- No más subsidios para el 10% que más gana (no se sabe de cuánto va a ser el incremento para este segmento que va a abarcar a buena parte de la clase media urbana).
- Para los que tienen tarifa social, aumentos del 6% en luz y 0% en gas.
- Para el resto, 17% de aumento de luz y 21,5% de gas, en promedio.
Nadie tiene claro cómo se van a segmentar esas categorías. Ya el tema mereció un informe de la Subsecretaría de Energía Eléctrica que se cursó en privado, pero se hizo público enseguida. Cosas de la política. Dice que esa segmentación es impracticable. Su autor es Federico Basualdo, que responde a Cristina Kirchner y está enfrentado con Guzmán. En los próximos días habrá una dura réplica del Ministerio. "Gestionaremos con gente que esté alineada", había dicho el ministro.
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La idea del Gobierno es segmentar los aumentos de las tarifas según categorías. Sin embargo, nadie tiene claro cómo se aplicará.
A todo esto, asociaciones de consumidores salieron a pedir que Martín Guzmán encabece esas audiencias públicas, que sean presenciales y que el ministro lea lo que se resuelva. Son asociaciones vinculadas al kirchnerismo, que difícilmente se muevan sin el ok de ese espacio.
Pero la convocatoria que se publicó el jueves dice que las audiencias las va a presidir el secretario de Energía, Darío Martínez, y que van a ser virtuales “con el fin de garantizar una amplia participación federal de la ciudadanía de todo el territorio nacional”. Martínez -que quiere ser gobernador de Neuquén- hace equilibrio. Ahora jugó una a favor de Alberto y Guzmán, pero no rompe con Cristina ni con Máximo.
El círculo vicioso de la economía
Si se aumentan tarifas, presiona sobre la inflación, que presiona sobre el dólar, que presiona sobre las tarifas, que presiona sobre la inflación… Pero si no se aumentan, se sigue sosteniendo artificialmente un esquema inviable.
Como la inflación es un problema sin solución, Cristina Kirchner cree que toda estrategia política tiene que estar orientada a no perder (o perder por menos) en 2023. Se puede intentar darle lo más posible a su base electoral. Los recursos pueden salir de más impuestos extraordinarios o de emisión monetaria.
Si Cristina está asustada por 2023, Alberto está preocupado por cambiar pañales. Coincide con Cristina en que no hay nada que se pueda hacer para cambiar el rumbo del destino. El objetivo es aguantar para poder entregar el mando. Ya no va a pasar a la historia, por más que Santiago Cafiero se esfuerce en volver a hablar de reelección o de que es el único imprescindible.
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Alberto, junto a Fabiola Yañez, presentó a su hijo recién nacido, Francisco. En el terreno político, el objetivo del Presidente es aguantar para poder entregar el mando.
Si Alberto quiere terminar su mandato, tiene que cumplir el acuerdo con el FMI y evitar que la cosa se desmadre.
Si Cristina quiere hacer una buena elección en 2023, alcanza con que no estalle el conurbano bonaerense. Ahí tiene los votos ella. La preocupación porque no estalle el conurbano absorbió dos años de la gestión de Alberto: el Presidente quería abrir un poco la economía en medio de la pandemia y Axel Kicillof lo obligó a cerrar por un año y medio. Son cosas que no se olvidan.
Los objetivos de Alberto y Cristina se tocan en algún punto, pero que no son iguales.
La difícil decisión de Alberto
Esta semana, Alberto Fernández va a tener que definir cómo encara la segunda parte de su gobierno. Sobre su mesa de decisiones tiene tres propuestas diferentes de tres alas distintas de su entorno.
- La primera es dar un volantazo completo a su esquema de gestión: bajar a 8 o 9 la cantidad de ministerios y rodearse de dirigentes con más espalda política. Massa, Scioli y Agustín Rossi son algunos de los nombres que se tiraron. Los dos primeros ya dijeron que no quieren saber de nada.
- La segunda es hacer un canje de piezas con sus socios del kirchnerismo. Acepta sacar a Guzmán -el funcionario más desgastado- pero cambiando también a Wado de Pedro, el hombre del gabinete más cercano a Cristina Kirchner. Por ahora Alberto ratificó a Guzmán y Wado mandó a decir que está pasando un gran momento con el Presidente.
- La tercera -quizás la favorita de Alberto- es no hacer nada y dejar todo como está. Quizás hacer una mesa política del Frente de Todos y que pueda analizar cambios, pero para más adelante. Tampoco está claro quiénes integrarían esa mesa. Los tres partidos principales de la coalición son el PJ (que preside Alberto), Unidad Ciudadana (que lidera Cristina) y el Frente Renovador (Sergio Masa). Pero, ¿qué pasa con los partidos menores? ¿Deberían estar Juan Grabois y Claudio Lozano?.
