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La Jungla del Poder

El silencio de Cristina Kirchner aturde al Gobierno y a su propia militancia

Las reuniones secretas de la vicepresidenta. ¿Qué le preocupa íntimamente y qué les transmite a sus interlocutores? Lo peor está por venir.
por Pablo Winokur | 16 de julio de 2022 - 10:16
El silencio de Cristina Kirchner aturde al Gobierno y a su propia militancia

El silencio de Cristina (Foto: archivo).

Cristina Kirchner se mueve como si fuera presidenta. Los que la trataron durante sus gestiones anteriores empiezan a ver en ella la misma vertiginosidad, la obsesión por los temas, el tesón por controlar todo, la meticulosidad por los detalles… Un importante sindicalista recibió hace unas semanas un llamado de la vice para chequear un dato sobre temas productivos. Se sorprendió viendo que a las pocas horas esos datos eran repetidos por ella en un discurso.

Es el presidente que ella puso y que no está dispuesta a dejar caer. Tres cosas están al borde de sus preocupaciones, según pudo reconstruir A24.com con quienes se juntaron con ella en los últimos días: el posible desborde de la situación social; que Alberto Fernández termine su mandato y las elecciones de 2023. La preocupación es compartida por el resto de los sectores del Frente de Todos.

En las reuniones que viene teniendo Cristina se conversa sobre distintos temas:

  • Las situaciones de los sectores a los que representa el interlocutor (puede ser sobre un rubro de la economía o sobre una intendencia).
  • Cristina hace gala de lo mucho que sabe de esa situación particular y contrasta algunos datos.
  • Se habla sobre el futuro del Gobierno: se va Alberto o se queda; si se va, qué hacemos.

En esos encuentros, Cristina da algunas pistas: no quiere que Alberto Fernández renuncie. Les pide a sus interlocutores que lo ayuden a terminar su mandato. Jamás se le escapa un elogio al Gobierno. Todo lo contrario.

Cristina tiene un equipo de asesores que le arman los discursos. "Los mejores", dice ella. Pero está arriba de los temas. Los repasa. Llama personalmente a algunos especialistas para chequear datos. Y hace saber de este trabajo a todos los que habla. Es el contraste con Alberto.

“Me senté una hora y cuarto con ella, y me llevé un esquema conceptual de cómo ve el país y un curso de acción posible. En cambio, con Alberto te juntas 3 horas y no te llevás nada”, relata un dirigente gremial.

Pero no todos en el Gobierno sienten estar en el mismo barco…

El Gobierno, entre el silencio y la tregua

"Aturden el silencio y la parsimonia frente al ataque al despacho de Cristina Kirchner". La frase la había tuiteado el Cuervo Larroque, número 2 de la Cámpora, cuando en medio del debate del acuerdo con el FMI grupos de izquierda apedrearon el despacho de Cristina en el Senado.

Ahora cerca de Alberto resignifican la frase: “Aturden el silencio y la parsimonia de Cristina frente a los ataques al Gobierno”.

El Frente de Todos logró una tregua. Ya no llueven más cascotazos de Cristina ante cada medida del Gobierno.

El lunes pasado, la ministra de Economía, Silvina Batakis, lanzó una batería de medidas económicas (muy lejos de ser un plan) y no recibió ningún repudio del kirchnerismo. Son medidas de ajuste más duras de las que había planteado Guzmán. Insuficientes, dicen los mercados.

Por lo bajo, en el kirchnerismo aparecen críticas que nadie se animaría a pronunciar en público. La orden es no hablar, no decir nada, apoyar desde el silencio.

Pero íntimamente en la militancia hay inquietud. No es el plan económico que soñaban para la partida de Guzmán. Imaginaban retenciones y ponerle plata en el bolsillo a la gente. Por ahora no se dio.

La crisis sin control

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Hoy, la economía está descontrolada:

  • El dólar blue llegó casi a los 300 pesos y la dinámica es imparable.
  • El Banco Central no tiene poder de fuego (es decir, reservas) para contener la corrida.
  • Se aumentó el impuesto al dólar turista, pero eso sumó más presión sobre el blue. Lección: cualquier control adicional que se ponga a los dólares oficiales va a “colisionar” con la contención del paralelo.
  • Las reservas del BCRA volvieron a los 40 mil millones. En dos semanas se consumió la mitad de lo que había girado el FMI en junio.
  • Pesce, presidente del BCRA, hizo saber que hasta septiembre solamente van a autorizar importaciones esenciales para la producción. Es posible que en los próximos meses, por ejemplo, no haya heladeras, lavarropas, baterías para autos, neumáticos, zapatillas… Todas cosas no esenciales.

Pero lo que más preocupa sigue siendo la inflación:

  • Con el número de junio que se conoció esta semana de 5,3% (64% interanual) la proyección es imparable.
  • Según el Índice Estadístico de los Trabajadores (dirigido por Nicolás Trotta, exministro de Alberto), si la inflación se mantiene en 5% promedio de acá a fin de año daría un 83%.
  • Pero la suba de junio se dio con el dólar blue estable a 215 pesos promedio.
  • Con el dólar a casi 300, economistas privados calculan que la inflación para julio será de entre 7 y 9%.
  • Si fuera 9% y bajara 1 punto por mes hasta diciembre, quedaría al borde del 100%.

