Milei cuestionó al socialismo y reivindicó las raíces liberales de Occidente
Uno de los tramos centrales de la exposición estuvo dedicado a la defensa de las ideas liberales y a una crítica directa contra el socialismo. Para sostener su posición, Milei apeló a referencias históricas y filosóficas vinculadas con España y Portugal, y destacó el aporte de la Escuela de Salamanca al pensamiento económico.
En su crítica al socialismo, el Presidente también trazó un paralelismo con el fascismo y lanzó una de las definiciones más contundentes de su discurso: "El socialismo es fascista en política y el fascismo es socialista en economía". Con esa frase, Milei profundizó sus cuestionamientos a los modelos políticos y económicos que, según su visión, atentan contra las libertades individuales.
En ese sentido, sostuvo que el liberalismo económico tiene una deuda intelectual con España y mencionó los aportes de Martín de Azpilcueta sobre la moneda y el poder adquisitivo. También retomó una frase atribuida a Salvador de Madariaga para cuestionar las corrientes políticas que, según su interpretación, concentran el poder en el Estado.
“Ambas doctrinas concentran en manos de una minoría el control de las decisiones individuales y hacen de la dependencia económica un instrumento de dominación política”, afirmó al referirse al fascismo y al socialismo.
En otro pasaje, el Presidente cuestionó las agendas que se presentan como progresistas y advirtió sobre el avance de esas ideas en Europa. Además, sostuvo que la defensa de la libertad requiere que los gobernantes acepten límites al ejercicio del poder.
“La libertad se defiende sobre todo con los límites que cada uno acepta para su propio poder”, expresó.
El reclamo por Malvinas y las medidas contra las empresas que operan en las islas
La cuestión Malvinas ocupó otro de los segmentos destacados de la intervención. Milei definió el reclamo de soberanía como una causa central para la Argentina y recordó que, desde la perspectiva de su Gobierno, el país heredó de España los títulos de soberanía sobre las islas. “Para los argentinos, Malvinas es una causa sagrada”, afirmó ante los representantes iberoamericanos.
El mandatario agradeció además el respaldo regional al comunicado especial sobre la cuestión Malvinas y al pedido de reanudación de las negociaciones entre la Argentina y el Reino Unido.
En particular, cuestionó el avance del proyecto Sea Lion, vinculado con la explotación de hidrocarburos en la Cuenca Malvinas Norte. Milei apuntó contra las compañías Rockhopper y Navitas, a las que acusó de operar mediante licencias que considera ilegales e ilegítimas.
Según explicó, su administración puso en marcha procedimientos sancionatorios y presentó denuncias penales contra las empresas involucradas y sus directivos. También anunció que inició un arbitraje contra el Reino Unido en el marco de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar.
“Activamos procedimientos sancionatorios y presentamos denuncias penales contra las compañías involucradas y sus directivos. Nuestro Gobierno hará valer los derechos argentinos con toda la firmeza que permite la ley”, aseguró.
Además, indicó que la Argentina solicitó medidas provisionales ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar para impedir el inicio o la continuidad de la explotación del proyecto.
Milei reiteró que el objetivo de su administración es recuperar el ejercicio pleno de la soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y los espacios marítimos circundantes. Aclaró que buscará ese propósito por vías pacíficas y de acuerdo con el derecho internacional.
El balance económico de Milei: déficit, impuestos y regulaciones
El mandatario también dedicó una parte importante de su discurso a describir la situación económica que recibió al asumir y las medidas que implementó su administración. Según planteó, el punto de partida estuvo marcado por un déficit consolidado de 15 puntos del PBI y una economía condicionada por numerosas regulaciones.
Milei aseguró que su Gobierno logró revertir ese escenario mediante un fuerte ajuste fiscal y cambios en el funcionamiento del Estado. Como parte de ese balance, afirmó que en el primer mes de gestión redujo cinco puntos de déficit en el Tesoro y que, en seis meses, eliminó el déficit del Banco Central.
“Así el Tesoro dejó de financiarse con emisión y además pudimos bajar impuestos por cuatro puntos del PBI”, sostuvo.
También destacó la eliminación de más de 18.000 regulaciones y el impacto del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI). De acuerdo con las cifras que presentó ante los mandatarios, las solicitudes de adhesión a ese esquema superaron los 210.000 millones de dólares en distintos sectores de la economía.
El Presidente defendió esos resultados como parte de un cambio de rumbo y sostuvo que la Argentina puede convertirse en un ejemplo para otros países de la región. En ese marco, respaldó a los gobiernos que, según sus palabras, buscan dejar atrás el paternalismo y el abuso de poder.
El llamado de Milei a los líderes de Iberoamérica
En el cierre de su intervención, el Presidente convocó a los mandatarios de la región a adoptar políticas que, desde su perspectiva, prioricen la libertad individual y limiten el poder estatal.
“La Argentina está lista para impulsar este camino junto a quienes quieran dejar atrás la decadencia”, afirmó.
Milei concluyó con un mensaje dirigido a las próximas generaciones y planteó que las decisiones actuales de los gobiernos determinarán las oportunidades de desarrollo de sus sociedades.
“Vamos a devolverle a nuestros países la ambición de alcanzar la grandeza que su historia merece”, expresó antes de finalizar su discurso con una invocación religiosa y un agradecimiento a los presentes.