El problema es que Alberto se está quedando sin margen de maniobra. Ni siquiera sus más leales confían en su liderazgo. Cada vez hay más funcionarios que están mirando opciones afuera del Gobierno. Los propios le están exigiendo un gesto de autoridad. Por ahora no llega.
Alberto Fernández y Sergio Massa se mostraron juntos en la Casa Rosada y alimentaron los rumores de nuevos cambios en el Gabinete..jfif
Entre los presuntos cambios que se rumorean, uno es el ingreso de Sergio Massa al gabinete. Sin embargo, el presidente de la Cámara de Diputados no quiere saber nada con esa idea.
La clave va a ser lo que haga Mauricio Macri: “Si él es candidato, pone a todos competitivos. Si Macri toma un camino más inteligente dado el contexto, va a ser difícil para el Frente de Todos”, reconoce un hombre del espacio que hace encuestas que lee el Presidente. “Más si no logramos construir el imaginario”, agrega. Por ahí parece estar la clave. El Frente de Todos no tiene relato para contar que en dos años van a estar mejor. ¿Lo tiene Juntos por el Cambio?
Juntos por el Cambio, juega a la grieta
Cena en restaurante Happening. Comieron Mauricio Macri (casi como anfitrión) y los contendientes Horacio Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich, los dos precandidatos del PRO. Ya hace tiempo habían decidido sumar a dos más a la mesa, también de mucha confianza de Macri: María Eugenia Vidal (por Larreta) y Federico Pinedo (por Bullrich). Salvo por Patricia, el resto ocupó altos cargos ejecutivos por al menos 12 horas.
Hablaron del país y volvieron a charlar sobre qué hacer con las candidaturas de 2023.
- Horacio Rodríguez Larreta quiere hacer una interna entre dirigentes del PRO para llegar a las PASO más ordenados; sabe que gana una interna cerrada.
- Patricia quiere competir en la PASO entre todos los candidatos de JxC: cree que gana en una PASO con los votos de los fanáticos.
Horacio dice que si los candidatos del PRO van separados a las PASO, podrían aumentar las chances de los radicales; Patricia cree que no existen. Por ahora no hay acuerdo.
El equipo de Patricia
Bullrich se siente una rock star. Donde va es bien recibida. Incluso la semana pasada se metió en la marcha piquetera en Plaza de Mayo y les discutió a los manifestantes por qué había que terminar con los planes.
Pero sabe que su talón de Aquiles es la falta de gestión. “Macri la ve a Patricia sin equipo”, reconoce uno de los suyos. Por eso viene haciendo reuniones para mostrar a sus futuros colaboradores, por si le toca ser presidenta en 2023.
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Para despejar dudas sobre cuál sería su posible equipo en 2023, Patricia Bullrich reunió a sus principales colaboradores en el Yatch Club de Olivos.
Los reunió a todos en el Yatch Club de Olivos. Estuvieron sus laderos Gerardo Milman y Damián Arabia. Y volvió a presentar a su gabinete en las sombras: Luciano Laspina (Economía), Federico Pinedo (canciller), Susana Decibe (Educación), Diego Guelar, Dante Sica, Aldo Abram, Eduardo Mondino y el tributarista César Litvin, para la AFIP. También estuvieron otros “halcones” del espacio como Waldo Wolff y Fernando Iglesias, Silvana Giudice...
Todos creen que se necesita un cambio radical. El cambio que Macri no pudo o no quiso hacer. Hay que endurecer el discurso. No alcanza con el buen tono de Larreta.
Lavagna pide acuerdos
En estos días reapareció Roberto Lavagna. Pide a los principales partidos políticos que dejen sus diferencias y encaren un camino de diálogo. En el último mes, se vio dos veces con Sergio Massa, confirman cerca del líder del Frente Renovador. La última vez comieron una tarta de manzana que hizo la mujer de Lavagna. El exministro no lo desmiente.
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Lavagna y Massa se encontraron dos veces en el último mes. El exministro pide a los principales partidos políticos que dejen sus diferencias y encaren un camino de diálogo.
También se habría visto con el Presidente. Lavagna no desmiente y dice que está a disposición de cualquier mandatario. Cree que mientras los partidos principales sigan profundizando las distancias se va a complicar toda la situación general. “El reflejo de lo que pasa en la economía, tiene que ver con la situación política”, repite.
El miedo es que en la medida que los partidos mayoritarios sigan extremando sus discursos, le van a dar más lugar a las opciones más extremistas: la izquierda y los libertarios.
Pero en los partidos mayoritarios no lo ven así: todos creen que jugar a la grieta es el mejor camino para la supervivencia política.
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