"Es lógico, a medida que van pasando los días y el país sigue sin funcionar crece la preocupación por la situación socioeconómica y encima apenas estamos viendo la punta del iceberg. Lo que se ve son las muertes por el coronavirus y la cuarentena. Lo que no se ve son cosas tan o más graves: más desempleo, aumento de suicidios, hambrunas de proporciones bíblicas (lo dice la ONU), problemas cardíacos, aumento de la violencia, aumento de las adicciones. Cuando la mitad de un país es pobre se daña el tejido social y se rompe la matriz de valores". "Es lógico, a medida que van pasando los días y el país sigue sin funcionar crece la preocupación por la situación socioeconómica y encima apenas estamos viendo la punta del iceberg. Lo que se ve son las muertes por el coronavirus y la cuarentena. Lo que no se ve son cosas tan o más graves: más desempleo, aumento de suicidios, hambrunas de proporciones bíblicas (lo dice la ONU), problemas cardíacos, aumento de la violencia, aumento de las adicciones. Cuando la mitad de un país es pobre se daña el tejido social y se rompe la matriz de valores".
"La clase media baja que cae en la pobreza llega a un mundo desconocido, entra en el mundo de la dependencia del Estado, el plan social, el subsidio, el prestamista y el usurero. Muchos lo asimilan, otros no lo soportan. No es fácil lo que viene. El Estado, a través del Poder Ejecutivo y Judicial nos está mandando un mensaje potente y perverso. En Argentina siempre gana el que no cumple la Ley. Incluso, un violador". "La clase media baja que cae en la pobreza llega a un mundo desconocido, entra en el mundo de la dependencia del Estado, el plan social, el subsidio, el prestamista y el usurero. Muchos lo asimilan, otros no lo soportan. No es fácil lo que viene. El Estado, a través del Poder Ejecutivo y Judicial nos está mandando un mensaje potente y perverso. En Argentina siempre gana el que no cumple la Ley. Incluso, un violador".
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