Según palabras del jefe de Gabinete, Santiago Cafiero: “No hay que ponerle fecha a esto; hay que saber que va a ser largo", dijo.
El Gobierno cree que en esta nueva etapa "se puede avanzar en reactivar algunos sectores de la economía", ante la necesidad de evitar una profundización de la parálisis productiva que derive en una depresión económica con quiebres de empresas, comercios y despidos masivos.
Por eso, a 40 días de aislamiento social obligatorio el mensaje del Gobierno es que aunque la cuarentena tenga nueva fecha de vencimiento -podría ser el 10 de mayo- las políticas de distanciamiento social van a seguir durante un largo tiempo, administrados por el Gobierno nacional de acuerdo a los parámetros de cada región.
Se va a analizar “una multiplicidad de variables” como “la velocidad de contagio” y si se produce "circulación viral en la comunidad en una zona geográfica específica”.
La mayor preocupación en la última semana -y las que vienen- será la velocidad de los contagios en CABA y en el conurbano bonaerense, donde se concentra el 50% de la población, según admitió el viernes la viceministra de Salud, Carla Vizzotti.
El Gobierno prepara así psicológicamente a la ciudadanía para que se acostumbre a que "lo peor de la pandemia aún está por llegar". Admite que el aplanamiento de la curva de contagios a raíz de la cuarentena anticipada le corrió el arco: primero esperaban el pico de contagios en abril, después para mediados de mayo y ahora hablan de junio.
Se hablar de que postergar hasta septiembre para el reinicio de clases en los colegios o actividades como espectáculos públicos.
Esta IV fase de la cuarentena es un reflejo de un intento de equilibrio entre los más estrictos controles sanitarios que rozan un hilo muy fino entre la supresión de las libertades individuales, y la necesidad de garantizar una reapertura económica con énfasis en políticas públicas para retomar la producción para evitar una crisis de desabastecimiento.
La deuda externa y los gobernadores como pilar de apoyo
“Tenemos que tener resortes para dinamizar la economía cuando vuelva la normalidad, si es que existe una normalidad en el futuro”, admitió Cafiero en una entrevista televisiva.
El rol de los gobernadores e intendentes, es decir, los jefes territoriales del país, se volvió crucial para la toma de decisiones. El gobierno nacional apela a su apoyo político interno tanto para sostener la extensión de la cuarentena, como a la hora de definir los protocolos de reactivación económica y las renegociaciones de la deuda externa y la contención de la devaluación.
En ese marco, los ministros de Economía, Martín Guzmán y del Interior, Wado De Pedro mantuvieron una reunión virtual el jueves con todos los ministros de economía provinciales para pedirles que se desendeuden en dólares, y adherir a las políticas para contener la disparada de la divisa norteamericana.
La unidad será conducida por el ex director de la Comisión Nacional de Valores (CNV), Rafael Brigo. Tras participar del encuentro lanzó las primeras resoluciones para restringir el uso de dólares a los Fondos Comunes de Inversión.
Guzmán y los ministros de Economía provinciales acordaron trabajar en una futura ley para "acabar con los endeudamientos en moneda extranjera y fomentar el mercado de capitales nacionales".
Esa reunión se produjo en medio de la escalada del dólar blue que superó esta semana los $120 y del riesgo país que trepó sobre los 4000 puntos.
Los próximos 10 días de cuarentena focalizada serán cruciales para que se comience a sentir una señal de mínima reactivación económica. La gente espera empezar a cobrar la ayuda social, subsidios a empresas y la mitad de los salarios a un 80% de los trabajadores del sector privado con los que se comprometió el Estado nacional, destinar unos 850.000 millones de pesos, más del 3 % del PBI.
Deuda: ¿se paga o vamos al default?
En la Casa Rosada hablan de “una mirada general de la deuda pública” como planteó el presidente la semana pasada al anunciar la propuesta de quita de capital del 4%, el 62% de los intereses y un plazo de 3 años para no pagar a los bonistas extranjeros.
Según admitió el propio Fernández, Argentina está en un “virtual default” por la deuda dejada por el anterior Gobierno. Pero la situación se podría agravar si el gobierno no logra en los próximos 15 días convencer a los bonistas que acepten la reestructuración propuesta. “Estamos transitando un momento excepcional y necesitamos esfuerzos excepcionales”, dijo Cafiero esta semana en referencia a la deuda.
Cuando se les pregunta, en Casa Rosada evitan hablar sobre un ajuste en los sueldos o ingresos de funcionarios políticos y judiciales en general.
Cerca de Alberto Fernández admiten que cuando se decidió anunciar la cuarentena obligatoria el pasado 19 de marzo, por 14 días "pensábamos en una cuarentena más corta y hoy vemos que es más prolongada, que los cambios en los comportamientos sociales nos van a acompañar por un largo tiempo largo”.
Abren el paraguas en la Casa Rosada ante la incertidumbre que conmueve al mundo: ¿Cuándo y cómo terminará la pandemia?