La Jungla del Poder

Gobierno, oposición y FMI: la tensa trama de una foto que no fue y se dilata

Con la excusa del aislamiento de Massa, postergaron sin fecha la cumbre del gobierno con la oposición por el FMI. El pacto silencioso entre Bullrich y Milei.
Pablo Winokur
por Pablo Winokur |
Alberto Fernández

Alberto Fernández, Horacio Rodrígue Larreta y Gerardo Morales

La foto entre Alberto Fernández y los principales líderes de la oposición no se va a hacer. Hubo un diálogo entre Alberto y Gerardo Morales, gobernador de Jujuy y presidente de la UCR. Se comprometieron a que haya una reunión con Guzmán, los gobernadores opositores y los líderes parlamentarios de Juntos por el Cambio para discutir el acuerdo con el FMI. El Fondo exige que la principal oposición acompañe el programa económico que está presentando el gobierno para darle sustentabilidad a largo plazo.

¿Por qué es importante el encuentro? Porque el Fondo no puede cerrar un acuerdo a 10 años sin acompañamiento de quienes quizás llegan al poder en dos. Ya pasó con Macri.

Juntos por el Cambio había dejado trascender que la reunión iba a ser este lunes; quizás este martes. Pero el encuentro nunca estuvo en la agenda ni del ministro de Economía y mucho menos del Presidente. Si no quedaba aislado Massa, hubiera habido algún otro detalle para bajarla:

  • ¿La reunión se tiene que hacer solo con Juntos por el Cambio o tienen que participar todos los partidos chicos como el FIT o el de Milei?
  • Si se hiciera solo con Juntos por el Cambio, ¿qué presidentes de bloque tienen que estar? El PRO y la UCR, seguro. ¿Pero la Coalición Cívica de Carrió? ¿Carlos Zapata que tiene su propio bloque en Salta integrado a Juntos por el Cambio? ¿O Margarita Stolbizer?
  • ¿Dónde tiene que ser la reunión? ¿La oposición tiene que ir al Ministerio de Economía? ¿o Guzmán tiene que ir al Congreso? Una parte de Juntos por el Cambio cree que se tiene que discutir en el Congreso y no está dispuesto a ir a una oficina de Gobierno.
  • La oposición planteó también condicionantes: “Vamos a ir sentarnos pero para que nos muestren los números”. Los números no están. No hay nada que mostrar. El oficialismo además no quiere que les marquen la cancha.
  • Una salida políticamente correcta era decir que no se puede hacer la reunión porque hay muchos de vacaciones o aislados.
  • Cualquiera que se dedique a la actividad política sabe que no hay vacaciones (o que hay que volver si las circunstancias lo ameritan). Y lo de los aislados, no fue un problema para la anterior reunión de gobernadores.
Cumbre de gobernadores de Juntos por el Cambio en la sede del Gobierno porteño..jpg

Estaba el caldo de cultivo necesario para pasar la reunión para la segunda quincena de enero. Massa les aseguró a los opositores que se va a hacer el 17 de enero, el lunes que viene. En la Casa Rosada lo ponen en duda. Algunos dicen primera semana de febrero. O nunca; es lo mismo.

De entrada se sabía: van a pasar cosas para que esa reunión no exista nunca jamás, como la adultez de Peter Pan. “Capaz que a fin de enero hacen una con toda la oposición”, se lamenta un hombre de Juntos por el Cambio con una mirada más acuerdista.

Una alternativa que se baraja es que sea sin los gobernadores opositores. Si no quisieron ir cuando se los invitó (el miércoles pasado), ¿por qué se haría una reunión especial solo para ellos?

La falta de consensos es cada vez más evidente. La política no se pone de acuerdo en nada. Ni siquiera en donde hacer una reunión. Y eso que todavía no se discutió qué tomar.

Las dudas del acuerdo con el FMI

Martín Guzmán, Alberto Fernández y Juan Manzur, en la presentación de la deuda con el FMI ante gobernadores. Casa Rosada.JPG

La exposición del miércoles del ministro Guzmán a los gobernadores dejó más dudas que certezas. En el Gobierno aseguran que esas dudas se van a ir disipando. Los tiempos de Guzmán no son para ansiosos.

“La Argentina actúa como Estado Nación. Si estamos todos sentados en esta mesa, somos más fuertes como país y somos más fuertes ante el mundo, y tenemos más chances de que nos vaya mejor”, dijo el ministro a los gobernadores.