Hace bien Cristina en estar preocupada. El número no toma en cuenta los aumentos de la energía. Por eso el formulario que se lanzó para la segmentación salió un poco lavadito. La quita de subsidios se va a ir haciendo de a poco, desde agosto y no se le va a sacar el beneficio a nadie hasta estar seguro. Por ahora, lejos del sueño de Guzmán. No se tranquiliza la economía.

Las reuniones secretas de Cristina Kirchner con gremialistas

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En las últimas semanas, Cristina Kirchner empezó a juntarse como nunca con sindicalistas. En muchos casos, los que se juntaron son líderes de la CGT de muchos años de historia. No la soportan. Pero saben que no queda otra que convivir con ella. Es también una manera de apoyar a Alberto Fernández, de quien se sienten más cerca. “Hay unanimidad en bancar a Alberto a morir. Lo que puede venir, puede ser mucho peor”, planteó un gremialista que no salió muy conforme de su reunión con Cristina Kirchner. Sin embargo, es consciente de que no tiene otra opción.

Por lo bajo, los caciques históricos de la CGT están que trinan. Les preocupa el futuro, aunque no lo digan. Se miran en el espejo de lo que le pasó a Antonio Caló, histórico líder de la Unión Obrera Metalúrgica, el gremio industrial más importante del país. Cerró filas con el Gobierno, negoció paritarias por debajo de la inflación y se lo terminó llevando puesto la renovación, de posiciones más intransigentes.

La CGT entendió que tiene que recuperar la calle y la iniciativa. Por eso convocó a una marcha para mediados de agosto. Para el 17 más precisamente. Iba a hacerse antes, pero prefirieron patearla. Quizás para esa fecha esté todo más calmadito.

La marcha va del Obelisco al Congreso. No va a ser en contra de nadie, se encargaron de repetir una y otra vez sus organizadores. Mucho menos en contra de Alberto Fernández. Raro una marcha que no pide nada en concreto y no es en contra de nadie.

En la CGT sienten que están perdiendo poder de fuego. Sus bases les reclaman que hagan algo. Cuando tratan de cortar planes sociales, los piqueteros en 24 horas paralizan el microcentro; si hay amenaza de aumento de retenciones, las entidades del campo cortan todas las rutas. El salario viene perdiendo contra la inflación y la CGT no se escucha.

Hay que poner a los trabajadores en la calle. Cristina también está interesada en que la calle no quede monopolizada por la izquierda.

Por eso también los movimientos sociales oficialistas se empiezan a juntar con los piqueteros. No se puede regalar terreno. El peronismo se siente acorralado y no quiere dejarle las consignas de distribución a la izquierda.

Alberto vs. Cristina

El gobierno de Alberto sigue buscando confrontar con Cristina Kirchner. Aunque lo hace solapadamente. El viernes, en un acto, Alberto dijo: “Vamos a seguir con nuestras convicciones para que la economía se tranquilice”. No fue casualidad: es la frase que solía repetir hasta el cansancio Martín Guzmán. “Tranquilizar la economía constituiría una verdadera épica”, escribió en su carta de renuncia.

Los spots publicitarios del Gobierno también le hablan a Cristina sutilmente. Podrían hablarle a Macri, pero son para Cristina:

  • “Primero la gente”.
  • “¿Queremos ser un país que ponga en pausa?”.
  • “Podemos quedarnos empantanados en las discusiones o ser la Argentina que avance con lo que necesita la gente, que después de tanto tiempo necesita moverse”.
  • “Avanzar valorando lo nuestro”.

Cristina Kirchner sigue siendo el centro de la política argentina.

Cristina es el centro del universo, no hay nada más que ella. No es Macri vs. Cristina; ni Alberto vs. Cristina. Es ella. Porque es la única que tiene las convicciones, la iniciativa, la popularidad, el odio, la acción y la reacción. Lo que ella hace moviliza todo el tablero político argentino. Eso no significa que sus jugadas sean buenas. Es apenas una descripción.

Por eso puso a Alberto con un tweet o voló al ministro estrella del albertismo con otro tweet. O provocó con una carta un cambio de gabinete o derribó los acuerdos entre empresarios y trabajadores que Alberto empezaba a tejer al inicio de su gestión.

Hay sectores del Gobierno que creen que es necesario un nuevo cambio de Gabinete. Que el cambio de Batakis solo se quedó corto.

La opción de Massa asumiendo como Jefe de Gabinete está siempre latente. Su figura podrá recrear alguna expectativa. No está claro si Cristina aceptaría algo así: no solo porque no se sabe si legaría su capital político en un hombre en el que no confía del todo; tampoco parece compartir su línea política. Se lo hizo saber a algunos dirigentes que no comulgan con él.

Pero tambpoco queda claro si en este contexto tienen mucha opción. Alberto ya quemó la primera bala del recambio. ¿Habrá otra alternativa?

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