Tras la asunción de Silvina Batakis, exigió que el Ministerio de Economía se involucre en la aplicación de políticas sociales y que la discontinuidad del IFE agravó la situación. Además, cuestionó –en línea con los dichos de CFK sobre “dejar de tercerizar los planes”– el funcionamiento de los programas sociales dependientes del Ministerio de Desarrollo Social y apuntó contra el Movimiento Evita, organización que disputa territorialidad con La Cámpora.
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Larroque pidió por la aprobación del Salario Básico Universal (Foto: Telam).
“El verdadero ministro de Desarrollo Social es Emilio Pérsico (titular del Movimiento Evita junto a Fernando “Chino” Navarro). Daniel Arroyo se fue por eso, porque el que lo maneja es Pérsico, que habla directamente con el presidente”. Según Larroque, hay una discrecionalidad en la administración de esa asistencia social por parte de las organizaciones. “Es un problema gravísimo y ocurre porque el Movimiento Evita hizo un acuerdo con Macri apenas llegó a la presidencia: el Estado le entregaba la administración de los planes, de todo ese presupuesto, a cambio de una paz social”.
En paralelo, defendió a la vicepresidenta en este enfrentamiento, que a finales de junio en un acto en la CTA había dejado en claro su postura de que "el Estado retome el control" y reduzca los planes en los que intermedian las organizaciones sociales oficialistas como el Movimiento Evita, Somos Barrios de Pie y la Corriente Clasista Combativa –entre otros– y movimientos piqueteros de izquierda, lo que en su momento abrió un fuerte debate político en la Argentina.
“En su disputa histórica con Cristina, y en la ignorancia o mala fe de Alberto de dejarlos hacer, el Movimiento Evita encontró un mecanismo para intentar disputarle poder a Cristina, con quien tienen un problema de muchos años”, soltó. Y concluyó: “Negar al Estado en esta discusión es una locura. Hay que salir de esta trampa. El Estado nunca puede perder la centralidad, como está ocurriendo ahora”.