El problema es que no están todos en la misma mesa. Faltaba alguien. Porque los que van a administrar el Estado en el mediano plazo no están de acuerdo con la estrategia. Hoy el Presidente es Alberto Fernández. Mañana puede ser Larreta, Macri, Bullrich, Morales, Cornejo… o Cristina o Alberto otra vez. Todos deberían estar en esa mesa. Sin contar la ruleta del destino, no vaya a ser que tengamos a un Milei o un Del Caño en el Sillón de Rivadavia.

Esta claro que en los extremos las posiciones son irreconciliables: ¿Pero en el centro no se puede elaborar un programa común? La respuesta excede a lo ideológico.

  • “El programa anterior tenía el foco en reestablecer la confianza de los mercados. Para nosotros es mejorar la economía real”, planteó Guzmán a los gobernadores.
  • Sobre la inflación: “El diagnóstico del gobierno anterior era equivocado”, dijo Guzmán. Según la mirada de la gestión de Macri, la inflación es un fenómeno monetario. Más emitís, más inflación. Este gobierno plantea que es un fenómeno multicausal y el FMI dio la derecha en ese punto.

Ahí se ven las distintas miradas ideológicas. La pregunta es si desde el pragmatismo no puede haber un camino común. Guzmán reconoció que “hay un sector del directorio que no termina de entender las fallas del programa anterior”, se refiere a Estados Unidos

La duda otra vez es si realmente entre oficialismo y oposición las miradas son irreconciliables; al menos de los que tienen más chances de gestionar el Estado en los próximos diez años.

Pero es difícil ponerse de acuerdo. El Gobierno no solo no mostró números del posible programa económico, sino que blanqueó explícitamente que piensa aumentar la emisión monetaria (¿y el déficit?) en 2023 año electoral.

El programa anterior con el FMI había sido diseñado para que Cambiemos ganara las elecciones. El actual es un programa para que el Frente de Todos gane las elecciones. Lo que se ve no es un plan económico sino un programa político-electoral. Por lo menos en apariencia.

Las diferencias en Juntos por el Cambio

“La Argentina se debe un ordenamiento ideológico de sus partidos. Por un lado la centro izquierda, la UCR que es social democracia e integra la internacional socialista, la Coalición Cívica que es más de izquierda, las palomas del PRO…”. El que dice esto es Javier Milei. Fue en una entrevista con Radio La Red AM910. Del otro lado, se visualiza a él con otros sectores liberales, y Patricia Bullrich y Macri. ¿Dice lo que Bullrich no puede decir?

Esta semana presentaron juntos un proyecto de ley para bajar impuestos. Fue con foto y todo. Hay presiones de sectores de Juntos por el Cambio que presionan para sumar a Milei en la coalición.

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“¿Se puede sumar hasta el infinito para llegar al gobierno? Probablemente sí, pero temo que no se podrá luego gobernar”, tuvo que salir a contestar Mario Negri, uno de los líderes del radicalismo.

“Negri responde a sus intereses personales”, responden cerca de Patricia Bullrich. Desde ese sector siguen acorralando a los moderados de Juntos por el Cambio: son los radicales y las “palomas” del PRO. “Alguien tiene que poner orden”, describen irónicos los “patricios”.

Saben que Milei y los radicales no pueden convivir. Y que si en Juntos por el Cambio no están todos juntos, no hay chances de ganarle al peronismo. Pero quizás pueden competir junto a Milei en una PASO contra los radicales y Larreta. Creen que el poder ordena. Y para llegar al poder hay que ganar esa PASO por aunque sea un punto. Milei ayudaría a ese objetivo.

Pero el coqueteo con Milei aleja cada vez más la posibilidad de un acuerdo con el Gobierno. Y sin acuerdo oficialismo y oposición, va a estar difícil cerrar con el FMI. Sin acuerdo con el FMI no hay recuperación económica posible y habrá que acostumbrarse a “vivir con lo nuestro”. Bullrich y Milei podrán acusar al Gobierno de llevarnos a ser Venezuela. Profecía autocumplida

Y quizás ellos, que lo advirtieron, ganan las elecciones en 2023. Para intentar aplicar un ajuste sin consenso. Y que la oposición tire piedras. Y que la economía se estanque. Y que vuelva a ganar el kirchnerismo. Y así sucesivamente, como en el Día de la Marmota.

Porque la prioridad para la política es conservar y sostener el poder. ¿Y después? Vamos viendo.

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