Intendentes K, los sorpresivos aliados de Macri frente al peor momento de su gestión
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Intendentes K, los sorpresivos aliados de Macri frente al peor momento de su gestión

No hay azar en política. Todo tiene un significado. A nadie, en ningún momento, se le caen las palabras.

Lo demostró, una vez más, el presidente Mauricio Macri, que contradijo a su propio equipo de gobierno y circunscribió los focos de conflictividad social a “grupos minoritarios violentos”.

¿Sorpresa? No. El gesto puede leerse como una "devolución de gentilezas" al peronismo K, que se está manteniendo al margen de la agitación social, más allá de algunas expresiones aisladas. Parecen planetas de constelaciones distintas, pero ambos coinciden en que un escenario de estallido no le conviene a nadie.

La estrategia

El kirchnerismo, que sigue hegemonizando al peronismo en la provincia de Buenos Aires, tomó una decisión: desmarcarse. “En este contexto, no hay necesidad de que hagamos nada -se sinceró ante A24.com un hombre del Conurbano-. Primero, porque el Gobierno está tratando de buscar un chivo expiatorio, fogoneando todo el tiempo que detrás de los saqueos estamos nosotros”. 

Los intendentes del Conurbano pasaron entonces a medir los beneficios de “no prenderse en ninguna jugada”. A la hora de atender las demandas, además, todos se ponen la misma camiseta. “La situación económica es mala, y eso hace que la gente esté muy angustiada”, advierten desde un municipio K, pero aclaran que “si no sucede nada, es porque los intendentes, sean kirchneristas, massistas o incluso de Cambiemos, están teniendo un rol de contención social mucho más fuerte”.

“Si no, esto se prende fuego”, avisan, sin vueltas.

La acción

En Cambiemos, como en la otra cara de una moneda, hay “desánimo” entre los referentes locales -sean intendentes o dirigentes aspiracionales- porque la realidad fulmina las perspectivas de campaña. Por eso, las cabezas nacionales y provinciales del Estado tratan de contener a la tropa con intervenciones que van desde el propio Macri hasta los ministros bonaerenses Santiago López Medrano (Desarrollo Social) y Cristian Ritondo (Seguridad), a cargo de dos áreas sensibles.

Igualmente, en el Gobierno ven “mucha responsabilidad entre los intendentes” y, por ahora, están atentos a una única señal de alarma: la posibilidad de que una interna no resuelta del PJ con el kirchnerismo pueda afectar la gobernabilidad en alguna localidad. Contra esa amenaza hay, sin embargo, una certeza compartida: “Nadie quiere disturbios en su distrito”.

Los canales

En La Matanza, el populoso distrito elegido por la gobernadora María Eugenia Vidal para la disputa política, aseguran que si bien “la situación social, la demanda de alimentos y la incertidumbre laboral se van a agravar, en ningún caso se ve conflictividad social”.

Lo único que va a verse de los intendentes del Conurbano, avisan, son protestas como la de la restitución del Fondo Sojero o pedidos de audiencia al Gobierno, todo hecho por canales formales. “Si hay alguien que está tratando de mantener la institucionalidad hasta el último segundo somos nosotros”, repiten en Unidad Ciudadana.

¿Por qué? El kirchnerismo cree tenerlo claro: “Queremos que el Gobierno llegue a diciembre del año que viene, primero y principal porque queremos que se hagan responsables de todos los errores que están cometiendo, no que levanten campamento y le echen la culpa al peronismo”.

El presente de incertidumbre económica, escalada inflacionaria y retracción del trabajo es producto de las medidas del Gobierno, y excede a la oposición. Esa es su defensa ante las acusaciones. 

¿En qué está enfocado el kirchnerismo? Por ahora, en potenciar Unidad Ciudadana en todo el país.

Macri bajó el tono y se calmaron los ánimos. ¿Una tregua o el fin de las hostilidades?