Interna oficialista

Gobernadores peronistas se sienten marginados del círculo de poder y hay alerta por las listas legislativas

Los jefes provinciales están fuera de la toma de decisiones. El repliegue de los albertistas en el frente y la búsqueda por recuperar el consenso.
Nicolás Poggi
por Nicolás Poggi |
Alberto

Alberto, junto a "Wado" De Pedro, Cristina Álvarez Rodríguez y Cafiero. (Foto: prensa).

Aunque más no sea una especie difundida a sotto voce, los jefes peronistas de mayor peso se sienten marginados del círculo metropolitano de la toma de decisiones. Alberto iba a ser un “presidente junto a 24 gobernadores” y terminó siendo, según la mirada de muchos, el vértice superior de un triángulo habitado -y digitado- por el kirchnerismo.

Esa tensión, resumida a grandes rasgos en “interior versus las grandes urbes”, quedó aplacada por la gestión de la pandemia, que unificó a todas las administraciones y acercó posturas a la hora de formular reclamos al Gobierno nacional. Pero el malestar sigue y el Presidente lo sabe. Tal vez el instrumento del nuevo PJ sea un buen canal para encarrilar esos vínculos.

El acto

El sábado, antes de emprender la gira europea que empezó en Portugal y tendrá su momento cumbre con la reunión con el papa Francisco en el Vaticano, el Presidente encabezó su primera reunión del Consejo Federal del Partido Justicialista desde que está al mando del partido. La alineación exhibió la coexistencia de identidades del Frente de Todos: el mandatario estuvo flanqueado, a un lado, por Eduardo “Wado” De Pedro, referente camporista que no había integrado la cúpula anterior; en el otro extremo se ubicaron dos exponentes del peronismo tradicional: Santiago Cafiero y Cristina Álvarez Rodríguez.

Desde Olivos, el Presidente se comunicó por videoconferencia con los gobernadores, dirigentes y sindicalistas que integran la nueva estructura partidaria. Les agradeció por el respaldo y convocó a ejercer un “verdadero federalismo”. Los propios mandatarios provinciales ya lo están haciendo: tanto en el norte como en el sur se agruparon en distintos nucleamientos regionales para hacer sus reclamos de manera conjunta, incluso sin distinciones partidarias.

Pero, en el pulso estrictamente político, peronistas de peso como Omar Perotti (Santa Fe), Juan Manzur (Tucumán) y Sergio Uñac (San Juan) observan con resignación la “conurbanización” de la dinámica de poder. No lo dirán en voz alta, ni siquiera en charlas reservadas, pero muchos socios de la coalición no están conformes. Por eso priorizan la gestión de la pandemia y se recluyen en sus reductos para hacer las listas legislativas de este año.

Alberto Fernández junto al gobernador de San juan, Sergio Uñac, convocó a "discutir para adelante la coparticipación federal", pero evitó "cargar las tintas" contra Rodríguez Larreta. (Foto: Presidencia)
Alberto Fernández y Sergio Uñac. (Foto: archivo Presidencia)

Alberto Fernández y Sergio Uñac. (Foto: archivo Presidencia)

Tal vez el mandatario más representativo de esa retracción sea Perotti, un peronista que era mirado con expectativas de renovación en el partido. Tiene buena relación con el Gobierno pero está alejado de las definiciones y del núcleo kirchnerista, al que nunca perteneció. “Sacando a Axel Kicillof, es el gobernador del frente que tiene la provincia más grande”, reconocen cerca suyo ante A24.com.

Hoy el vínculo de Perotti con la Nación es casi institucional. A fines de abril consiguió financiamiento para obras por 76.000 millones de pesos que serán destinados a rutas, ferrocarriles y seguridad. También reclamó, y consiguió, la modificación del semáforo epidemiológico para poder restablecer las clases presenciales en la educación inicial y primaria para los departamentos de Rosario y San Lorenzo, los únicos dos que estaban afectados. La última vez que Perotti participó activamente de una discusión nacional fue con el desvarío de Vicentin. Y poco más.

Alberto Fernández en un acto en el que también participó Jorge Capitanich. El chaqueño fue el primer en postularse a la presidencia del PJ. (Foto: Presidencia)
Alberto Fernández junto a Capitanich. (Foto: archivo)

Alberto Fernández junto a Capitanich. (Foto: archivo)

Un caso similar es el del sanjuanino Uñac, otro que se ve obligado a relegar sus aspiraciones de renovación a la espera de otro funcionamiento de la estructura de poder. Para ilustrar la desconfianza de algunos peronistas del interior con la Casa Rosada basta recordar las palabras de un escolta del chaqueño Jorge Capitanich: “Más allá de la coyuntura, nuestra terminal es Cristina Kirchner”. Difícil para los delegados de un justicialismo moderado.

Tal vez por eso Alberto puso en marcha en el PJ una Comisión de Acción Política que estará integrada por los gobernadores peronistas junto a los titulares del partido en las jurisdicciones que están al mando de la oposición. Una forma de recuperar el vínculo perdido. Cafiero será secretario general del partido y un viejo conocido como José Luis Gioja quedará encargado de la relación con las provincias. Un dirigente de consenso para buscar más consenso.

El albertismo resiste

Otro dato llamativo que muestra un intento de contrapeso en el frente es la designación del albertista Juan Zabaleta, intendente de Hurlingham, como interventor del PJ de Corrientes. Quizás una compensación por el repliegue que debieron soportar los peronistas del Conurbano ante el avance de Máximo Kirchner como presidente del partido provincial.

https://twitter.com/AlbertoDescalzo/status/1391569436092547074

Zabaleta fue de los primeros albertistas pero se quedó con las manos vacías. También pedía la presidencia de la Federación Argentina de Municipios (FAM) cuando se supo que Máximo Kirchner quería hacerse cargo del PJ bonaerense. Pero un reclamo similar hace Fernando Espinoza (La Matanza). Sin novedades de ese expediente, Alberto lo manda ahora a organizar el partido en Corrientes, una provincia difícil para el peronismo y que este año debe elegir gobernador.

La reunión del PJ del fin de semana también alumbró el regreso de Eduardo Valdés, quien mantenía un perfil bajo desde que quedó involucrado en el escándalo de los vacunados VIP, y que ahora estará a cargo de la Secretaría de Estudios Peronistas y Homenajes. La Secretaría de la Mujer, en tanto, pasará a llamarse de Mujeres, Géneros y Diversidad y será conducida por la vicegobernadora bonaerense Verónica Magario.

Las PASO que vienen

La otra asignatura que el Presidente buscó dejar encaminada antes de subirse al avión fue la postergación de las PASO, un acuerdo que “Wado” De Pedro cerró el viernes último con Juntos por el Cambio en una reunión en la Casa Rosada. Después de tantas discusiones, el calendario electoral quedará conformado con las primarias el 12 de septiembre y las generales el 14 de noviembre.

El Gobierno espera dos cosas para esas fechas: tener más argentinos vacunados y que el cambio de invierno a primavera evite la propagación de enfermedades respiratorias. Sergio Massa también talló ese acuerdo con la oposición.

Saldada esa discusión sólo resta esperar que el Congreso ratifique el nuevo calendario. El Presidente buscará ahora ordenar el frente interno y mejorar la convivencia con el kirchnerismo. Una tarea difícil en un tiempo averiado. Salvando las distancias, se enfrenta al desafío de superar la apatía en que quedaron absorbidas medidas como el Consejo Económico y Social y la Mesa contra el Hambre.