"Agobiada"

Internas al rojo vivo en el Frente de Todos por la sucesión de Marcela Losardo

El nombre del rionegrino Martín Soria no genera resistencias. El pasado de Ramiro Gutiérrez, el otro candidato, en las filas de Francisco De Narváez.
por Nicolás Poggi | 09 de mar de 2021 - 19:50
Internas al rojo vivo en el Frente de Todos por la sucesión de Marcela Losardo

En momentos de susceptibilidad por las esquirlas del vacunatorio VIP y el embate de Cristina Kirchner contra el Poder Judicial, Alberto Fernández busca equilibrar tensiones y resolver el reemplazo de Marcela Losardo en el Ministerio de Justicia de la forma menos traumática posible. Una intención que implica hallar consensos para no alterar a ninguno de los socios de la coalición en un área caliente.

Tal vez con esa necesidad -la de mostrar apertura- el Gobierno echó a rodar los nombres de dos peronistas que pisan en distintas parcelas: Martín Soria (justicialista tradicional que es bien mirado por el kirchnerismo) y Ramiro Gutiérrez, un massista que se fogueó en la política bonaerense de la mano de Francisco De Narváez.

Hoy los dos son diputados del variopinto bloque del Frente de Todos. Soria, rionegrino y de linaje peronista, está más cerca de Cristina; Gutiérrez, especialista en seguridad, es promovido por el Frente Renovador de Sergio Massa.

Por más que se proyecte una imagen pendular, la mesa albertista parece haberse inclinado por Soria y sólo mantiene en danza el nombre de Gutiérrez para aparentar balance y discusión interna. El peronismo en bloque se impone, una vez más, al massismo.

¿Quiénes son?

Soria es, por empezar, integrante de una familia tradicional en el peronismo de Río Negro. Su padre, Carlos Soria, fue asesinado por su esposa Susana Freydoz el 1° de enero de 2012, cuando no había cumplido ni un mes como gobernador de la provincia patagónica. En ese momento, Martín llevaba el mismo tiempo como intendente de General Roca, donde había sucedido a su padre. Renovó el mandato municipal en 2015 y, cuatro años después, fue candidato a gobernador del peronismo, aunque sin suerte: perdió a manos de Arabela Carreras.

Martín Soria
Martín Soria intentó en 2019, sin suerte, ser gobernador de Río Negro.

Martín Soria intentó en 2019, sin suerte, ser gobernador de Río Negro.

Ya desde el Congreso, Soria fue adquiriendo un perfil marcadamente kirchnerista, a tono con la unidad que se produciría más tarde en el peronismo. Al mando del PJ de Río Negro, el entonces intendente sobresalió en un congreso nacional del peronismo en 2019 para pedir (y lograr) la expulsión del partido de Miguel Ángel Pichetto por haber integrado fórmula con Mauricio Macri.

Su hermana, María Emilia -hoy intendenta de General Roca- también fue una legisladora de alto perfil: durante una sesión en tiempos del macrismo llegó a calificar a los gobernadores del PJ de “prostituirse” ante el poder de turno; también votó, en 2017, a favor del desafuero de Julio De Vido, lo que permitió la detención del todopoderoso ex ministro de Planificación. Una de cal y otra de arena. Los hermanos trataron siempre de cubrir todos los intereses del PJ.

El nombre de Martín Soria no genera hoy ningún rechazo en la coalición. Si bien está volcado al kirchnerismo, tiene buena relación con el Presidente y su figura no despierta resistencias. Optar por el viceministro de Justicia Juan Martín Mena, en cambio, sería hacer otra concesión al Instituto Patria y La Cámpora.

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El camino de Gutiérrez sería más complejo. Oriundo de Dolores, dio el salto en la política bonaerense de la mano de la irrupción de De Narváez y su victoria en las legislativas de 2009. Tuvo por esos años un rol activo en la Legislatura provincial hasta que, apagada la estrella del empresario, se sumó a las filas del massismo como asesor en seguridad.

Si bien fue alumno de Raúl Zaffaroni, Gutiérrez representa ideas contrarias al llamado “garantismo”: es un fiel defensor de la mano dura y supo apoyar la baja de la edad de imputabilidad. Aunque ese perfil no impidió su ingreso al Frente de Todos, no parece ser la dinámica que busque el Gobierno para el Ministerio de Justicia. Con Soria quedaría “saldada” la deuda interna y la gestión se concentraría en dos objetivos: la reforma judicial y el combate al “lawfare”.