Por lo menos cuatro personas tenían esa estremecedora filmación casera. Esa madrugada, cuando Helgueta Collado cenaba con sus compañeros de Medicina tras la traumática situación frente al departamento de Cristina Kirchner, la Policía Federal se comunicó con ellos y les ordenó que fueran a declarar como testigos.
Testimonios “innecesarios”
Los cuatro estaban al tanto de la existencia del video; sólo declaró una mujer, Sofía Manusovich -que era parte del grupo- ante la jueza María Eugenia Capuchetti. Pese a que contó la escena del borrado del video, “la jueza estimó que no eran necesarios más testimonios”, declaró Helgueta Collado.
El testigo fue convocado por la fiscal Gabriela Baigún, quien lo contactó en diciembre del año pasado porque su nombre había sido mencionado, justamente, por su compañera Manusovich. “Nunca me habían citado antes”.
Aquella noche del 1 de septiembre, Helgueta Collado recordó: “cuando llega la custodia me pongo a grabar. Cristina saluda a todo el cordón y cuando viene hacia nosotros veo cómo ocurre la secuencia. Yo en ese momento no entendía bien que pasó. Hacia mi derecha veo que entra y sale un brazo y se genera una confusión”.
Forcejeo, detención ciudadana de Sabag Montiel, reagrupamiento en cercanías y a ver qué había en los videos. En el de su amigo Iván Luna Martínez, de 25 años, “no se veía nada”.
“Vemos el mío y es el video en el que se ve el intento de disparo con el arma. (…) Nos acercamos a la gente de su custodia, le dijimos que teníamos algo, hasta que le mostramos el video”. Entonces el encargado -esa noche- de la custodia (cuyo nombre se conoce pero aún no ha sido identificado por el tribunal) “le dice a Sofía que entre al departamento (donde vive Cristina Kirchner). Entra con Martina (Cángaro, la cuarta integrante del grupo). Deben haber transcurrido segundos, se abre la puerta, veo a Martina que me busca, me hacen entrar por la puerta de servicio. Había un pasillo muy largo; estaba el jefe del operativo de custodia. Me pregunta por el video, ‘mostrame los últimos chats de whatsapp’, me hace mostrar el video, lo borro sabiendo que queda guardado”.
“¿Alguien más tiene ese video?”
“No sé por qué me pidió que borrara el video”, se preguntó Helgueta Collado. Pero además describió la secuencia: “el policía le pidió a Sofía que lo borre de su celular. Le preguntó ‘¿alguien más tiene este video?’. Sale Martina Cángaro a buscarme y el custodia me pide que borre mi celular. Me pareció raro, pero tenía claro que eso no se iba a borrar”.
Helgueta Collado trazó dos hipótesis. La primera, que “al ser un hecho complejo que ocurrió bajo responsabilidad de la custodia, ellos -siendo los responsables- querían salvarse un poco ocultando la información”; la segunda, “quizás el custodio pensó que ellos debían tener el poder de acceso a la información, (decidir) en qué momento liberar el video”.
Les tomaron los datos a todos. La historia se prolongó hasta las siete de la mañana del día siguiente, cuando finalmente –tras toda la noche en Comodoro Py- sólo uno de los cuatro declaró.
Toda la declaración de Helgueta Collado fue ratificada por Luna Martínez, con quien estuvo aquella noche. Las dos compañeras con las que estaban tendrán oportunidad de corroborar también la declaración después de la feria judicial.