"Me tomaron el gremio, pero si suben los mato a fierrazos", dijo Roberto Fernández para realizar una radiografía exacta del conflicto en su gremio, la Unión Tranviarios Automotor (UTA). Por extensión, en gran parte del sindicalismo argentino.
"Me tomaron el gremio, pero si suben los mato a fierrazos", dijo Roberto Fernández para realizar una radiografía exacta del conflicto en su gremio, la Unión Tranviarios Automotor (UTA). Por extensión, en gran parte del sindicalismo argentino.
Las reelecciones indefinidas y a pretensión de lograr "listas de unidad" es lo que ha reducido a su mínima expresión la competencia interna en los gremios. Si no se está en el oficialismo, el camino es durísimo, casi imposible. A veces, es más fácil romper con la conducción y buscar un camino diferente.
La historia más reciente de la UTA sirve como ejemplo del mundo de los gremios.
Juan Manuel "Bocha" Palacios, condujo durante 22 años un gremio clave. Si para el transporte público, cualquier medida de fuerza tiene asegurado el éxito, si no se adhiere, la medida resulta casi intrascendente.
Bajo sus mandatos consecutivos, Roberto "el gallego" Fernández fue avanzando casilleros internos. Pasó a ser un hombre de confianza del "Bocha".
Cuando el grueso del gremialismo se encolumnó detrás del menemismo (con el recambio de Ubaldini por Guerino Andreoni), la UTA comenzó un proceso de diferenciación tardío.
En 1994, llegaría la reforma de la Constitución Nacional (con reelección incluída) y el segundo mandato de Carlos Saúl Menem. En ese mismo año, Juan Manuel Palacios y Hugo Moyano creaban el Movimiento de Trabajadores Argentinos (MTA).
El MTA comenzó a diferenciarse de la CGT y su "oficialismo a tiempo completo".
Hugo Moyano y Juan Manuel Palacios, con Roberto Fernández en ascenso. Es importante recordar este dato.
En 2006 se produjo un cambio clave en la UTA. Juan Manuel Palacios, señalado en varias causas judiciales dio un paso al costado. Renunció a la conducción gremial de los choferes
Así Roberto Fernández llegó a la secretaría general de la UTA. Desde entonces, la "conducción" ganó cada elección hasta 2018.
Mientras tanto creció el enfrentamiento con Miguel Bustinduy. Chofer de la línea 28, una de las tantas que maneja la empresa DOTA. Desde allí buscó ser una alternativa a la conducción. Pero siempre chocó con el mismo escollo: cómo derrotar al oficialismo en una elección gremial.
Mientras tanto, Fernández y Moyano se fueron distanciando. Especialmente desde la llegada de Mauricio Macri al poder. Moyano se separó del kirchnerismo e hizo "silencio" en tiempos de la elección que ganó Cambiemos. Las causas judiciales en su contra lo hicieron "reclacular" hasta terminar alineado en el Frente de Todos.
El viaje de Fernández fue más lento. En 2018, la junta electoral de la UTA impugnó a la lista Azul presentada por Bustinduy. El ministerio de Trabajo, con Triaca al frente, le dió la razón a la Junta electoral. Roberto Fernández no tuvo competencia y retuvo la conducción de la UTA por 4 años más (hasta 2022).
Tal vez, Fernández recordó la postura tomada por Triaca. Cuando en abril de 2019, Moyano, ya enfrentado claramente a Macri, acicateó a la CGT para un paro el 30 de abril, la UTA como gremio no adhirió a la protesta.
En cambio sí lo hizo, una parte de los choferes. Los que responden a la "agrupación Juan Manuel Palacios", del enemigo interno, Miguel Bustinduy.
A los choferes de la DOTA, se sumaron los de la línea 60. En abierto enfrentamiento con la conducción de Fernández. Señala que la UTA no se puso al frente de los reclamos de los choferes de una de las líneas más importantes de la región metropolitana.
Bustinduy reclama por cuestiones salariales no resueltas. Falta de atención en la obra social. Y sobre todo, tener elecciones libre en la UTA.
Hugo Moyano, el mismo de los tiempos del MTA, se metió en el conflicto tras los graves incidentes de ayer. “Si yo fuera Roberto Fernández, ya hubiera renunciado”, sentenció el camionero.
La interna de la UTA, se juega no solo en un edificio tomado con violencia.