“Eso fue una ley que puso en su momento el Frepaso porque sabía que tenía posibilidad de gobernar la ciudad pero que nunca iba a tener candidato a Presidente. Entonces necesitaban dividir esas dos elecciones”, le explicó a A24.com una fuente que trabajó en el proyecto.
El proyecto
La reforma electoral que Larreta mandó a la Legislatura contempla muchos cambios y busca ordenar la organización de los comicios porteños. Es una deuda innegable pendiente desde el inicio de la autonomía. Varias veces se intentó cambiar el Código Electoral porteño pero no se lograron los consensos.
Ahora cambió la voluntad política: el Gobierno porteño necesita la reforma para poder unificar las elecciones. La oposición sólo está dispuesta a debatir el tema en un marco de reforma más amplio: a ellos también les conviene unificar.
El proyecto, que fue elaborado por la subsecretaría de reforma política a cargo de Hernán Charosky, contempla muchas otras cuestiones. Cambian las autoridades electorales, diferenciando la “Logística” (es decir lo operativo) de la “jurisdicción” (es decir, el responsable político de la elección).
Se crea un de Instituto de Gestión Electoral autónomo y autárquico. Va a ser propuesto por el Jefe de Gobierno y deberá tener el acuerdo de la Legislatura porteña. En el medio deberá pasar por un proceso de audiencias públicas similar al que se debe someter un candidato a juez de la Corte Suprema Nacional.
El proyecto además autoriza explícitamente a usar la tecnología en el proceso electoral, lo que da un marco legal al uso de la Boleta Única Electrónica en la Ciudad, mejorando los estándares de control que rigen actualmente.
La ley también incluye mecanismos para transparentar el financiamiento de los partidos, permitiendo los aportes de las personas jurídicas. “No hay que sobreregular porque si no se empiezan a buscar trampas. Hay que liberar y darle transparencia”, explicaron.
Propone también la creación de un registro de proveedores para encuestadoras, empresas de publicidad o todo aquel que facture más de “1400 unidades electorales”. La idea es que incluso los que alquilen un estadio o teatro tengan que estar registrados y sean sometidos a auditorías.
Por último, el proyecto establece paridad de género de 50% para las listas de legisladores. Es decir, que las listas tienen que estar integradas en mitades entre mujeres y varones.
El camino
La reforma tiene que ser votada por la Legislatura porteña con 2/3 de los votos, por ser una ley electoral.
Se necesitan para aprobarla 41 diputados. Cambiemos -que en la ciudad se llama Vamos Juntos- tiene 34. El peronismo en sus dos vertientes junta otros 12. A ellos también les conviene unificar porque les permite pegarse a la figura nacional que el peronismo lleve como candidato (o candidata) a presidente.
El proyecto perjudica a los partidos chicos y distritales. Como lo fue en algún momento el PRO. Aunque esa historia ya es una historia vieja.