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El futuro de Arribas, el jefe de los espías: entre la lealtad a Macri y la vida lejos de la política

Facundo Pastor
por Facundo Pastor |
El futuro de Arribas, el jefe de los espías: entre la lealtad a Macri y la vida lejos de la política
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Gustavo Arribas
Gustavo Arribas

Gustavo Arribas se emocionó cuando Mauricio Macri lo abrazó y le dijo: “Gracias Negro, te quiero mucho”. La muestra de cariño mezclado con un llanto contenido tenía una explicación. Hacía pocos minutos, el titular de la AFI le había confirmado “a uno de sus amigos más íntimos” que si se cumplía el milagro de revertir la elección presidencial se quedaría cuatro años más ayudándolo al frente de la inteligencia local.

El gesto de lealtad envalentonó a Macri, que saltó de la silla para devolverle el cumplido con un abrazo estrecho y esa confesión susurrada al oído. Fueron unos pocos segundos de emoción, pero bastaron para ratificar el cariño que se tienen desde hace más de veinte años.

Son días de llanto fácil en el entorno del presidente Macri. Pensar en el futuro cercano genera miedos y expectativas en medio de jornadas agotadoras cumpliendo al pie de la letra la exhaustiva campaña del “sí, se puede”, donde se propuso recorrer en un mes treinta ciudades. Una odisea.

También Arribas piensa en los días venideros y analiza cómo sería su vida de acá a fin de año. En caso de que se repitan los resultados de las PASO, el jefe de los espías tiene en claro que se alejaría definitivamente del mundo de la política. “Él viene de otro palo, no le interesa en lo más mínimo seguir ligado a nada que tenga que ver con este mundo”, cuentan en el críptico entorno del actual “señor 5”.

También, Arribas analiza donde sería su lugar de residencia en caso de tener que dejar la función pública. Por momentos se inclina en que debería regresar a su coqueto departamento de San Pablo. En definitiva, fantasea con volver a esa vida sosegada que tenía antes de embarcarse en la fallida aventura presidencial de Macri.

En esa ciudad de Brasil vivió desde el 2006, conoció a su actual pareja y desarrolló su actividad comercial y profesional. Arribas está en pareja con una abogada brasileña llamada Lindamir Sumny, con la que tuvo una hija. El arraigo que logró su nueva familia en estos años de gestión es lo que realmente “lo hacen dudar sobre si irse o no del país”.

En estos días se volvió a mostrar fastidioso con la prensa ya que “siente que siempre terminan publicando información sobre su vida, pero sacada de contexto”. También impulsó institucionalmente, desde la AFI, una denuncia contra diferentes medios de comunicación por la revelación de datos sobre distintos agentes de inteligencia.

Este expediente, que fue reabierto en las últimas horas y tramita en el juzgado de Sebastián Casanello, podría traerle un fuerte de dolor de cabeza. Desde ámbitos periodísticos analizan responder con una demanda contra la “libertad de expresión” a lo que consideran un verdadero e inaceptable “apriete judicial”.

Arribas fue protagonista de dos escándalos que tomaron vuelo mediático. Uno de ellos fue la investigación por una transferencia bancaria sospechosas vinculadas con el escándalo de corrupción brasileño conocido como “Lava Jato”.

Puntualmente, se lo acusó de haber recibido del operador financiero brasileño Leonardo Meirelles una transferencia por 70.475 dólares en el banco Credit Suisse de Suiza.

En su momento, el titular de la AFI explicó que esos movimientos de dinero obedecían a parte del pago de una operación inmobiliaria, específicamente de distintos bienes muebles que tenía en el departamento en el que vivía en la ciudad de San Pablo. Finalmente, en marzo de 2017, el juez federal Rodolfo Canicoba Corral determinó que no había delito. El titular de la AFI fue sobreseído y respiró tranquilo.

La otra investigación que lo tuvo a maltraer fue la polémica causa D´Alessio. En este expediente, se denunció la existencia de una banda dedicada al espionaje paraestatal y se puntualizó en el armado de distintas bases operativas ubicadas en el conurbano.

Ahí se puso en la mira la contratación de los excomisarios de la Bonaerense Ricardo Bogoliuk y Aníbal Degastaldi como parte de ese entramado clandestino e ilegal. Los dos permanecen presos por este expediente. Al primero lo echaron de la policía en el año 1999 por una presunta conexión con piratas del asfalto de la ciudad de Mercedes. El segundo quedó afuera de la fuerza en 2003 por enriquecimiento ilícito.

Tras ser exonerados, se dedicaron a la seguridad privada y recayeron en la inteligencia de la mano de esta gestión. Tanto Bogoliuk como Degastaldi repiten, tras los muros, que algún día le exigirán explicaciones personales al actual “señor 5”.

Los dos se sintieron abandonados por “la casa” en clara alusión a la Agencia Federal de Inteligencia. Arribas ya le mandó emisarios para recordarles que la llegada de ambos fue una decisión tomada por Silvia Majdalani, la subdirectora de la AFI y sólo se limitó a emitir un comunicado oficial del organismo previo a asistir a la Comisión Bicameral de Seguimiento.

En la intimidad, Arribas repite que está convencido de que si le tocara dejar su oficina del quinto piso va a terminar teniendo que viajar a Dolores para declarar en esta causa que lo incomoda más que cualquiera de las otras denuncias.

También suele preocuparse cuando ve en televisión la imagen del líder camionero Hugo Moyano. “El Negro no le va a perdonar nunca lo que le hizo Arribas”, cuentan fuentes sindicales. Y se refieren al escándalo protagonizado por dos directivos del organismo oficial que el año pasado visitaron al suspendido juez Luis Carzoglio, para presionarlo en relación a la causa donde se investigaban las evidentes irregularidades de Pablo Moyano en el club Independiente. Se trata de los directores de la AFI Sebastián De Stefano y Fernando Di Pascuale, ambos en la mira de la justicia.

Si el destino coincide con el abrumador resultado de las PASO, Arribas se imagina enfocado nuevamente en sus empresas. En su última declaración jurada reconoció tener tres compañías radicadas en el extranjero.

Una de ellas (que comparte en sociedad con su esposa) es GHA Negocios dedicada a la compra y venta de inmuebles. Las otras es Participações e Administração de Bens Ltda y la tercera se llama Soccer Player Agenciamiento Esportivo Ltda. “Mientras estuvo en la AFI delegó todos sus negocios deportivos en su sobrina”, cuentan fuente ligadas al fútbol. Ahora estaría dispuesto a retomarlos.

Arribas llegó al cargo máximo de la inteligencia argentina sin conocer ni entender absolutamente nada pero ni bien ocupó el escritorio del “número 5” supo que nadie sale indemne del submundo cloacal de los espías locales.

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