Fiel al estilo PRO, el Gobierno bajó línea a todos sus dirigentes y candidatos de Cambiemos para que repitan el nuevo mantra electoral: “Defensores del Cambio” en cada acto de campaña y en las redes sociales.
Entre los nombres que se mencionan en el cuartel de campaña de Peña figuran las ministras Carolina Stanley (Desarrollo Social) y Patricia Bullrich(Seguridad) y en su defecto, repetir fórmula con la actual vicepresidenta, Gabriela Michetti.
“Sólo en el peor de los casos, se apelará a (la gobernadora María Eugenia) Vidal como candidata a vicepresidenta”, admiten fuentes del oficialismo aA24.com para referirse a la hipótesis de una nueva corrida cambiaria o inflacionaria.
La estrategia
Niegan que la decisión de elegir a una “mujer” para acompañar a Macri esté relacionada a una estrategia en espejo a la candidatura a vicepresidenta de Cristina Kirchner, y aseguran “no mirar lo que hace esa fórmula” porque “es todo lo contrario a lo que quiere hacer” el macrismo.
Apelan al “ADN” PRO como “una línea coherente de valores” pero no toman nada como definitivo, tal vez, teniendo en cuenta los repetidos errores de diagnóstico que tuvo el Gobierno en estos tres años y medio en materia política y económica.
“El armado para ampliar Cambiemos puede cambiar los planes”, admiten por las dudas.
Mientras tanto, en la Casa Rosada mantienen la danza de nombres de posibles compañeros de fórmula para negociar - a último momento antes del cierre de listas el 22 de junio- con el radicalismo y la Coalición Cívica de Elisa Carrió, con nuevas encuestas en la mano.
En la lista de candidatos que está midiendo el Gobierno -para mostrar llegado el momento de las negociaciones con los radicales- además de las mujeres Pro, figuran el ex senador radical Ernesto Sanz, Martín Lousteau y Mario Negri, entre los radicales.
Por la pata peronista mencionan al presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó; el mismo que había anunciado que no competiría en estas elecciones por las diferencias estratégicas con Peña.
Cerca de Peña, dan casi por descartados los nombres de Sanz y del presidente de la UCR, Alfredo Cornejo, dos de los dirigentes radicales más críticos de la política económica de Macri porque dicen, “no aportan en imagen” y agregan: el radicalismo tampoco tiene una “mujer” que traccione votos a la fórmula.
En busca de un peronismo fragmentado
La estrategia de la fórmula PRO pura se sostiene en un escenario de polarización con el kirchnerismo y un peronismo fragmentado.
Por eso, Macri ya eligió a sus opositores “moderados” para restarle votos a la fórmula Alberto Fernández-Cristina Kirchner, ante el temor de que el factor Sergio Massa decida inclinar la balanza hacia el kirchnerismo.
En una remake de la estrategia adoptada por Raúl Alfonsín cuando a fines de los ’80 intervino en la interna peronista eligiendo como “amigo” de la Casa Rosada al entonces poco conocido gobernador de La Rioja, Carlos Menem, esta semana Macri se mostró tres veces con el gobernador de Salta y precandidato presidencial del peronista Alternativa Federal, Juan Manuel Urtubey.
En medio de la ebullición en el peronismo por el cierre de alianzas que deben inscribirse el 12 de junio y las candidaturas el 22, en el laboratorio de Peña esperan que los otros peronistas federales, Juan Schiaretti y Miguel Pichetto, ayuden a Urtubey a sostener el frente Alternativa Federal, mientras critican a Massa por especular con el mejor postor.
Acuerdo de cara a un balotaje
Así se explica la visita de Macri de dos días a Salta cuando jueves fue recibido en un encuentro a solas por Urtubey. Se quedó a dormir en esa provincia y al otro día,el viernes compartió el acto de inauguración de vías ferroviarias del Belgrano Cargas.
Tanto Urtubey como la Casa Rosada descartaron un acuerdo para compartir la fórmula presidencial. Pero ambos coincidieron en un mismo objetivo: evitar que en un eventual balotaje se imponga su enemigo en común: el kirchnerismo.