La política argentina está entrando en una difícil zona de crisis de la que se podría terminar como en 2001, con un “que se vayan todos”.

La demagogia de “honestismo” que propone Cambiemos no se condice con las prácticas del espacio, que no termina de explicar quién hizo verdaderamente los aportes para su campaña 2017.

El miércoles en el Senado se dieron dos muestras claras de esa demagogia. La primera: Cambiemos motorizó los allanamientos a Cristina. Generaron el escenario para (intentar) desgastar al kirchnerismo.

Se vio al educado Esteban Bullrich hablar de “Flan, flan, flan” sin siquiera entender qué había dicho Casero en su acting con Fantino. Casero planteó la metáfora de una familia tiene su casa incendiada y los nenes (en lugar de preocuparse por su situación edilicia) solo exigen el postre. Macri, con una foto, la terminó de popularizar. Bastó esa foto para que el coro de aplaudidores repitiera la frase.

Cristina pidió ciertas condiciones para el allanamiento. Ninguna era desmedida, teniendo en cuenta que es una expresidenta. Se las negaron. El peronismo no kirchnerista presionó para incorporar un agregado a la autorización a Bonadio.

"Se recuerda al señor Juez interviniente que deberá cumplimentar las diligencias procesales con la debida diligencia, prudencia y decoro, tutelando los derechos y garantías constitucionales involucradas, en particular el derecho a la intimidad; ello así, advirtiendo que se trata de un deber en todos los casos, en el marco de medidas de orden restrictivo como la presente y en particular en atención a tratarse de una Senadora de la Nación que fue dos veces Presidenta de la República."

El Art 2 de la autorización votada por el Senado.

Cambiemos aceptó a regañadientes incluirlo. No le daban los votos, si no.

La cruzada “honestistano le estaría dando al Gobierno los resultados esperados en materia de opinión pública. Una importante consultora mando a relevar el impacto de los cuadernos entre la población a nivel nacional.

Un 44% no cree en la denuncia. Los números le dieron tan favorables a Cristina, que el encuestador mandó a repetir la encuesta porque los datos no le cerraban. Este fin de semana tendrá los números finales.

La economía sigue dando muestras de resentimiento. El dólar supera los 31 pesos, las universidades están virtualmente paralizadas por tiempo indeterminado, los docentes bonaerenses no logran una mínima recomposición salarial y hasta se suspendieron vacunas.

La bolsa cayó 14% en agosto. Solamente el viernes pasado se derrumbó 5,2%. La actividad económica cayó por tercera vez consecutiva y en junio dio un número pasmoso: -6,7% con respecto al mismo mes del año anterior. El acumulado del año da números negativo: o sea, que es muy difícil que este año crezca el PBI.

“Estamos atravesando una tormenta sin cambiar el rumbo, sin dudar un instante que estamos en el camino correcto”, dijo Macri la semana pasada en Jujuy.

Esta semana insistió: “En este momento estamos atravesando una tormenta, sin cambiar el rumbo, sin dudar un instante de que estamos en el camino correcto. Hay cosas muy buenas que nos están sucediendo”.

En un encuentro con legisladores de Cambiemos, Macri habló de una crisis que la Argentina arrastra hace 70 años. Es decir, situó los problemas del país en los primeros años del peronismo. Les pidió a sus legisladores “trabajar con la convicción de que el  camino que hemos tomado es el único posible”.

Por fuera de insistir en la reducción del gasto público, en ningún momento ni Macri ni su gabinete explican claramente cuál es ese rumbo. Tampoco dan certidumbre sobre cuándo ni cómo terminará la crisis económica.

Adentro del Gobierno ya se enterró la hipótesis de que 2018 saldría empatado. Habrá una caída importante que dejará un escenario difícil para 2019.

Marcos Peña el 1° de agosto había dicho: “No es cierto que estemos ante una crisis estructural como otras que existieron en nuestra historia argentina”. El dólar estaba a 28 pesos.

En la City se habla de dólar a 40 a fin de año. El líder de la Ucema (institución dolarizadora por excelencia en la Argentina) habló de dólar a 50 pesos.

Cambiemos intentó subirse a la ola “honestista” de la marcha del martes pasado. Y va a insistir “como sea” en la ley de extinción de dominio para recuperar los bienes de la corrupción. Pese a que incluso adentro del espacio la mayoría cree que la ley es inconstitucional.

El proyecto que aprobó el Senado tiene un problema. No avanza sobre la recuperación de bienes de hechos de corrupción pasados; es decir, no va a servir para recuperar el presunto dinero robado por el kirchnerismo. Cambiemos va a insistir en Diputados en el proyecto original.

En esa sesión, el poeta jefe de bloque del PJ en el Senado, Miguel Pichetto, le advirtió a Cambiemos que tenga cuidado. Sea para hechos pasados o para futuros en algún momento esta ley se va a aplicar para funcionarios del actual Gobierno.

"Mañana van a tener que responder ustedes, porque todo vuelve, todo circula. Lo que hagas hoy, mañana también lo vas a pagar. Las normas que regules ahora te las van a aplicar también en el futuro, en un país destructivo, donde siempre lo que viene es peor", dijo Pichetto.

La sociedad argentina perdió la confianza en todo. Un estudio sobre el tema de la consultora Edelman arroja que todas las instituciones vienen sufriendo una importante caída en su credibilidad. Las finanzas, gobierno, las ONG, los gobiernos. Lo más llamativo: cuando preguntaron si confiaban en una "una persona como yo (es decir, como el propio encuestado)", apenas uno cada dos dijo que sí. La confianza en “uno mismo” cayó un 24% en el año.

La popularidad de Macri se derrumbó al 35,9% en agosto (un punto en el último mes), según una encuesta de Ricardo Rouvier.

También la de Cristina, que según ese mismo sondeo retrocedió 3 puntos y se ubica en torno al 40%. Aclaración: Rouvier trabaja para el peronismo, pero el sondeo sirve como parámetro de que la caída es general.

"La estructura electoral está intacta. Si mañana se vota, el Gobierno retiene su 35%", describe un encuestador que suele trabajar para el Gobierno. Pero hay un problema: "La pesada herencia sigue pesada, pero el futuro se rompió. Me preocupa más la falta de relato que el rumbo de la economía", explica.

Esta semana un intendente del conurbano recibió la planilla de recaudación impositiva y los números fueron demoledores. Esto también se va a verificar en breve en las arcas nacionales, que no tendrá otra que profundizar el ajuste.

Así la Argentina queda con un gobierno que no encuentra (ni busca) un rumbo económico que incluya un plan de crecimiento a corto, mediano y largo plazo; y con una oposición con su principal líder es acusada de ser la “jefa de una banda” que se quedó con los sobreprecios de la obra pública y entre el 5 y el 10% los subsidios económicos de 12 años de Gobierno…

En ese marco, crece el riesgo de que vuelva el “que se vayan todos”. En una argentina sin liderzago, sin políticos, sin empresarios y cada vez con más pobreza. Lo que se reclama, no es solo flan.