El personaje de Paka Paka, Zamba, estuvo en la plaza frente al Congreso
El personaje de Paka Paka, Zamba, estuvo en la plaza frente al Congreso
Tinelli y la grada massista
Sorprendió la presencia en el palco de Marcelo Hugo Tinelli, vestido a pura corbata, acorde al estilo presidencial.
Estaba en el palco central, que le correspondió en el loteo a Sergio Massa. A su lado estaba Malena Galmarini, mujer de Massa, (en el centro del palco) y más allá Carlos Acuña, uno de los líderes de la CGT, muy cercano a Massa.
Quizás la mayor sorpresa fue el fervor con el que Marcelo aplaudía cada uno de los anuncios. Cuando terminó todo, se lo vio en el primer piso del Palacio y rápidamente se metió en la oficina de Sergio.
El enroque de intendentes
Siguiendo con los palcos, uno que cosechó miradas fue el de los intendentes. En la previa del discurso estaban sentados en primera fila los más cercanos a Alberto: Mariano Cascallares (Brown), Juanchi Zabaleta (Hurlingham) y Carlos Linares (Comodoro Rivadavia). Pero en algún momento del mediodía hubo un enroque y Fernando Espinoza (La Matanza) copó la parada. Se quedó en el centro de ese palco, parado, obligando a todos sus compañeros a ver de pie el discurso. También estaba por ahí Gustavo Menéndez, líder de Merlo. Sorprendió que fueron ellos los que empezaron a vivar a Alberto cuando ingresó al recinto.
Palcos para todos
La CGT se reservó dos palcos importantes. En uno se lo vio a Héctor Daer, su hermano Rodolfo y Antonio Caló. En otro aparecían el “Pato” Piumato y Roberto Baradel. Un poco más lejos estaban las madres y abuelas de Plaza de Mayo (flanqueadas por el secretario de Derechos Humanos, Horacio Pietragalla Corti), y Adolfo Pérez Esquivel. Hablando de derechos, uno de los palcos superiores estuvo ocupado por un grupo de militantes trans que exigía más presencia para elles en el Estado
Piumato y Baradel, en uno de los balcones del Congreso (Créditos: Gabriel Lichtenstein)
Piumato y Baradel, en uno de los balcones del Congreso (Créditos: Gabriel Lichtenstein)
El aplausómetro
En los primeros 11 minutos de discurso, hubo un particular mutismo en la Cámara baja. No volaba una mosca y apenas se escuchaba a Alberto. Después empezaron algunos aplausos más tibios.
La oposición casi no aplaudió: apenas algún anuncio sobre Malvinas, la despenalización del aborto (los que están de acuerdo) y –tibiamente- la reforma judicial, de la que comparten objetivos (no necesariamente las formas). Sorprendió la mucha actividad aplauseril que tuvo Graciela Camaño. ¿Apoyo al Gobierno? No. Más bien, elogios a las críticas de Alberto al gobierno de Macri.
Pañuelos de recepción
Legisladores con pañuelos verdes escuchando el discurso de Alberto, quien mandará un proyecto para legalizar el aborto (Créditos: Gabriel Lichtenstein)
Legisladores con pañuelos verdes escuchando el discurso de Alberto, quien mandará un proyecto para legalizar el aborto (Créditos: Gabriel Lichtenstein)
Alberto fue recibido con pañuelos verdes en casi todas las bancas del Frente de Todos (y algunas de la oposición). Diputados y senadores sabían que se venía un anuncio del tema y querían dar su apoyo.
Fue el tramo más aplaudido del discurso, a pesar de que hubo algunas caras largas.
La mayoría de ellas porque no quieren la legalización; pero también mostró su repudió la izquierda: “Enviaran un proyecto distinto al de la Campaña Nacional por el aborto legal”, explicaron.