El pago chico
La oposición peronista al modelo de Insfrán está encabezada por Adrián Bogado, un peronista emergido de las propias filas del gildismo. Hijo de Floro Bogado, fallecido en 2017 e histórico compañero de fórmula del mandatario. El dirigente fue candidato a gobernador en 2019 -apoyado por Cambiemos- junto a la concejal radical Gabriela Neme: sacaron casi el 30% de los votos junto al 70% de Insfrán. Hoy conforman juntos un polo antigildista que reúne a peronistas disidentes y radicales independientes.
“Insfrán está arraigado en el poder y reparte el negocio con los radicales”, apuntaron desde ese sector ante la consulta de A24.com-. Acusan a la UCR de "cogobernar" la provincia al conformarse sólo con el rol de opositores, sin intenciones de disputar el poder real. En otros términos: critican en las elecciones, pero luego reparten cargos con Gildo y se quedan en la protesta suave.
Para las elecciones de este año, el tándem Bogado-Neme evalúa presentarse sin el radicalismo -a diferencia de la alianza que tejieron en 2019-. Saben que difícilmente accedan a una diputación nacional, pero tienen claro que ganarían bancas provinciales y sillones de concejal. Con esa base, buscarán construir una oposición sólida para el 2023.
“Queremos un lenguaje progresista y de clase media republicana para nuestra campaña - admiten en el espacio, donde ven la rebelión social por la vuelta a la fase 1 como una oportunidad-. Nuestra convicción es ir por los valores ciudadanos avasallados en democracia”.
En este sector dicen que por primera vez en 25 años hay un espacio con vocación de disputarle el poder a Insfrán. Para colmo, el gobernador ya deslizó la idea de que su hija Yanina, hoy diputada provincial, sea su sucesora, lo que empezó a mover de manera subterránea al peronismo local: muchos soñaban con que ser bendecidos por Gildo para reemplazarlo.
Balcarce 50 y alrededores
El Gobierno, en tanto, busca hacer control de daños. Los funcionarios que recorren los despachos sostienen que en Formosa no hay casos de violaciones sistemáticas a los derechos humanos pero sí “violencia institucional”, según admiten ante la consulta de A24.com. “Que las personas sean llevadas al lugar de aislamiento por un policía no es necesario”, mencionan como ejemplo.
Por eso, entre las propuestas que trajo el secretario de Derechos Humanos, Horacio Pietragalla, de su viaje a la provincia, el Presidente se mostró receptivo a impulsar un “saneamiento” de las fuerzas de seguridad a través de capacitaciones y nuevos contenidos de formación.
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El Gobierno de Formosa anunció la vuelta al ASPO. Foto de archivo: Telam.
De su lado del mapa, la oposición seguirá agitando el tema como una mancha en la reputación de un Gobierno que busca recuperar credibilidad y control de la agenda. A la denuncia penal de los “republicanos” de Yamil Santoro, que acusan a Insfrán de “incumplimiento de deberes de funcionario público” y “privación ilegítima de la libertad”, entre otros posibles delitos, se sumó el viaje de Patricia Bullrich y otros referentes de Juntos por el Cambio para participar de las protestas en la capital.
En otro sector, la ex diputada Cynthia Hotton denunció, desde su agrupación Valores, que en Formosa hay una “dictadura”. “Los ciudadanos reclaman por el derecho a trabajar, a circular libremente, a que los niños y jóvenes estudien, derechos que han sido negados por el gobierno provincial en todos estos meses”, advirtió la ex legisladora.
Si bien la oposición pide que el Gobierno nacional intervenga en el conflicto, será difícil torcer esa voluntad. Los vínculos de Insfrán con las distintas variantes peronistas que ocupan (y ocuparon) el poder llegan hasta extremos difíciles de medir. Basta un ejemplo: en mayo de 2019, después de que Cristina Kirchner anunciara la fórmula presidencial del PJ, el entonces candidato Alberto Fernández llamó a dos personas. La primera fue Sergio Massa. La segunda, Insfrán.