SE ELIMINAN.

13, 14, 28, 57, 71, y 72, 77, 80, 81, 169, 170, 171, 172, 173, 133, 152, 153, 194, 195, 196, 210, 211, 212, 213, 214, 215, 216, 217, 218, 219, 220, 291, 292, 301, 302, 303, 304, 305, 306, 307, 308, 309, 310, 311, 312, 313, 314, 315, 316, 317, 318, 319 320, 321, 322, 323, 324, 325, 326, 327, 328, 329, 330, 331, 332, 333, 334, 335, 336, 337, 338, 339, 340, 341, 342, 346, 347, 348, 349, 350, 351, 352, 353, 354, 355, 356, 357, 358, 362, 363, 364, 365, 366, 367, 368, 369, 370, 371, 372, 373, 374, 375, 376, 377, 387,

ARTÍCULOS QUE SE MODIFICAN (SE PROPONE UNA REDACCIÓN ALTERNATIVA)

1, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 24, y 25, 36 84, 156, 175 179, 182, 189, 281, 282, 283, 284, 285, 286, 287, 288, 289, 300, 359, 361, 378, 379, 385, 386, 388, 389, 390, 391, 392, 393, 394, y 396, 398, 399, 460, 461, 462, 463, 464, 465, 466, 467, 468, 469, 470, 471, 472, 473, 474, 475, 476, 477, 478, 479, 480, 481, 482, 483, 484, 485, 486, 487, 510, 511, 512, 513, 514, 515, 516, 517,

Un total de 180 artículos en los que no hay acuerdo, solamente si se mira la UCR. Sin los votos de la UCR, la ley ómnibus se cae.

Algo muy parecido pasa con el bloque de Hacemos Coalición Federal. Aquellos que apoyan la ley, rechazan más de 100 artículos, incluyendo el cambio de la movilidad jubilatoria y las retenciones.

Milei, contra el tiempo

La sesión en principio sería convocada para el martes 30. La idea es discutir capítulo por capítulo, teniendo acuerdos básicos preestablecidos antes de sesionar.

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Será una sesión larga que podría tener incluso varios cuartos intermedios. De mínima habrá media sanción sobre el filo de febrero y luego empezará un largo tratamiento en el Senado. Muy lejos del debate exprés que planteó Milei en el inicio.

En el Senado habrá que convocar a comisiones e iniciar una nueva ronda de negociaciones. Un dato, en la Cámara alta entre el dictamen y el tratamiento en el recinto debe pasar por lo menos una semana. Las extraordinarias a las que convocó Milei cierran el 15 de febrero; es probable que tenga que prorrogar ese lapso hasta fin de mes.

De esta manera, Milei desperdició un tiempo clave: el de los tres primeros meses de luna de miel en que los presidentes están al tope de su popularidad. Ahí es cuando más margen tiene para tomar decisiones antipáticas.

Eso abre a una pregunta: ¿fue realmente una buena estrategia enviar un proyecto tan largo cuyo tratamiento demandó casi tres meses con un resultado pobre legislativamente hablando? El debate queda abierto.

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